Sueño de Wamán Poma. Fredy Roncalla

 

 

Este es un fragmento de un guion que trabajé a partir de 1983 y en el cual colaboraron varios queridos amigos. Cuenta la historia de Wamán Poma, su retorno a Sondondo, y su caminata a Lima llevando la Nueva Coronica, acompañado por cuatro figuras tutelares que representan los cuatro suyos. Pero acaso el tramo mas importante es cuando en medio de la puna, se encuentra con unas ancianas que vienen huyendo del cura Ávila, y al quedarse dormido hay un ritual en que las ancianas y un pago lo conducen dentro de la montaña. Ahí vuelve a encontrarse con Juan Choqne y con el Inca sin que al salir se resuelvan las contradicciones que hasta ahora nos permiten decir “Y no hay remedio”. Este sueño es anterior y tiene que ver con su medio hermano: Martin Ayala. Reproduzco la versión original de este borrador, y lo seguire haciendo  con algunos segmentos que se niegan al olvido (FR)

 

 

Sueño de Wamán Poma

 

 

 

Una música coral resulta del aullido del perro. A medida que aumenta el volumen, la cámara pasea por las paredes de una iglesia. Hay una cierta niebla que se va despejando a pocos. La cámara se detiene frente al altar mayor de un iglesia ayacuchana en donde se ve al medio hermano de Wamán Poma, Martin de Ayala, orando profundamente con el cuerpo suspendido en el aire. En un momento Martin voltea y su mirada observa una gran pampa en donde una manada de vicuñas corre libremente en cámara lenta. Luego el ambiente se reduce. Estamos en un claustro bien pequeño en el que Martin de Ayala enseña a escribir a Wamán Poma. Martin toma la mano del joven Wamán Poma y la lleva por el papel mientras repite en voz alta “en el principio era el verbo y el verbo se hizo carne”. Wamán Poma tiene dificultad en escribir y se pone tenso. De momento las paredes del claustro se hacen mas opresivas y están a punto de atrapar al joven mientras que el hermano levita. Entonces Wamán Poma coge el papel y sale corriendo. Cae en un abismo. Tirado en el suelo puede escuchar el sonido de unas esquelas que preceden una recua de llamas. Tras la recua se ve la figura de uno de los ancianos que siempre siguen a Wamán Poma. Este lo reconoce y trata de llamarlo, pero el anciano y las llamas empiezan a correr hasta alcanzar una pampa. Wamán Poma logra alcanzar al anciano y trata de mirarle el rostro. Cuando lo hace se queda paralizado al descubrir que se trata de Juan Choqne. El sueno termina con el tropel de llamas que aun corre mientras las vicuñas pastan tranquilamente al lado de un manantial. CORTE.

 

 

 

 

Guamán Poma: entre el mito y el concepto Libros Peruanos, entrevista a Mauro Mamani Macedo. Gustavo Flores Quelopana

Entrevista a Mauro Mamani Macedo por Gustavo Flores Quelopana
(Ver más: http://www.librosperuanos.com/autores…) en torno al libro Guaman Poma de Ayala: Las travesias culturales. Una fascinante conversacion acerca de Waman Poma/ Waman Poema a partir de una vision asentada en la “razon” del entrevistador, y las brillantes respuestas de Mauro evitando caer en la dicotomia entre el “mito” y la “razon”. Habiendo leido el libro de Mauro y la Nueva Coronica, pienso que  el analisis  logo o palabrocentrico es  muy limitado, ya que  la “palabra” en  quechua tiene sintaxis interna y es cierto que la comprension de Waman Poema debe pasar- como sostiene Blas Puente- por el analisis discursivo. Pero mejor escuchar esta fascinate entrevista/

Audio de la presentacion de Guaman Poma de Ayala, las travesias culturales. Fredy Roncalla

El pasado 18 tuve la oportunidad de hacer unos breves comentarios a Guaman Poma: las travesias culturales (Pakarina ediciones) compilado por Mauro Mamani Macedo en base a un congreso sobre el padre de las letras peruanas hecho en San Marcos y la Unila. Tomnndo el segmento de Camina el Autor como guia de varias travesias culturales hasta el presente,  este libro es un aporte multidisclinario a los estudfios sobre Waman Poma, con enfasis en su diaologo con las poeticas de la palabra, visuales, musicales, y rituales de los pueblo orginarios de este momento.

Audio de la presentacion sobre las Travesias Culturales de Waman Poma

Guaman Poma: Las travesias culturales. Presentacion

Un bello libro que reúne presentaciones  del I Congreso Internacional Interdisciplinario Guamán Poma de Ayala hecho en San marcos y la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Brasil) en 2014, con la premisa de que  las travesías del autor son fuente interminable de exploraciones y aprendizaje.  Si la idea que  sustenta el libro es una de intercambio de conocimientos entre el Perú y Brasil, una de sus novedades es que empieza la travesía conversacional  de Waman Poma con las poéticas inter indígenas y ukun actuales. Ha llegado el momento de mirar mas allá de la hermenéutica eurocentrada al aprender del padre de la vanguardia y la escritura anticolonial. Este libro editado por Mauro Mamani Macedo y publicado por Pakarina Ediciones es un camino mas de los pasos del autor.  Estando en Yanaca, Aymaraes, Waman Poma compuso unos de los pocos dibujos ilustrados que se les conoce. Va para el tayta y para todos una cancion de Juan Caccha, celebrando las travesias  musicales actuales en el Valle de Sondondo. Será un honor compartir la mesa de presentación con Necker Salazar, aymarinomasi.

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Guaman Poma: La travesia sublevante de la palabra poetica IV. Gonzalo Espino Reluce

Anoche, 23 de marzo, en el marco de la semana quechua del NYU, fruto del excelente trabajo de Odi Gonzales,  la cantante y amiga  Sylvia Falcon inicio su presentacion  con un  bello, profundo y sobre todo ancestral harawi preambulo a  una noche  de lirica andina combinada con  waynos actuales en las cuales ella y Carlos Bernales Vilca remontaron  a todos los tiempos de la musica profunda. Sonidos de haylli, hawawi y acaso de  tinkawankay  ya presentes en Waman Poma y  en las cosechas de Circa, Apurimac, como explica  Gonzalo Espino acerca de una trabajo reciente se Washington Cordova, que  a la vez que traduce el Tungsteno al Quechua, estudia  la poesia  sonora y ritual contemporanea. Esta entrada ha sido tomada del blog hermano La Alforja de Chuque

 

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Guaman Poma: la travesía sublevante de la palabra poética IV por Gonzalo Espino Relucé

4. Cuarta travesía: resonancias contemporáneas de los poemas indígenas

Washington Córdova ha estudiado en tinkawankay (2011), una “de las expresiones de la tradición oral andina kechwa” contemporáneas (Córdova 2013: 18-19) de la Comunidad de Circa, distrito de la provincia de Abancay, en el departamento de Apurímac, una parcialidad quechua ubicada a una altitud promedio de 3121. El estudioso quechua lo identifica como manifestación de la poesía popular, anónima y colectiva que se realiza como parte de los “rituales agrícolas de la siembra del maíz” y al mismo tiempo como “un mecanismo que afirma la interrelación entre el hombre, la naturaleza y los dioses” porque “[n]o existe actividad agrícola sin ritual” (: 71).

Su estructura de sentido está soldada al pensamiento andino y mecanismos formales que el comunero, comunera, y media entre runa y deidad y la lengua quechua constituye “un elemento imprescindible en la realización del discurso poético tinkawankay” (:27). La población la utiliza como legado ancestral y “desempeña una función vinculante” (: 140), por lo que resulta inimaginable renunciar a la lengua indígena. Como expresión poética se manifiesta en diversos momentos del cultivo del maíz. Washington Córdova recopila, describe y analiza lo que ocurre en el “mukhu tarpuy o siembra de semillas”. Citaré un texto en que intervienen las mujeres y apelan al wankay:

   Un grupo de cuatro, cinco o seis mujeres se ubican en los bordes de las chacras, quienes entonan el wankay mientras se va sembrando las semillas. Los hombres desde los surcos donde se va poniendo las semillas contestan, produciéndose cierto matiz de jocosidad.

   Veamos el siguiente texto.

Texto Nº 03

Wawayayayay wawayayayay               Wawayayayay wawayayayay

wawayayayay wawayayayay                wawayayayay wawayayayay

asuykamuychis mamaykuna,              acérquence madres

pachamamata llanllarichisun              alegraremos a la Pachamama

saranchis munayta parwarinanpaq,    para que nuestro maizal florezca hermoso

wawwwwwwwwwwwwwwww          wawwwwwwwwwwwwwwww

     Y los varones que están abriendo los surcos con las yuntas (toros) responden:

Chikjuuuuuuuuuuuuuuuuuuu     Chikjuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

chay wiksaykipi kaq                    ese que está en tu vientre

icha nuqapa icha manapaaaas     tal vez sea mío o de otro otroooooooo”

(:29-30)

La tesis de magíster de Washington Córdova ofrece un corpus poético quechua que lo asociamos a los registros agrarios de Guaman Poma. La Nueva Corónica nos propone que los taquies forman parte de las fiestas, pascuas, en general de los rituales y celebraciones. Postula un grupo de dibujos en los cuales el apego a la tierra, varios ellos, pueden estar vinculados al ganado. En el caso que revisaré se trata de lo que hoy asociamos a la fiesta del ganado, al Santiago, la describe como “AGOSTO, CHACRA IAPVI Quilla” (:f. 1152 [1162]) que Córdova identifica contemporáneamente con tinkawankay. En el etnotexto queda anotado de este modo:

Este mes an de arrar y senbrar maýs y de tenprana de trigo y se a de senbrar el maýs tenprana que llaman michica zara; mauay papa chaucha papa. Este maýs se come tenprano, que el maýs en este rreyno se a de senbrar y comensar desde el mes de julio de Santiago Mayor, apóstol, entra el primer maýs y se a de acauar hasta la Natiuidad de senbrarse. En los llanos se acaua desde Todos los Santos. Se comiensa en el Cuzco, comiensa tenprano el mes de Santiago.

Si el relato es ya aleccionador, ofrece el dibujo 393 nos deja entrever un haylli, que aquí llamamos tinkawankay (: f. 1153 [1163]) aparece el “HAILLI CHACRA IAPVICVI”, canto del tiempo para abrir la tierra. Todo hace indicar que tiene la misma estructura. Un grupo de ocho personas (cuatro varones, cuatro mujeres) representan la siembra del maíz. La vestimenta y los aderezos muestran signos de poder, no son runas comunes. Son señores. Cumplen funciones complementarias: los varones con chakitaqlla (pala indígena), tres de ellos, en pleno movimiento de tierra que la abren para la simiente; tres de ellas agachadas, no están pasivas, siembran lo que suponemos maíz. Van en el pasaje de género; dos de ellos, miran, nos observan desde el mismo nivel espacial. El del lado izquierdo, un varón que parece, adicionalmente, anotar (kipus), está junto a su herramienta de labranza, detenido; igual que su par que ofrece la bebida. Su equivalente, al lado derecho, una mujer. Armónicamente vinculadas con la actividad que realizan sus pares complementarios. La vocalización se replica en el caso de las mujeres de manera evidente y en los varones porque la palabra-letra cae sobre estos. He aquí el texto que aparece en el f. 1153 [1163]:

Ayau haylli yau, ayau haylli yau, ayau haylli yau, ayau haylli yau. Chaymi coya, chaymi palla. Ahaylli. Ahaylli.

Guillermo Ludeña lo traslada de este modo:

Cantos triunfales, tiempo de abrir las tierras

¡Que rico, qué alegría!

¡Que rico, qué alegría, que rico!

¡Por eso Reina, por eso,

¡Señora, qué alegría!

¡Qué alegría!

La de Szemiński expresa la fuerza del canto por lo no traduce, imita el sonido repetitivo que produce en wanka, concluye reconociendo la presencia de una dama, “su señora” y la contundencia poética, radica en la reiteración de la palabra vida equivale en el texto a celebración:

¡Ayaw haylli, yaw       ¡O, hola, triunfo hola,

ayaw haylli, yaw         o hola, triunfo hola,

ayaw haylli, yaw         o, hola, triunfo hola,

ayaw haylli, yaw!        o, hola, triunfo hola!

Chaymi quya,              Esta es la reina

chaymi palla.               Esta es la señora

Ahaylli.                       ¡Oh triunfo!

Ahaylli.                       ¡Oh triunfo!

(Szemiński: 266)

Ciertamente el haylli, o tinkawankay, se relaciona al ciclo agrario –y ganadero- y se puede revisar entre las formas autorizadas o prohibidas, durante el calendario, debe observarse así mismo el paralelismo que establece entre el cap. 11 “CAPÍTVLO PRI[ME]RO DE LOS AÑOS,” y el cap. 37. Se trata de la misma temática, que a su vez se ubica como parte del buen gobierno –inclusión del santoral, v.g. Así, esta tiene una clara relación con el dibujo del f. 250 [252] en el que se observa a los varones sembrando, ocupando un lugar privilegiado y a la vez, con certeza, la palabra voz tiene ecos en el dibujo, que si notifica como “hayllinmi ynca”. De manera especial me interesa aquello que tiene que ver con tinkawankay (: f. 245 [247]), mes de mayo, tiempo de amoray quilla, encontramos una doble mención, la que atañe a nuestra propuesta, los cantos al maíz, en este caso, a la abundancia, aún si este resulta un fragmento:

Cantan:

Harauayo, harauayo, Ylla sara camauay. Mana tucocta surcoscayqui Ylla mama, a Coya!

[Harawayu, harawayu, Créame, maíz mágico. Si no lo haces, te arrancaré Madre mágica, ¡Reina!].

El siguiente, está dedicado al ganado.[1] En la serie de “El capítulo de los meses del año”, en el dibujo 386 (: f. 1156 [1166]), asistimos el aporque de maíz y papa, se ven dos labradores; la presencia del instrumento musical tiene otro objeto, proteger la chacra, esta puede leerse, en un segundo plano, como la vocalización de una canción que el dibujo 394 replica y da cuenta del tono oral, que la palabra-letra explicita: “ZARA TARPV MITAN [el ciclo de sembrar maíz] / zetienbre / Coya Raymi Quilla” (f. 1156 [1166]).[2]

[1] Cf. f. 245 [247]: “Y dando buena cuenta cantan los llamamiches [pastores], deziendo: “Llamaya, llamaya, yn, yalla, llamaya” e, y se huelgan.”.

[2] De hecho, hay que recordar que texto como A la acequia, vuelven sobre el tópico aquí trabajado.