LA UNIVERSIDAD RICARDO PALMA OTORGO LA DISTINCION DE PROFESOR HONORARIO AL ESCRITOR ISAAC GOLDEMBERG

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El día 8 de febrero de 2017 se llevó a cabo la Ceremonia de Distinción como Profesor Honorario y de Incorporación como Académico Correspondiente del escritor peruano Isaac Goldemberg en el Auditorio de la Universidad Ricardo Palma, de Lima. El Dr. Andrés Enrique Maldonado, Secretario General de la Universidad, dio lectura a la Resolución del Consejo Universitario que otorgó la Distinción de Profesor Honrario al Sr. Isaac Goldemberg.

 

En su presentación del nuevo académico, el Dr. Eduardo Arroyo, Profesor y Asesor del Rectorado, afirmó que “los numerosos libros de Isaac Goldemberg constituyen una referencia imprescindible en la literatura peruana y judía”. Por su parte, el escritor Eduardo González Viaña expresó, en su semblanza de Goldemberg, que “como el Inca Garcilaso de la Vega, Goldemberg revela las estrategias de sobrevivencia de las dos culturas que por medio de él se expresan, y al hacerlo crea una nueva forma de expresividad”.

 

En una lúcida disertación, titulada “El eterno retorno: La presencia judía en el Perú”, el Profesor Goldemberg propuso la existencia de una posible conexión entre los Incas y el pueblo judío, basándose en datos propios de la leyenda y en hechos históricos. Afirmó, asimismo, que “los judíos en el Perú poseen una identidad sincrética peruana que incorpora el judaísmo o, si se quiere, una identidad sincrética judía que incorpora la peruanidad, dado el hecho de que la presencia judía en el Perú se remonta a tiempos de la Conquista y que la contribución de los judíos en el Perú abarca todos los campos de la vida intelectual, política y económica de la nación.”

 

Al intentar responder a la pregunta de qué es ser judío en el Perú, Isaac Goldemberg declaró que “Ser judío en el Perú es estar situado en la frontera. Es saberse heredero de una tradición que participa tanto del mito como de la historia. Reconocerse diferente, saberse distinto y, sin embargo, identificarse con el paisaje, con la historia, con las costumbres y con el destino del Perú. Es estar continuamente en la línea de paso. Pero es también haberse declarado en contra del concepto de frontera sólo como lugar de paso, sin identidad y sin cultura, sin permanencia y carente de sentido.”

 

En la tradicional contestación al discurso del nuevo Académico y Profesor Honorario, el Rector de la Universidad Ricardo Palma, Dr. Iván Rodríguez Chávez, recalcó los méritos del discurso de Goldemberg, “por su rigor histórico y porque ilustra en una prosa elegante y profunda lo que los peruanos deben a su herencia judía y lo que los judíos deben a su herencia peruana, ofreciendo una novedosa e interesante visión acerca del tema de la identidad en el Perú”. A continuación, el Dr. Rodríguez Chávez hizo entrega a Isaac Goldemberg de la Medalla y Credenciales oficiales y lo felicitó por su incorporación como Profesor Honorario y como Académico Correspondiente de la Universidad.

Isaac Goldemberg nació en Chepén, Perú, y reside en Nueva York desde 1964. Novelista, poeta y dramaturgo, actualmente es Profesor Distinguido de Eugenio María de Hostos Community College de la City University of New York, donde dirige el Instituto de Escritores Latinoamericanos y la revista internacional de cultura, Hostos Review. Entre sus numerosos libros se encuentra la novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner, traducida a varios idiomas y seleccionada por el Yiddish Book Center de los Estados Unidos como una de las 100 obras mas importantes de la literatura judía mundial de los últimos 160 años. Asimismo, esta obra ha sido seleccionada por un comité de críticos y escritores como una de las mejores novelas peruanas de todos los tiempos.

 

 

 

 

 

RENATO CISNEROS: ESCRIBIR PARA ENTENDER LA VIDA. Hélard André Fuentes Pastor

RENATO CISNEROS: ESCRIBIR PARA ENTENDER LA VIDA

Por: Hélard André Fuentes Pastor

Historiador y escritor

«La distancia que nos separa» se acorta.

Ha pasado un año desde que el periodista y escritor Renato Cisneros se mudó a la ciudad de Madrid (España), luego de casarse con la médica Natalia Freundt. Sin embargo, los recuerdos que perfilaron su vida permanecen aquí, en su país natal. La semana anterior, retornó al Perú y visitó la Ciudad Blanca reencontrándose con diferentes escritores en uno de los eventos culturales más importantes del año: la segunda edición del Hay Festival.

A pocas cuadras de la Plaza de Armas, en el tradicional Hotel Casa Andina de la calle Ugarte, nos encontramos con el escritor limeño para conversar de su niñez y adolescencia. Renato, con aquella expresión de familiaridad, nos confió algunos de sus recuerdos personales en un entretenido diálogo que pretende rescatar sus vivencias.

Su nombre completo es Renato Daniel Cisneros Sánchez. El escritor limeño nacido el 12 de enero de 1976, nos cuenta que su niñez fue muy gratificante: «Vivíamos primero en Miraflores en un departamento, luego nos fuimos a la casa de mi abuela paterna y siempre he sentido que crecí rodeado de mucha gente, de mucho cariño, de muchas personas mayores. No tengo ningún recuerdo ingrato de mi niñez». Esperanza Vizquerra Oquendo, su abuela, vivía en La Paz de Miraflores, lugar donde cultivó la amistad de otros niños y donde concibió la idea del «barrio». Recuerda a su abuela trabajando en su jardín: «Una mujer muy digna, muy aristocrática… Pienso que tenía una excelente una relación con mi hermana, tres años mayor que yo».

Su hermana mayor, Vanessa Carola (n.      17-04-1973) fue un importante referente durante las primeras etapas de su vida; nos cuenta que de muchacho se escapaba y «siempre cuando amenazaba con irme de casa, mi hermana se moría de pena. Era muy dramático». Entonces, ¿fuiste un niño travieso?, le preguntamos mientras se escuchaba en el patio algunos temas musicales de nuestra peruanidad.

De niño era un chico muy tímido –contestó–. Muy inseguro, no era precisamente avispado o travieso. Hacía travesuras pero muy domésticas –agregó.

Una vez tomó la bicicleta, escapó de su casa y pedaleó por la bajada de Armendáriz. En plena caída, se soltó la cadena, «y te aseguro que no paré hasta la Rosa Náutica» en Miraflores. Aquel descuido puede que haya sido la mayor travesura durante su niñez.

Luego de unas carcajadas, preguntamos por su familia. Nos comenta que la integraban sus papás y sus dos hermanos. Y del primer matrimonio de su padre, Luis Federico Cisneros Vizquerra, tiene otros tres hermanos que conoció a los ocho años. Ahora se enfoca en su familia nuclear para decirnos:

Siempre he sentido que el hecho de ser el segundo de tres, el hijo del medio, me dio una perspectiva que fue muy saludable, muy útil para mi trabajo como escritor.

Renato, no fue un muchacho mimado y era desprendido de sus padres, situaciones que definieron su personalidad.

Estudió la primaria y secundaria en el recordado colegio Nuestra Señora del Carmen de Miraflores, conocido como «Las Carmelitas» que comenzó a funcionar en Lima en 1956. Hasta tercero de secundaria fue un estudiante que pasaba desapercibido, «era un personaje opaco». Después, producto del cambio de salón, comenzó a juntarse con los muchachos más populares e inquietos: «y empecé a conocer otras cosas… las drogas, el sexo o las conversaciones sexuales… y como podía preverse tuve una serie de problemas académicos y de conducta». Tercer y cuarto de secundaria fueron años difíciles, distintos, pues había sido un estudiante con buenas calificaciones.  Y, cuando ocurrió esto, ¿Qué hicieron tus papás?

Ellos querían disciplinarme. Yo no me dejaba.

De aquella etapa de su vida recuerda a dos importantes maestros: Nicolás Astete, un profesor de Lenguaje que lo guió cuando participó en un concurso de oratoria resultando ser el ganador y, a Alberto Varela, profesor de Religión, que lo involucró en los retiros espirituales: «Participé mucho. Después, me volví más escéptico».

Recuerdos que nos conducen a una cuestión: ¿Cuándo es que surge «el escritor»?. Renato Cisneros trae a colación la novela «El Mundo» (2007) de Juan José Millas, «que nos dice que la infancia es como el sótano de la experiencia humana». En efecto, tratándose de un niño observador, callado y muy curioso, la pasión por las letras tenía que despertar en su adolescencia: «Creo que eso de ser el ‘segundo hijo’ fue determinante para mi vocación, además que en mi familia hay gente vinculada con la literatura. Hay una cuestión genética y de predisposición emocional».

Comenzó escribiendo historias de terror a inicios de los ’80, cuando su padre actuaba como Ministro de Guerra durante el gobierno de Belaúnde Terry: «con los años no he podido dejar de hacer el paralelo entre el terror que vivía el país, el terror que infundada mi padre para un sector de la población y esos cuentitos». Nos dice que sus personajes eran hombres lobo y fantasmas. Escribió las historias en un cuaderno que nunca pudo recuperar, pero lo tiene presente: «Es un tema que me hubiese gustado reconstruirlo en la novela, en “La Distancia que nos Separa”». El terror le daba pánico pero a su vez le fascinaba y todo estaba asociado al contexto que vivía el país y a la participación política de su padre.

Cuando tenía 14 o 15 años aparece la poesía.

Me enamoré de una chica y escribía poesías patéticas donde me involucraba de una manera desgarradora. Poesía muy parecida a la que escribía mi abuelo, en rima y versos largos –sentencia el autor de «Busco novia» (2008), «Nunca confíes en mí» (2010) y «Raro» (2012)–. A los 17 años, gracias a su tío Luis Jaime Cisneros, hermano mayor de su papá, comenzó a conocer otros poetas y otras formas de escritura.

Cisneros postuló a la Universidad de Lima y, después de dos intentos, ingresó a la tercera vez a Ciencias de la Comunicación: «En realidad la postulación fue horrenda porque yo no soy competitivo, no me gusta sentirme a prueba, siento que voy a fallar. Tengo una natural habilidad para fracasar en exámenes numéricos». Y nos confiesa que tiene la sensación de no haber aprendido mucho en la universidad: «O sea, por supuesto tuve profesores interesantes, algunas clases que recuerdo, pero no siento que haya sido una experiencia que marque mi vida». No obstante, las actividades extracurriculares, como: las marchas colectivas contra el fujimorismo y los juegos florales, fueron experiencias sensacionales para su vida.

Participé de unos juegos florales y me acuerdo que gané, el primer y segundo lugar; y el premio era la publicación del poemario ganador. Es así que, el Fondo Editorial publicó su primer libro: «El ritual de los prójimos» en 1999. Su padre ya había fallecido, y a su madre «nunca le entusiasmó, especialmente, mi inclinación por la literatura, sino después, con los años y con más libros».

Renato Cisneros tiene la cualidad de contagiar su entusiasmo por la literatura. Ahora conversamos sobre la crítica. Él celebra la crítica y aplaude al crítico, pero le molesta el criticón. Hablamos de sus discrepancias con César Hildebrandt, de las críticas que recibió en su blog y lo difícil que es referirse en su obra a los orígenes de la relación de sus padres: «Quizá eso ha sido lo más difícil… una historia muy bonita pero que nació en medio de secretos, infidelidades, clandestinidades…».

Acercándonos al final, le pedimos que nos cuente cualquier recuerdo que ronde su mente en ese momento. Guarda silencio por algunos segundos. Sonríe y nos cuenta que: «Cuando yo era muy chico y vivíamos en Francia, mis padres se fueron con mi hermana a otras ciudades y yo me quedé con la nana. El no viajar activó mi obsesión por viajar, por conocer Europa… se inoculó en mí esa necesidad de conocer el mundo por mi cuenta».

Tenemos otras anécdotas que compartir pero casi es mediodía, y dentro de un momento, Pedro Pablo Kuczynski se presentará en el Teatro Municipal. Despidiéndonos de Renato Cisneros, él manifestó lo siguiente: «Para mi escribir es algo que te permite entender un poco lo que has vivido; cuando uno nombra las cosas, las posee y las entiende… Solamente cuando escribes, creo yo, es cuando las cosas realmente ocurren, cuando uno las vuelve a vivir, las entiende, las puede condensar, incorporar dentro de una experiencia más grande y descubres cosas alucinantes sobre tu propia vida. Escriban siempre, encuentren en el lenguaje una oportunidad para entender lo que han vivido».

Confesion de parte. Eduardo González Viaña

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Eduardo firmando su libro en su ultima visita a NY
El día de mi cumpleaños, quiero contar una historia de mi vida. Desde los tiempos de mi primera comunión, fue mi madre quien todas las semanas preparaba un papel con la lista de mis pecados para que yo se los leyera al sacerdote. Esa costumbre se prolongó hasta el comienzo de mi adolescencia en que comencé a escribirlos yo para hacer las historias más interesantes. No tengo ya a mi madre, y la mía es ahora una concepción más amplia de mi religión. Por eso, he preparado una pequeña reseña de mi vida para ser leída el día de mi cumpleaños. Confesaré primero que cuando tenía 7 años, mi maestra del jardín de la infancia habló con mi madre acerca de mi destino. -No creo que Eduardito llegue a leer ni escribir- le dijo. -Fíjese que apenas llega a la letra “che” o “de” de la cartilla, y de allí no pasa.- Y al ver la cara desconsolada de doña Mercedes, añadió: -Pero no se preocupe, puede mandarlo al fundo de su padre, y allí hará dinero, o hacerlo que se enrole en el ejército. No ve usted cómo el General Odría ha llegado a ser presidente… No recuerdo si, tiempo después, llegué a dominar la lectura, pero de lo que sí estoy seguro es que, a partir de entonces, comencé a tratar de aprender a escribir, y en esa tarea me voy a pasar toda la vida. Debo confesar que, en la escuela, nunca estudié con seriedad la gramática. Por fortuna, mi profesor de castellano era un sabio. Se dio cuenta del asunto y me dijo que no tenía por qué aprenderme las definiciones de sustantivos, adjetivos o verbos, que le bastaba con que yo escribiera pequeñas historias en las que esas categorías se expresaran, y añadió que de esa manera, no sólo aprobaría el curso sino que sería escritor. Confesaré además que a los trece años de edad –después de haber imaginado que llegaría a ser actor de cine, director de orquesta y dictador del Perú, soñé con ser astronauta y, con otros dos cómplices, prometimos ser los primeros hombres en llegar a la Luna. El que más se ha acercado es mi gran amigo, Cayo Cabrejos, quien es general de la aviación… (Aunque tampoco puedo estar muy seguro de eso porque cuando su madre le dijo a la mía que el entonces joven piloto estaba más cerca del satélite, la mía replicó: No lo creo porque Eduardito ha estado siempre en la Luna.) No quiero seguir hablando de mis frustraciones infantiles. Les confesaré más bien todo aquello que, a estas alturas de mi vida, me ha hecho sentir que la he vivido bien y que aceptaría quedarme otros cien años. No soy ambicioso. Me contento con ser feliz. Y para saber que estoy en forma, en febrero de este año, logré ser designado para representar a mi universidad como nadador en una prueba de pentatlón en la que competía junto a estudiantes y algunos pocos profesores. Y lo hice bien. He sido periodista, profesor, abogado, juez por algunos meses y, por fin, escritor todos los días desde las 4 y media de la mañana. Trabajo así porque creo que quien escribe unas cuantas carillas a diario tiene que ser muy malo para que en 365 días no le salga una buena novela. Y debo confesar que mi trabajo, en uno y otro lado del mundo, ha sido siempre indesligable de mi completa adhesión a la causa de los que padecen y de los que pelean por amor a la justicia. Y entre todos los bienes terrenales, la grandeza moral es lo que más me importa, y sólo quiero ser en esta vida un hombre decente. No he llegado a ser astronauta ni corredor de tabla ni pianista y mis esfuerzos como hombre de prensa no han sido suficientes para evitar que la gente vote por los necios y los malvados, pero hoy, día de mi cumpleaños, sé que estaré en cualquier lugar donde se erijan murallas contra los seres humanos y haré todo lo que pueda por derribarlas. Ya está en los bordes del universo la estrella que vendrá a llevarme, pero cuando mi voz sea apagada por la muerte, y cuando me haya ido a los mundos de allá arriba, seré sombra que flota y relámpago dormido para siempre, pero mi corazón ha de seguir hablando.

 

Philosophy and Other Fables by Isaac Goldemberg, press release

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Translated from the Spanish by Stephen A. Sadow.

With and Introduction by Raúl Zurita.

 

DíazGrey Editores has just published Philosophy and Other Fables, a collection of micro-short stories by Peruvian writer Isaac Goldemberg.

 

In his introduction, Chilean poet Raúl Zurita writes that this book is “an unusual work in Peruvian literature. In it Isaac Goldemberg reaches a new dimension, a tone, (that is, a divesting, a distance, an irony) that turn this book into one of the most challenging and brilliant achievements of today’s literature. With a language that is direct and at the same time filled with multiple meanings, these texts don’t bring only an atmosphere of longing, but also —and this is what is fascinating— pose a strong critique of that metaphysical, pre-modern apparatus that has been curiously called post-modernity and in which humans are a faithful reflection of today’s confusion and chaos.”

In his Translator’s Note, Stephen A. Sadow affirms that these fables “attack the reader, who cannot just read them, but must try to figure out their meaning, if there is one or more. The protagonists in Isaac Goldemberg’s fables can be “The Supreme Being,” the “Good,” “Poetry” or the “Table.” The fables themselves are templates whose meaning can be applied to many situations in history and in contemporary events on this planet. They seem to shift with the meaning attributed to them. There is a sly humor, that can surprise or puzzle the reader. Goldemberg does not tell animal stories, nor are the morals to his stories crystal clear. Though some concepts can be taken at face value, ambiguity lurks everywhere. There are no references to real people and only vague references to specific personal characteristics of the “characters.” And each character, place and situation can be read analogically; they may stand for someone or something that is not immediately apparent. The archetypes that proliferate in the fables are open to a superficial readings or complex or Kabbalistic ones.”

Isaac Goldemberg was born in Peru en 1945 y has lived in New York since 1964. His novel The Fragmented Life of Don Jacobo Lerner was selected by a panel of international literary critics convened by the Yiddish Book Center of the United States as one of the most important 100 Jewish works of the last 150 years. Presently, Goldemberg is Distinguished Professor of Humanities at Hostos Community College of the City University of New York, where he is also director of the Latin American Writers Institute and the Editor of “Hostos Review.”

 

 

Traducido al inglés por Stephen A. Sadow.

Introducción de Raúl Zurita.

 

DíazGrey Editores, con sede en Nueva York, ha publicado Philosophy and Other Fables, traducción al inglés del libro inédito en español, “Filosofía y otras fábulas”, del escritor peruano Isaac Goldemberg.

 

Según afirma en su introducción el poeta chileno Raúl Zurita, Philosophy and Other Fables es “un libro inusual en la literatura peruana, Goldemberg alcanza una dimensión nueva, un tono (es decir; un despojamiento, una distancia, una ironía) que hacen que este libro represente uno de los logros más cuestionadores y brillantes de la escritura de hoy. Con un lenguaje que cumple con la exigencia de ser  directo y al mismo tiempo de significaciones múltiples, estos textos no traen consigo únicamente una atmósfera de añoranza, sino que también y es lo que fascina, plantean una crítica extrema a ese aparato metafísico premoderno al que se le ha puesto curiosamente el título de postmodernidad y en el cual el ser humano es fiel reflejo de la confusión y el caos”.

 

Por su parte, Stephen Sadow, el traductor de este libro, señala en su introducción que estas fábulas “confrontan al lector obligándolo a encontrar su significado, si existe uno o varios. Los protagonistas de estas fábulas pueden ser el “Bien”, la “Poesía”, la “Mesa” o el “Ser Supremo. Las fábulas mismas son modelos cuyos significado pueden ser aplicados a numerosas situaciones históricas y a eventos contemporáneos ocurridos en este planeta. Hay un humor malicioso capaz de sorprender o de desconcertar al lector. Goldemberg no narra historias de animales, ni estas contienen moralejas claras. Si bien algunos de sus conceptos pueden tomarse al pie de la letra, la ambigüedad acecha por todos lados. Estas fábulas están lejos de ser realistas. No hay referencias a personas reales, solo referencias vagas a las características de los ‘personajes’. Y los arquetipos que pueblan estas fábulas están abiertos a lecturas superficiales o a otras mas complejas o cabalísticas”.

Isaac Goldemberg nació en el Perú en 1945 y reside en Nueva York desde 1964. Su novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner ha sido seleccionada por un jurado internacional de críticos literarios, convocado por el Yiddish Book Center de los Estados Unidos, como una de las obras mas importantes de la literatura judía mundial de los últimos 150 años. Actualmente, Goldemberg es Profesor Distinguido de Humanidades en Hostos Community College de la City University of New York, donde también dirige el Instituto de Escritores Latinoamericanos y la revista “Hostos Review”.

 

 

 

Presentacion de “Tiempo al tiempo” De Isaac Goldemberg

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La presentación de la edición conmemorativa (32 años) de la novela 
 
Tiempo al tiempo de Isaac Goldemberg
tendrá lugar el día jueves 14 de abril (2016) a las 7pm en la 
Librería del Fondo de Cultura Económica
Calle Esperanza 275, Miraflores
Los comentarios estarán a cargo del poeta y periodista Enrique Sánchez Hernani y el acto contará con la presencia del autor
La edición viene prologada por el escritor Carlos Yushimito y con un estudio realizado por la profesora Marcela Pardes de la Universidad de Temple (Estados Unidos)

“Uno piensa en los personajes de Proust, Philip Roth y Elías Canetti y se percata de que Marcos Karushansky Ávila, el protagonista de Tiempo al tiempo, la brillante segunda novela de Isaac Goldemberg, es una fascinante adición a este grupo. Tiempo al tiempo es una novela tierna y de un humor amargo, en la que Goldemberg reúne magistralmente los elementos conflictivos de las dos culturas en las que se desenvuelve el protagonista”.

—Ariel Dorfman (The New York Times Book Review, EE.UU.)

Las virtudes de Tiempo al tiempo son evidentes: es fluida, es entretenidísima, posee encanto, tiene un preciso control sobre su tono. Esta novela confirma que Goldemberg es un narrador nato, moderno y cautivante. 

—José Miguel Oviedo (Vuelta, México)

 
Isaac Goldemberg nació en Chepén, en 1945, y reside en Nueva York desde 1964. Es Profesor Distinguido de Humanidades en Hostos Community College de The City University of New York, donde dirige el Instituto de Escritores Latinoamericanos y Hostos Review, revista internacional de cultura. Entre sus obras se cuenta la célebre novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner, seleccionada por un comité internacional de críticos literarios convocados por el Yiddish Book Center de los Estados Unidos, como una de las 100 obras más importantes de la literatura judía mundial de los últimos 150 años.