5 Encuentro Virtual de Literatura Apurimeña dedicado a James Oscco Anamaria 1970-2005

Un homenaje a la vida y la poesia del Poeta Antabambino que fuera cruelmente asesinado cerca al Pachachaca, sin que hasta ahora no se sepa nada… La citas es hoy a las 5 pm hora peruana. Los interesados favor avisar una hora antes. Incluimos una seleccion de poemas hecha por Niel Agripino Palomino

 

 

POEMAS DE JAMES OSCCO

 

MORIRÉ UNA Y OTRA VEZ

 

Señor crimen, señor injusticia
no temo morir entre las bestias;
pues, moriré una y otra vez
y sabré que la vida es inagotable.

Viviré aunque me mates
y sabré que de la muerte se renace
para vivir entre los hombres.

No podrás matarme
mis ojos germinarán luces de fuego
mis labios cantarán versos ardientes
mis manos sentenciarán tus cadenas.
No podrás matarme
el hombre está conmigo
aunque Dios contigo.

Moriré una y otra vez
sabré que la vida es inagotable.

 

UN CANTO AL AMOR ETERNO
A B. S. C.

¡Ay!, Lunita luna,
por qué me entierras en tus recuerdos
por qué me tumbas con tu ausencia
no tengo rumbo sin tu presencia.

Hoy te busco cansado de sufrir
y no te encuentro, gaviota mía.

Hoy te busco por las orillas del río
testigo puritano de nuestros amores,
sólo el susurro de los retamales
exige nuestro perdón.

Sólo la piedra plomiza
donde sentados nos prometíamos,
cansada y desilusionada
de nuestras promesas efímeras,
exige un adiós de ternuras.

¡Ay!, Lunita luna,
la flor begonia que sembramos
en el huerto de amores primaverales,
se marchita en protesta a tu traición.

Las avecillas del bosque virginal,
sabedoras de nuestros secretos,
recuerdan nuestras caricias
cantando al amor eterno.

Las estrellas del anochecer,
testigo de nuestras danzas febriles,
con sus vuelos desesperados,
exige nuestro reencuentro.

 

 

UNAS PALABRAS SINCERAS

Nací al borde de los ríos que cantan a su libertad, confundido con las garzas, los zorzales y las torcazas. Confundido con mi gente que hace parir la tierra, haciendo nacer una nueva vida, desde las entrañas de las pachamamas.

Aprendí a cantar mi waylia y mi waka taki, enamorando a las buenamozas de las comunidades de mi departamento. Aprendí el canto de las cascadas, de los árboles y de los ichus, para luego hacer poesía. Aprendí a pelear con los grandes que friegan la vida, imitando a los cernícalos que golpean atrevidamente a los gavilanes.

Por eso, quiero que mi poesía sea dulce como el vuelo de los picaflores, ardiente como el fuego de los valles, moledor como la granizada de los meses de octubre. Escribo porque amo la vida, cómo no he de amarla, si vivo una sola vez. Amo a las mujeres, porque cada mujer es una poesía nueva. Amo a la literatura, porque me permite decir lo que me da la gana, de esta porquería realidad.

Quiero ser canto y danza de los humildes, cuando vuelvan y pretendan asaltar las estrellas del cielo. Quiero ser la sonrisa de los niños que se mueren de hambre, en las grandes urbes. Quiero liberarme de mí mismo, para derrotar mi egoísmo, que me jode; así confundirme con los que necesitan. Quiero que mi poesía sea fuego, que joda a los escamoteadores académicos, que quieren parametrar la creatividad poética.

Finalmente quiero joderme, para volver a nacer, y cantar el dulce canto de los ríos y las cascadas. Ya viví, ya gocé, me queda morir; antes, doy un beso a la vida.

 

SI YO MURIERA ALGÚN DÍA

 

Si yo muriera algún día

cargaría mi cadáver a tu cementerio universal
cavaría mi tumba en el fondo de tu ser.

Y en una madrugada sonriente y luminosa
sembraría geranios y begonias liberadas
en tus neuronas y tus labios ardientes.

Y si volviera a nacer
desde tus entrañas, amada Calcauso,
haría parir el trigo y el canto humano
para el hambre y la tristeza cósmica.

 

 

COMPAÑERA MÍA

 

A Herminia

 

Pillpillay,

tus ojitos de halcón en ataque

tu nariz de amanecer friolento

tus labios de cantuta naciente

tus cabellos de candelas fugaces

tu andar de pillpi andina

tu decisión gélida y guerrillera

me pusieron la celda

de tu corazón.

 

Pillpillay,

eres la fragancia de la muña

eres la frescura de los nevados

eres germen retoñera

de mi sangre andina

abejita sabia y hacendosa

florecilla cautivadora

no me dejes marchitar

riégame con tu ternura.

 

Pillpillay,

nuestro pueblo agoniza en sangre

y gobierna la estupidez colonial;

nuestros políticos se encaraman

en burdeles conciliadores […]

venden el agua, el aire

el sol el trigo, el feto

hasta las pulga.

Ayunta nuestros toros

ensilla nuestros caballos

acuna a nuestros hijos

la hora ha llegado

danzaremos y fugarán.

 

Pillpillay,

vuela y conviértete en cernícalo

el gavilán nos persigue.