Amor y hambre. Pamela Caceres

Seguramente todos tenían hambre. Pero no teníamos qué comer. Los supermercados no vendían comida. Hace dieciséis años los habitantes habían probado por última vez fruta de partir, papaya arequipeña, kiwi, tuna, asado de Ayaviri, champiñones con huevos, nata de leche con mermelada o jugo de guayaba.
La sección de comida ahora ofrecía artículos de deporte. Las máquinas expendedoras se encargaban de vendernos las vitaminas marca VIDAX: WW (para un día agitado), ÑAM (si piensas pasar un día con los niños), SEX (si vas a hacer el amor) y UU (si te sientes tan triste como para morir). Existían las versiones PREX (para los que planifican el día a día) y POX (para quienes viven la vida como venga).
Yo creía que todos tenían hambre, porque yo tenía hambre, pero no estaba bien hablar de aquello, solo a un médico. Pedí una cita desde la Oficina de Recursos Humanos. Tener hambre se consideraba estrés laboral. La doctora recomendó unas píldoras de sabores para rememorar la vieja sazón arequipeña. “Es el problema que traen los que han vivido en la antigüedad”, aseguró, “esto calmará su ansia”. Luego me previno “cada píldora tiene su código personal. Gente de mal vivir finge tener hambre para venderlas en el mercado negro. Son muy caras. Solo las reparten en eventos especiales, cuando el Ministerio de Cultura promociona los sabores arequipeños”.
Me alcanzó un límpido tubo de grajeas color de estofado. Sentí el contacto de su piel, ella acarició mi mano con su largo dedo pulgar y me miró con ojos color violeta. Las VVO servían para elegir el color de ojos, de piel o de cabello. Ahora los científicos estaban creando las versiones fosforescentes.
Yo consideré que la caricia de aquel dedo pulgar era una insinuación y pregunté a la doctora por su código personal, quizá  me sintiera mal y necesitara continuar la consulta en otro espacio, justifiqué con timidez. La doctora sonrió con magníficos dientes blancos y explicó que se había cambiado a las nuevas HH (si quieres estar solo y libre de problemas).
Salí de la clínica con el tubo en el bolsillo. Me habían dado el día libre y un vale de tres horas en BIEX, (jardines de conservación de la flora y la fauna urbana desaparecida ante la escasez de deshecho alimenticio). Los habitantes amábamos todo tipo de vida, por eso BIEX creaba hábitat para que las plagas urbanas sobrevivieran luego de desaparecer la comida. BIEX afirmaba poseer cultivos controlados de granos para palomas y nueces para roedores.
Una clase de preescolar recorría los jardines BIEX. ¡Miren pequeñuelos allá va la rata madre!, anunció con voz angelical la tutora, una mujer de cabellos intensamente dorados. Pensé en hablarle, pero quizá también tomaba las HH. La página de economía anunciaba que gracias a las HH habían subido en 66% las acciones de VIDAX. Me conformé con imaginar si ella fuera mía. Quizá me susurraría al oído con su voz aterciopelada “hoy he tomado la SEX PREX”. Me perturbó saber si habría algún tipo de pastilla para elegir un tono de voz. Entonces deseé con todo el corazón que esa fuera la última vez que yo escuchara aquel agradable sonido.
El megáfono anunció que comenzarían las demostraciones de esterilización animal e invitó a los visitantes a la sala de cirugía BIEX. La mujer y los niños desocuparon ordenadamente el corredor que rodeaba la jaula de vidrio. Yo no quería presenciar el espectáculo, quizá era solidaridad masculina, pero ver aquella extirpación me quitaba el hambre. Me quedé a la sombra, sentado en un rincón, esperando que de la copa del árbol descendiera la rata madre.
De pronto, una mujer con botas de jebe, mameluco anaranjado y un balde en la mano abrió una puerta de vidrio y fue hasta la bandeja de comida en el otro extremo de la jaula. Cuando vació el balde pude ver algunos restos de zanahoria y tomates, también algunos huesos de pollo. Me intrigó saber de dónde venían aquellos desperdicios, supuse que alguien estaba disfrutando antiguos banquetes.
La rata madre descendió del árbol sin temor a la mujer y comenzó a comer junto a otras compañeras. La mujer sin verme salió de la jaula y regresó con una escalera que acomodó en  el tronco del árbol de la rata madre. Subió y escudriñó en lo profundo de la copa del árbol, luego miró a la bandeja, la rata madre seguía comiendo, entonces metió su mano con decisión y extrajo de la copa un pequeño cuerpo rosáceo que se movía, era una cría de la rata madre que la mujer engulló vorazmente de tres mordidas.
Golpeé el vidrio para que se enterara de mi presencia, la mujer me miró atemorizada, tenía unos ojos negros incandescentes. Soltó un pequeño resto de la cría como si quisiera deshacerse de toda evidencia. Caminé hasta la puerta de la jaula e ingresé. Percibí el aroma a hojas y pisé la hierba. Ella trató de protegerse cuando la tomé en mis brazos y la besé, luego sentí el movimiento de su mandíbula que lentamente cedía a mi pasión. Habíamos encontrado el amor.

Stirkoff. Charles Bukowsky, traducción de Fredy Roncalla

En Junio de 1978, la revista estudiantil Utopia dirigida por A, Cruz-Saco, L. Sifuentes y J. Bustillos, tuvo la amabilidad de publicar  un cuento de Charles Bukowsky, en traducción que hice a inicios de ese año o finales del anterior. Este relato forma parte de la colección Notes of a Dirty Old Man, publicada por City Lights, que recoge las contribuciones de Bukowsky al periódico contracultural Open City. El relato no tiene nombre en el original. Dado que Anagrama publicó su versión al mismo tiempo, es posible que esta revista estudiantil haya sido de las primeras en publicar a Bukowski en español, mucho antes que fuera la figura de culto actual. Se ha transcrito la versión  publicada en la revista, sin mayúsculas al inicio de frase y con los cortes que no se si vienen del original o la versión de Utopia. Lo único que no se ha transcrito son los inicios de pregunta, porque este humilde servidor no sabe como hacerlo en Mc Book. Y además no son necesarios.

 

siéntate, Stirkoff.

gracias, señor.

estira las piernas.

muy amable de su parte, señor.

Sirkoff, tengo entendido que vienes escribiendo

artículos acerca de la justicia, la igualdad, y también del

derecha al placer y la supervivencia, verdad?

sí señor.

piensas que alguna vez habrá un abundante y pal-

palpable justicia en el mundo?

realmente no, señor.

Entonces por que escribes esa mierda? acaso no

te sientes bien?

últimamente me  siento un poco extraño, señor, es

Casi como si me estuviera volviendo loco.

estás tomando mucho, Stirkoff?

por supuesto. señor.

y juegas contigo mismo?

constantemente, señor.

cómo?

no le entiendo, señor

digo en qué forma lo haces.

cuatro o cinco huevos crudos y una libra de car-

ne molida en un florero de cuello delgado mientras se es-

cucha a Vaughn Williams o Darius Milhaud.

vidrio?

no, culo, señor[1].

digo si el florero es de vidrio.

por supuesto que no, señor.

has estado casado alguna vez?

muchas veces, señor.

qué fue lo que falló?

todo, señor.

cual es el mejor culo que laguna vez tuviste?

cuatro o cinco huevos crudos y una libra de car-

ne molida en…

Basta, basta!

Bien.

Te das cuenta que tus peticiones por justicia y

un mundo mejor son sólo una máscara para esconder la deca-

dencia y la vergüenza y el fracaso que habitan dentro tuyo?

mm.

tuviste un padre vicioso?

no lo sé, señor.

qué me quieres decir? que no lo sabes?

digo que es difícil comparar. Usted sabe, yo só-

lo tuve uno.

Te estás haciendo el pendejo conmigo, Stirkoff?

Oh no, señor, como usted dijo, la justicia es im-

posible.

tu padre te pegaba?

se turnaban.

pensé que sólo tenías un padre.

todo hombre lo tiene… mi madre también se metía.

ella te amó?

sólo como una extensión de si misma.

que  más puede ser el amor?

el sentido común para tener bastante en cuenta al-

go que es muy bueno. ello no necesita que haya una relación

sanguínea. uno puede ser una pelota de playa, roja, o un pedazo de tostado con mantequilla.

quiere decir que puedes AMAR un pedazo de tosta-

da con mantequilla?

sólo un poco, señor, ciertas mañanas. con ciertos

rayos de sol. el amor viene y se va sin noticia.

es posible amar a un ser humano?

por supuesto, especialmente si no los conoces muy

bien. me gusta observarlos a través de mi ventana, caminando por la calle.

Stirkoff, tu ere un cobarde.

por supuesto, señor

cual es tu definición de un cobarde?

un hombre que lo pensaría dos veces antes de en-

frentar un león con sólo sus manos.

y cuál es tu definición de un hombre valiente?

un hombre que no sabe qué es un león.

todos los hombres saben que es un león.

todos los hombre creen que lo saben.

y cuál es tu definición de un sonso?

un hombre que no se da cuenta que el Tiempo, la

Estructura y la Carne están siendo mayormente desperdicia-

dos.

entonces, quien es un hombre sabio?

no hay ningún hombre sabio, señor.

entonces no puede haber ningún sonso. si no hay

ninguna noche no puede haber ningún día. si no hay ningún blanco no puede haber ningún negro.

Los siento, señor, pensé que todo era lo que era,

sin depender de algo diferente.

tú has tenido la pinga dentro de demasiados flo-

reros. No entiendes que TODO es correcto, que nada puede

estar errado?

comprendo señor, lo que sucede, sucede.

Qué dirías si te decapitara?

Me sería imposible decir algo, señor.

Quiero decir que si te mandase decapitar yo per-

manecería como la Voluntad y tú te transformarías en la

Nada.

me transformaría en algo diferente.

bajo mi ELECCION.

bajo nuestras decisiones, señor.

calma! calma! estira las piernas.

muy amable de su parte, señor.

no, es nuestra mutua amabilidad.

por supuesto, señor.

dices que a menudo sientes esa locura. que ha-

ces cuando ello te sucede?

escribo poesía.

es la poesía locura?

la no-poesía es locura.

qué es la locura?

la locura es fealdad.

qué es lo feo?

algo diferente para cada hombre.

le pertenece?

está ahí.

le pertenece?

no lo sé, señor

tú buscas el conocimiento. qué es el conoci-

miento?

saber lo menos posible.

cómo puede ser eso?

no lo sé, señor.

puedes construir un puente?

no, señor.

puedes fabricar una arma de fuego?

no, señor.

esas cosas son producto del conocimiento.

esas cosas son puentes y armas de fuego.

te haré decapitar.

gracias, señor.

por qué?

usted es mi motivación cuando tengo muy poco.

yo soy la Justicia.

quizás.

yo soy el Triunfador. te mandaré torturar, te

haré gritar. haré que desees la Muerte.

por supuesto, señor.

no te das cuenta que soy tu amo?

usted es quien me manipula. pero no hay nada

que me haga que sea imposible.

piensas que hablas con astucia pero a través de

tus gritos no dirás nada inteligente.

lo dudo, señor.

a propósito… por qué escuchas  a Vaugh

Williams y Darous Milhaud? no has oído hablar de Los

Beatles?

ah, señor, todo el mundo ha odio hablar de los

Beatles.

no te gustan?

no me disgustan.

detestas algún cantante?

los cantantes no pueden ser detestados.

entonces, a cualquier persona que intente can-

tar?

Frank Sinatra.

por qué?

él evoca una sociedad enferma que nace de otra

sociedad enferma.

lees algún periódico?

OPEN CITY

GUARDIA. LLEVE A ESTE HOMBRE INMEDIATAMENTE A

LAS CAMARAS DE TORtURA. Y EMPIECE LOS PROCEDIMIENTOS!

señor, un ultimo pedido.

sí.

puedo llevar mi florero conmigo?

lo usaré yo!

señor?

mejor dicho, lo voy a confiscar, ahora, guardia,

lleve a este idiota! Y, guardia, regrese con, regrese con

si, señor?

media docena de huevos crudos y un par de libras

de lomo…

el guardia de salida y el prisionero. el rey ha-

ce una venia y ríe diabólicamente mientras Vaughn Williams

se escucha a través del intercomunicador. afuera el mundo

continúa al momento que un pequeño perro mea contra un her-

moso limonero que vibra bajo el sol.

 

 

 

 

 

[1]Juego entre “glass” y “ass” en el original.

5 autores latinos que merecen ser leídos*. Laura Lomas

 

Tal vez les parezca el retrato de los migrantes latinoamericanos en la política norteamericana actual –es decir, como unos invasores amenazantes – exageradamente negativa.

Lo cierto es que los estereotipos que plantean que los latinoamericanos son ajenos, o una amenaza a la cultural americana, no son solamente moralmente repugnantes, sino también históricamente equivocados. La literatura en castellano publicada en lo que es ahora estados unidos en realidad antecede a la obra literaria de los puritanos en lengua inglesa, por casi un siglo.


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Mis trabajo investigativo durante dos décadas revela, que muchos escritores latinoamericanos o hispanos de renombre escribieron algunas de sus mejores obras mientras vivían en Estados Unidos. Los escritores latinos y latinas, que incluyen gente de territorios anexionados como el norte de México o Puerto Rico, han hecho contribuciones excepcionales a la historia literaria estadounidense.

Para una nueva visión de lo que significa hoy ser latino en Estados Unidos, vea la trayectoria de estos cinco maestros.

1. José Martí (Cuba, 1853-1895)

Para los cubanos, José Martí tiene la grandeza de George Washington, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman, en una sola persona. Nacido en 1853 en La Habana, Cuba, Martí escribió la mayor parte de sus 28 volúmenes de prosa, poesía y ensayos a fines del siglo XIX, en Nueva York.

Mientras trabajaba como diplomático, traductor, profesor de español y periodista, Martí interpretaba acontecimientos de su época e hitos culturales desde su oficina en Front Street, cerca al puerto marítimo de South Street, en el sureste de Manhattan.

José Martí con su hijo, en Nueva York, en 1880.Wikipedia

Martí presenció la llegada en barco de miles de inmigrantes a Nueva York, menos a los chinos, quienes fueron excluidosa partir de 1882, cómo él había anotado. Escribía sobre el linchamiento de estadounidenses negros, italianos y de las atrocidades cometidas contra los nativos americanos, y contra los chinos en Wyoming. Estos eventos influyeron en el pensamiento de Martí sobre su América Latina y su diáspora en los Estados Unidos.

Martí también escribió ensayos apasionados sobre Nueva York, la ciudad que lo acogió, pintando los cables del flamante Puente de Brooklyn como “cuatro colosales boas, … gruesos y blancos, que, se mecen…sobre la plancha cóncava … como alambres de una lira poderosa … que empieza a entonar ahora sus cantos!”.

Tras la inauguración de la Estatua de la Libertad en 1886, Martí aludió al hecho de que su isla distante, Cuba, seguía siendo colonia española: “Los que te tienen, oh libertad, no te conocen. Los que no te tienen no deben hablar de ti, sino conquistarte”.

Martí murió en 1895, luchando por la independencia de Cuba. En el 2018, fue incluido en el Salón de Ilustres Escritores de Nueva York, junto a los escritores estadounidenses Colson Whitehead y Alexander Hamilton.

2. Julia de Burgos (Puerto Rico, 1914-1953)

La poeta más grande de Puerto Rico también emigró de su isla natal caribeña, donde fue maestra, a Manhattan. Julia de Burgos relata su viaje literario hacia su papel como poeta en uno de sus poemas más famosos, “Yo misma fui mi ruta”.

La poesía inventiva y audaz de De Burgos forjó un nuevo camino para las feministas, latinas de EEUU y de otras partes del mundo, a mediados del siglo XX.

Ante la presión de identificarse como blanca, el orgullo de De Burgos por su raza mestiza la llevó a reconocer su herencia africana, ya que el poeta se decribe en sus poemas “grifa y pura negra”.

Una estampilla conmemorativa de Burgos.William Arthur Fine Stationery/flickr, CC BY-ND

En un poema experimental de 1938, De Burgos aborda la distancia entre su liberación como escritora y su restringido papel como mujer.

“Tú en ti misma no mandas; a ti todos te mandan; Tuu en ti misma no mandas; a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus padres, tus parientes,” escribe en “A Julia de Burgos”. “En mi no, que en mí manda mi solo corazón, mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.”

En 1953, de Burgos fue encontrada muerta, sin identificación, en el Spanish Harlem, Manhattan, y fue enterrada en Hart Island, camposanto de los pobres. Un mes después, sus amigos y parientes reclamaron sus restos y fueron transferidos a Carolina, Puerto Rico.

The New York Times describió a De Burgos como – poeta que ayudó a crear la identidad de Puerto Rico” – en sus series de obituarios de mujeres olvidadas en mayo.

3. Gloria Anzaldúa (Texas, 1942-2004)

La poeta y ensayista Gloria Anzaldúa pertenecía a una familia de campesinos mexicoamericanos.

La obra de Anzaldúa elogiaba el bilingüismo.Sandstein/flickr, CC BY

Sus antepasados tenia sus raíces por siglos en el Valle del Río Grande, Texas, cerca de la frontera que Anzaldúa memorablemente definió como “una herida abierta en la que el Tercer Mundo se choca con el Primero y sangra”.

La obra de Anzaldúa celebra con frecuencia el bilingüismo de su comunidad. Ella lo afirma como un acto de sobrevivencia contra el “terrorismo lingüístico” del sistema de escuelas públicas de EE.UU., que requería que la enseñanza fuera solo en inglés y ofrecía clases para “eliminar los acentos” en un territorio de EE. UU. que había pertenecido a México.

Para Anzaldúa eran en extremo dolorosos los insultos contra su forma de hablar. “Si no puedo enorgullecerme de mi idioma”, escribió al respecto, “no puedo enorgullecerme de mí misma”.

Cada vez más, Anzaldúa es reconocida como una de las más influyentes ensayistas del siglo XX; y también es reconocida por sus argumentos feministas en contra del racismo y el colonialismo.

4. Sandra Cisneros (Chicago, 1954-presente)

Ninguna lista de autores latinos estaría completa si no se mencionara a Sandra Cisneros, autora de la aclamada novela, “The House on Mango Street,” de la que se ha vendido casi 66 millones de ejemplares y ha sido traducida a más de 20 idiomas.

El hecho de que Cisneros no haya recibido los mismos reconocimientos que Junot Díaz – quien sufrió abuso sexual durante la infancia y fue acusado él mismo en fecha reciente de comportamiento sexual inapropiado – es desconcertante.

Sandra Cisneros. Gage Skidmore, CC BY-SA

De sus novelas mi favorita es “Caramelo”. En esta bildungsroman transnacional, una chicana, o mexicana-americana, profundiza en la historia de su familia en el norte y en México.

Aprendiendo de su abuela, Soledad, descubre secretos familiares y aprende historias al cruzar la frontera, incluso el por qué su adorado papá, Inocencio, no es tan inocente.

5. Cristina Henríquez (Delaware, 1971-presente)

Cristina Henríquez, quien nació en EE.UU. después de que su padre panameño vino para cursar estudios de posgrado, es la mejor novelista americana de la que usted nunca ha oído hablar.

Escribiendo en primera persona la vida de varios narradores migrantes centroamericanos, sudamericanos y caribeños, su libro amplía dramáticamente la concepción popular de los estadounidenses de origen hispano, centrada desde hace mucho tiempo en los mexicanoamericanos y los puertorriqueños.

El mejor libro que usted no ha leído.

The Book of Unknown Americans” cuenta la historia de varios recién llegados de Paraguay, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Puerto Rico y México que viven en un lúgubre complejo de apartamentos en Delaware, dondé muchos trabajan en agotadora faenas, como de cosechar hongos a pie en la oscuridad. A veces, después de un turno de 12 horas, solamente pueden comer avena para la cena.

La historia de amor entre los adolescentes Maribel y Mayor – escrita en una prosa que según The Washington Post se eleva “al nivel de la poesía” – puede ayudar al lector estadounidense a conocer las muchas razones que motivan los latinoamericanos emigrar al Norte; e incluye entre estas causas la inestabilidad política, la falta de atención médica especializada y la violencia.

Y esta es, según creo, la esperanza de Henríquez. Porque, como dice con enojo un personaje chicano en EE.UU. se siente invisible y vilipendiado.

“Quiero que vean a un tipo que trabaja duro, o a uno que ama a su familia”, asegura. “Ojalá una de esas personas, solamente una, se acercara y me hablara…. Pero ninguno de ellos quiere intentarlo. Somos los americanos desconocidos”.

This article was originally published in English