I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA.

Celebramos la emergencia editorial de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga, que se va estableciendo en un foco de enunciacion creativa que aumenta la lieratura quechua, en espanol y chapu chapu al caudal artistico -lease musical y pictorico- de Huamanga y Ayacucho, ahora en la pluma de los participantes del concurso y de Junior Núñez Lefoncio, como comenta Pablo Landeo en el analisis estilistico de Upa Tankayllu.

I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA


(Premio Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga [Karina Prado Huyhua, Junior Núñez Lefoncio, César Romero Yanqui, Matías Ananías Curitomay, Juan Oriel Taipe Palomino]. Editorial Amarti, Huamanga, 2018; 76pp.)


Celebro la aparición de la primera muestra de la narrativa quechua de Ayacucho, fruto de un concurso organizado por la UNSCH. Esta muestra de 5 narradores quechuas justifica la condición bilingüe de Ayacucho, de un profundo espíritu andino y quechua, características insoslayables de este territorio que nos quiebra el alma. Los ganadores de este concurso Karina Prado Huyhua (Primer puesto, con el cuento “Quri kiruyuq runamanta”), Junior Núñez Lefoncio (Segundo puesto, con “Upa Tankayllu”) y los demás finalistas son, pues, las voces emergentes de la narrativa ayacuchana; es cierto, voces de aprendizaje, voces jóvenes, pero voces de esperanza para restituir a Ayacucho aquella ausencia tan sentida de su literatura en runasimi. Cabe destacar que Junior Núñez Lefoncio participó luego, con el mismo cuento en el Primer Concurso de Narrativa Quechua Willakuy, organizada por la facultad de letras de San Marcos, certamen donde obtuvo el Primer puesto.
En líneas generales los cuentos publicados en este libro se sustentan en la riqueza de oralidad quechua. Poseen la misma sencillez de los “cuentos” o kuwintus, su agilidad y riqueza verbal, por momentos nos ubican en el contexto mismo de la performance y con los mismos objetivos: prevenir al lector-oyente para que este aprenda la cultura y preserve la armonía entre los runakuna, sus divinidades y su entorno natural.
Karina Prado Huyhua (“Quri kiruyuq runamanta”) es la única voz femenina de la muestra pero imaginamos como la representación de las otras voces femeninas que han de surgir posteriormente. Karina demuestra cualidades narrativas apreciables y un buen manejo del quechua particularmente en el contexto confrontacional entre el “apuruna”, hacendado de los valles interandinos y el “sallqaruna”. El lenguaje del hacendado, del que menosprecia y descalifica al hombre de la puna, se halla sólidamente construido y nos permite recordar categorías quechuas como sallqa, apu, misti, etc.; pero también el lenguaje de la ostentación como marca personal, individual, que sirve para menospreciar al otro. En el argumento, lamentamos nada más que no hayan sido precisamente las dentaduras de oro, objetos de la ostentación, las que hayan ocasionado la muerte, en la primera oportunidad, del apu runa. 
Junior Núñez Lefoncio (ganador del Concurso Narrativa Quechua –Willakuy 2018, con el cuento “Upa Tankayllu”) . Se revela como un narrador capaz de reivindicar desde la literatura su condición quechua-hablante ayacuchano. “Upa Tankayllu”, relato de estructura y trama sencillas, narra la fiesta de wayliya o “navidad” en Chakabamba, un pueblo en las proximidades del río Pampas; tiene como figura principal a un arpista célebre conocido como “Upa tankayllu”. Músico de aspecto y carácter silencioso, el narrador personaje lo describe apelando a sus recuerdos:
¿Upa Tankayllu? Yuyachkanim Upa tankayllutaqa, punchun hina uqiniraq arpachanta qipikuykuspan yaykuykamusqanta, rawkankunaman quri qullqimanta sillunta watakuykuspan tukaykusqanta.
La descripción fotográfica es trazada con brevedad. La memoria nos presenta asociado al poncho que viste, este a su vez al arpa: ambos de color ceniciento, plomizo; por extensión, toda la imagen adquiere un color sombrío que sin embargo se revertirá con la alegría de la música ejecutada por unas manos vivaces que posee uñas de oro y plata.
Upa Tankaylluqa wak Cocas llaqtamantam karqa. Hatun karay runa, rampu maki, chaprasapa, uqi luquchayuq, yana bayita warayuq. Chayaykamurqa uqi lliklla wachakayuq, kuka kintu piskachayuq kusi kusiyllaña.
El arpista ha sido descrito en toda su humanidad (estatura grande, manos gruesas, barbudo, lleva una gorra ploma y un pantalón de bayeta negra, también una manta color plomo; la preponderancia del color gris, que puede transmitir cierta tristeza, se revierte con la alegría del músico.
Upa Tankayllum wiksasapa arpachanta tiqupachaykuspam qayakuyta tukaykamurqa
Una descripción final alude con humor al vientre amplio del arpa, ventruda, barriguda. Esperamos de Junior Núñez Lefoncio mayores trabajos en cuanto a la construcción de argumentos, al aprendizaje y manejo de las técnicas narrativas, su capacidad descriptiva es admirable.
Sabemos que el cuento, por su brevedad, descuida aspectos relacionados con la descripción de personajes, de situaciones y espacios donde transcurre la historia. Para el caso de la narrativa quechua, Núñez Lefoncio inaugura con mucho acierto la caracterización de personajes (el caso de Upa Tankayllu es solo uno, de los varios que hallamos). Ante los personajes de Núñez reaccionamos con amor, con asombro, con admiración, etc.; lector y personaje logran fundirse; mejor, el lector termina identificándose con alguno de ellos. 
César Romero Yanqui (“Sumaq Nina”), Matías Ananías Curitomay (“Tiyupampa llaqtapa kawsaynin”), Juan Oriel Taipe Palomino (Sumaq sunquyuq viuda warmi), como los anteriores, son cuentos que se inspiran en los relatos orales conocidos, sin embargo los textos orales han sido enriquecidos por cada uno de los narradores tanto en la estructura como en los argumentos, cada narrador aporta de su propia cosecha, recrea, reinterpreta y moderniza los textos.
La aparición de I Concurso Narrativa en Quechua, es un primer hito en el contexto literario quechua de Ayacucho; es un acontecimiento feliz, un desafío editorial al mismo tiempo porque tanto la UNSCH, como los narradores y la Editorial Amarti han comprendido que una de las formas más acertadas de contribuir a la autonomía de una lengua menospreciada durante siglos es la publicación sin traducción. Reitero mi alegría por esta gesta narrativa, osada y descolonizante.
Pablo Landeo Muñoz

ASOCIACIÓN BABEL-AMÉRICAS / PARÍS: RECITAL DE POESÍA

Parispi kaspaykichikqa rinaykichikmi waykipaniykuna

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ASOCIACIÓN BABEL-AMÉRICAS / PARÍS

 

Babel-Amériques es una sección de la asociación Bazard Associatif Bigarré des Etudiants des Langues O’ (BABEL). Esta sección fue abierta en inicio de año lectivo y su vocación es de promover las lenguas y culturas de las Américas enseñadas en el Inalco (inuktitut, maya, náhuatl, quechua, guaraní).

Nuestra asociación privilegia la solidaridad y es rica y diversa en todas sus actividades con el fin de alcanzar un gran número de estudiantes.

 

RECITAL DE POESÍA

 

La Asociación Babel-Américas tiene el gusto de invitarles al primer café-Amériquesque tomará la forma de un recital de poesía y tendrá lugar el 10 de febrero de 2017, de 19h a 21h en el Inalco.

Deseamos proponer una cita regular, cultural, artística o científica, abierta a todas las personas interesadas por el conocimiento y la difusión de las lenguas y culturas de las Américas. Esos cafés son una manera de preservar la vitalidad de nuestra asociación, después del éxito de las jornadas “La tradición oral quichua en Ecuador”, que organizamos en el Inalco, en diciembre de 2016.

Este primer encuentro será excepcional, ya que tendremos el placer de acoger a tres poetas peruanos, entre los cuales dos solo estarán en París por la semana: Johnny Barbieri, Teófilo Villacorta y Pablo Landeo Muñoz, que nos harán el honor de interpretar sus textos en vivo. El recital será seguido por un intercambio sobre el acto de creación poética. Si otros autores, entre los miembros de la audienciadesean compartir sus obras (en español, francés o quechua) y su experiencia poética, serán bienvenidos – que los que quieran que se les anuncie no hesiten en contactarnos de antemano.

El próximo café-América, en marzo, tendrá como objeto la educación bilingüe en lengua indígena en los países andinos.

Esperamos verlos el 10 de febrero,

El equipo de Babel-América.

 

PS : Para una breve biografía de nuestros invitados :

http://www.librosperuanos.com/autores/autor/4030/Barbieri-Johnny

(blog personal: http://johnnybarbieri.blogspot.fr/)

http://www.librosperuanos.com/autores/autor/4384/Villacorta-Cahuide-Teofilo

http://www.librosperuanos.com/autores/autor/5310/Landeo-Munoz-Pablo

 

Tayta utulupawan kurapa «karahunku» . Pablo Landeo

Desde Paris, Pablo Landeo comparte un relato sobre el ubicuo tayta cura, que es uno de los grandes motivos de la narrativa quechua, en sus  vertientes oral y escrita. Este relato ha sido publicado Revista Insula Barataria (nov. 2015). Sullpayki Pablo

 

Tayta utulupawan kurapa «karahunku»

 

 

Para Héctor Quispe Ramos,
de Huanta, esta celebración de la gula

 

 

Tayta kurallaqa tiyaykunsi sumaq hatun tiyananpi, sunqunpas wiksanpas llikiriqhina chikankaray kusikuyniyuq. Chaynaqpunis paypaq imapas allin lluqsiptinqa. Llaqta tiyasqanpi wiraquchakuna wañuptinsi   aswan     kusikuq,   puñunan     kuwartuman   yaykuspansi   pawaykachaq, asikuspa-asikuspa, makichantapas qaqurispa qaqurispa: “Diyuspagrasunki, Diyusllay. Ancha kuyasuqniyki wawallaykitaqa manam qunqankichu riki”, nispas sumriruchantapas wikutiq pampapi qunquriykuspa tayta Diyuswan rimananpaq. Chaynachkaptillansi wañuqpa ayllunkunaqa parroquia wasi punkuta takaykuqku, wañuqpaq Taytachapa bendisyunllanta, misallanta mañakustin. Kurallanchikqa sinchitas wirayaq wiraquchakunapa wañuyninwanqa, mana wiñay tuq maqm awiksallampas wiñachaykuqraqsi, qullqichatapas chaskikullaqsi allinchata; chaynallas payqa sapa importante runakunapa wañuyninpi mikupakuq upyapakuq, biyudallatapas allincharaq kaptinqa sumaq simillanwan rimapayaspan wankirpariq, huchankuna willakunanpaq, kunfisakunanpaq: Ñuqallayqa qanpaqpunim kachkani, nanaq sunquyki hampip, alliyachiq. Munaptikiqa Taytanchik Diyuspa ñawillantapas riqsichisaykim, nispas rimapayallaq. Biyudakunallaqa tayta kurapa rimasqanta allin umachayta mana atispankus: “Arí, padresitullay, ari dukturllay, chaynachá kanqa”, nispa kutichqku.

 

Tayta kurapa kunan kusikuyninqa manasá wiraquchakunapa wañuyninkuwanchu. Kunan kusikuyninqa, munapaylla asnariq wallpa kankawansi. Wira-wira, ankahina chikankaray, suma-sumaq kankasqacha, tukuy qurachakunawan miskichisqa. Chaynasá wallpa kankaqa duktursitunchikpa ñawpaqninpi waspiriykuchkan, mikuna mesa hawachanpi. Mikunanpaqqa kachkantaqsi qillu papachankunapas, sumaq tuqyasqa mutichanpas, uchukutanpas; chaymantaqa Diyuspa glorianpihina aqachanpas, munallaptinqa misa ruwananpaq binunchanpas. Chaysi payqa mikuy qallarinanpaq tiyaykullarqa, ichaqa qunqayllamantas: “Ha karahu! Yaqalla qunqaruni”, nispas utqaylla hatariykun hinaspas pawaykun iglesia altarman: Taytalláy allin llamkaq churillaykim mikuykunqa. Pubrisallayta, humilde mikuyllayta mikuqyá uraykamullay, nispas niykun tayta Diyusta. Mikuypipas upyaypipas Taytachataqa manas qunqaqchu, chaynallas kaq sipaschakunawan biyudakunawan ima ruwaypipas: Taytáy ñawillaykitayá riqsiykullachun, nispas qallariqpas. Chaysi Taytachaqa yanapakuyllanta mana tanichiqchu. Imata mañakuptinpas, chiqap taytanchikhinas quykuq, ancha kusikuyllanwan, riqsikuyllanwan, llunpay kuyasqa churillan kaptin.

 

Tayta kurallanchikqa yuyaysapa yuyaysapas kasqa warma kayninmantaraq, ichaqa tunpa miskipatacha, abilidusucha. Puquypachapiqa aswansi puriykachaq, runapa chakranpi chuqlluchakunata qiwistin, puquriqña papachakunatapas allaykustin; wakakunata michipakuspanpas qurakunata pallaruspansi wawayuq wakakunaman qaraykuq, paykuna mikunankamas qunquriykuspan wakatapas ñuñurpariq, lichiwan saksanankama. Mana ruwaynin kaptinqa huk llataqkunamansi lluqsiq wayaqachanta uksukuykuspa, hinaspas ayllukunaman yaykuna chunniq ñankunapi tiyallaq wallpachakunata, utulukunata qawastin, hapiyta nunallastin. Wallpakunaqa manasá chaynallaqa hapichikuqchu, panpakunata aspichkaspankupas, sacha sikinkunapi puñuqtukuchkaspankupas utqayllas pawakuqku, maqtillunchik asuykuptinqa. Chaysi payqa, rimaykuna uyarisqanpihina, sarachakunata trigukunata botilla tragupi nuyuchisqanwan wallpakunata hapirpariq, kusisqalla. Wallpachakuna mikuchkaptinsi machasqa sarachakunata trigutapas qaraykuq, hinaspa rumi qipankunapi, sacha qipankunapipas pakakuspa suyallaq; suyallachkaptinsi wallpakunaqa machasqa saratapas trigutapas utqaylla rakraruqku, ratullamantaqa tanpi-tanpiña puriykachaqku, chiqap machasqahina. Wakiqninqa qunqayllamantas puñuruqku; maqtallanchikqa pawaykuspansi iskay kimsa wallpakunata hapiykuspa wayaqachanman winaykuq hinaspas pakakustillan chunniq wayqukunaman pawaq. Chaypis wallpakunapa kunkanta qiwiq, purallantapas lliwsi chutapariq, chaynaruspansi wasinmanqa yaykuq tutallanpi, suwakusqan wallpachakuna qipiyuq.

 

Tayta maman wañusqanraykus payqa sapallan wiñasqa. Chaysi sasapakuykunawan abilidusucha kayta yacharqusqa. Waynachaña kachkaptinsi, misa ruwaq tayta kura pusakullasqa: “kayna llamkaq lluqsiptiy asnullaypas, mulallaypas aysananpaq, misa ruwaypi yanapawananpaqpas”, nispan. Chay punchawmantapunis abilidusucha kayninmantaqa wanarullasqa, kasamintupi, fiestakunapi, aya pampaykunapi sinchi mikuyllata, upyayllata tarispan, uqariqnin taytallantapas allinta sirwiykullaspan. Chaysi tayta kurallaqa churintahina kuyallaspan, sumaq sunqullanta riqsisykuspan payhina duktur kananpaq seminariyuman yaykuchisqa.

 

Kunan tiyasqan llaqtapi supaypawawan wiraquchakunaqa sasa wañuqkunas kasqaku. Sipaschakunapas biyudakunapas sasa rimapayana, tayta Diyuspa ñawillanpas mana riqsiy munaqkuna, grasyallankupas mana qukuqkuna, kura chiqniqkuna. Chaysi kurallanchikqa munastin mana munastinpas abilidusu kayninman kutiykullasqa. Nisqanchikpihinasá duktursitullanchikqa tayta Diyusman kunbiru munachisqanmanta kutiykusqa munapaylla wallpa kankan mikullananpaq. Wiksallanpas quchuykachakullansi wallpa kankapa waspiyninwanqa, chaysi kuralla tiyaykuchkaptin, wallpa kankaqa: “Ha karahu! Imaynanpitaq sinkarurqani puñunaykama?”, nispa qunqayllamanta taspiparikurun hinaspan hatarirqun. “Imaaá? Ninraqsi tayta utuluqa. “Imaynanpitaq qala sikillaqa rikurirquni, maypitaq purallayqa?” Nispa tapukustinpas tanpi-tanpillaraq, anchata pinqakustin, plasaman kallpaychalla lluqsirqun.

 

 

 

Pablo LANDEO

Paris llaqtapi qillqasqa,

uma raymi killapa yaqa tukuyninpi, 2014 watapi.

 

 

 

 

 

 

 

 

Huancavelica: 4 poetas de altura: Pablo Landeo Munoz

Pablo Landeo presenta a Carlos Zúñiga Segura (1942), Nola Romero (1954), Leopoldo Pacheco (1961) y Olivia Reginaldo (1983).

HUANCAVELICA: 4  POETAS DE ALTURA[1]

Pablo Landeo Muñoz

 

El presente corpus de Poesía de Huancavelica es, en su brevedad, el producto de una actividad lírica constante y heroica. Poesía escasamente difundida, por consiguiente, poco atractiva para las ediciones mayores, para las antologías y la crítica literaria oficial; es decir, poesía marginal, no canónica, escrita -una parte- en lengua originaria. Por las características indicadas, coincido con Edmundo Bendezú, en llamarla poesía de “la otra literatura peruana”.[2] Huancavelica, como sus poetas, es también marginal; emporio del azogue en la colonia, también de obrajes y mitas en oscuros socavones, donde cientos de miles de indígenas dejaron sus huesos al arrullo del viento, del hambre y las enfermedades. Algo de esta adversidad histórica, creo, tenemos los poetas de Huancavelica pero, ahora, adversidad transformada en poiesis. En esta colección, cada poeta tiene su propia altura, su estilo y manera de escribir; cada uno manifiesta su experiencia que, a su vez, trasciende en ñuqanchik (nosotros) andino y vital como la pachamama.

La muestra que presentamos, considero, es representativa. La secuencia atiende a un orden cronológico: desde la primera tradición poética, encarnada por Carlos Zúñiga Segura hasta la actual, las más reciente, representada por Olivia Reginaldo; desde un poeta que asume el castellano andino como lengua discursiva hasta una joven poeta que hace del runasimi -su lengua materna-, lengua de enunciación; y entre los extremos, Nola Romero y su poesía en runasimi-castellano y Leopoldo Pacheco, en castellano. Establecidas las generalidades haré una breve aproximación a los textos aquí publicados:

Carlos Zúñiga Segura (1942). En principio destaca por ser uno de los representantes mayores de la tradición poética viva de Huancavelica. Sus poemas acusan las marcas de un romanticismo particular, andino, mestizo, matizados con imágenes surrealizantes.  La naturaleza paradisíaca, el lar patrio, el desamor, la ausencia, son invocados desde la nostalgia. En “Sombras cortantes”, el yo poético describe (1era, 3ra, 4ta estrofas), una naturaleza consumada por el dolor de una partida, un viaje imposible que acaso conduzca a ninguna parte. Naturaleza y ser humano, en tal sentido, se fraternizan ante el dolor, “áspera soledad de jilgueros…”, generado por la ausencia de la amada. En la 2da estrofa la presencia de “los trenes” y “los maquinistas” (estos últimos “ebrios y delirantes”), sugieren la modernidad andina, generan una ruptura espacial y nos conducen hacia un territorio que linda con lo onírico. “Nostalgia del viejo aliso”, el título destaca una de las características de la poesía andina: la humanización de la naturaleza (personificación). La intensidad lírica es similar a la del poema anterior. El dolor, el sufrimiento de la naturaleza por solidarizarse con el hombre, son tópicos recurrentes en las primeras estrofas, las que al finalizar el poema se superan porque “Es hora de inventar otra ventana… ”. En tal sentido, el desasosiego que se describe, el espacio territorial donde “El aire / encoleriza a los Apus” puede finalmente revertirse porque “el Sol nos brindará su espíritu visible”. El “Sol”, la otra divinidad andina, al parecer es el único que puede sostener al yo poético y redimirlo de ese espacio caótico y desolador. En este poema, algunos términos quechuas (Apus, puquial, ñustas) dejan trascender las referencias andinas del autor. La poesía de Zúñiga destaca por su lirismo y musicalidad (aunque los poemas todavía puedan estar sujetos a un decantamiento); además, es rica por su referencia a la naturaleza puesto que esta es indispensable en la poética de todo andino.

Nola Romero (1954). Poesía con la que un lector quechua-hablante puede emocionarse y celebrar su ascendencia andina, su condición runa, sin acudir a las traducciones. “Hatarimuy runasimi”, está destinado a constituirse en poema representativo de la literatura peruana, escrita en quechua; revela, por otra parte, que Nola Romero se encuentra en condiciones de escribir poesía de buena factura. En “Hatarimuy runasimi”, se aprecia una retórica de los estados afectivos asociada a la cualidad estética del runasimi: “Sumaq runasimilláy” (1er verso, 1era estrofa); a la cualidad estética del quechua sucede una categoría afectiva: “kuyasqay runasimilláy” (1er verso, 2da estrofa); la situación anterior se repite pero con una gradación de intensidad; es decir, un afecto más intenso, dulce: “wayllusqay runasimilláy” (1er verso, 3era estrofa). Así tenemos las categorías: sumaq / kuyasqay / wayllusqay; en síntesis: el quechua, una lengua bella y apreciada de particular manera. En “Hatarimuy runasimi”, es la tullpa o fogón de las chozas humildes el espacio desde donde se inicia el discurso poético. Personificado en runa de carne y hueso, el quechua surge realizando actividades propias de la cocina (1era estrofa); luego se desarrolla un discurso de la migración de la lengua, no exenta de dificultades (2da estrofa); la asociación de tiempos y hombres “ñawpa runa” / “ñawpa llaqta» reactualiza tiempo y espacio ancestrales al ser evocados, con nostalgia, la ética y la moral de ñawpa pacha, los tiempos antiguos. El poema concluye con un imperativo “Hatarimuy runasimi!” (3era estrofa), alternativa única para revertir un sistema social donde todo (o casi todo) está quebrado y corrupto. El poema “Chirapa”, propone la interacción simbólica de la naturaleza en los tres espacios del concepto pacha (sol, lluvias: hanaqpacha; pachamama: kaypacha; uniendo ambas pachas, arco iris que emerge de ukupacha). El sol, la pachamama, la  chirapa,  se aprecian personificados en una escena agradable y familiar. En los poemas de Nola Romero se percibe un espíritu renovador, un aire que sugiere la escritura de temas tradicionales asumiendo una perspectiva distinta.  Poeta de altura y azogue, poeta quechua, traductora de sí misma, sus versiones en castellano ameritan analizarse confrontándolas con los textos quechuas.

Leopoldo Pacheco (1961). Poesía intimista, amena, con un lenguaje sencillo y de particular coloquialismo. El primer poema (más allá del título y verso final consabidos “Amanecer Andino” / “arrastra recuerdos que no volverán”), es un himno pleno de ternura y contento. El yo poético -como en el caso de Nola Romero, para el poema “Hatarimuy runasimi”- también se instala en el espacio más íntimo de la casa, la cocina, y describe a través de semánticas asociadas a la comida, la preparación del yantar cotidiano, la expectativa en torno a ella. Presenta a la madre como agente que posibilita esta celebración en un espacio de marcada sensualidad (“El fogón canta albas” / “himnos de fuego azul” / “hace mucho frío en el alma” / “aroma de rocoto verde”, etc.). El entusiasmo desbordante del yo poético fluye, verso a verso, y nos instala en los espacios externos para presentarnos los elementos que rodean y complementan la vivienda. La palabra, despojada de artificios retóricos, posibilita que la lectura de “Amanecer andino” impacte desde el primer verso e invite a lecturas sucesivas. El poema expresa la afirmación de la vida, la interrelación entre los elementos: aves, árboles, ríos (una vez más, el vínculo runa-pachamama y naturaleza se hace evidente). En “Aroma de eucalipto” (con algunos versos, que acaso resulten prosaicos “El viento grita tu nombre” / “aquí con mi alma mojada de recuerdos”), es la naturaleza ya referida, la que hace suya el sufrimiento, el desamor del yo poético; superado el animismo, el poema, por momentos nos remite a “Acuérdate de mí”, de Carlos Augusto Salaverry. El poeta evoca los instantes felices con la amada; ausente ella, manifiesta su dolor pero un dolor mesurado, sin representar situaciones lacrimosas. Por otra parte, el yo poético parece hallarse encarnado por el eucalipto y el viento, quienes  ‘gritan’ el nombre de la amada. La poesía de Leopoldo Pacheco, es andina por la humanización permanente de la naturaleza, por la presencia de elementos y sabores propios de la culinaria quechua y la particularidad con que utiliza los diminutivos (“ponle una leñita más” / “ramitas de huacatay” / “pedacitos de caricias”, etc.), que otorgan a los versos emotividad, dulzura y simbologías propias del quechua.

Olivia Reginaldo (1983). La más joven de las poetas, la que más riesgos asume al escribir en su lengua materna, el runasimi. Si el primer poema de Olivia Reginaldo “Lasta”, se inspira en temáticas y espacio andinos el poema “Qichqa” propugna la desterritorialización de la lengua y la incorporación de temáticas distantes de lo andino. Este último, en ella, no es una marca atormentadora ni el quechua, una lengua marginal que remite a un pasado “caduco”; por el contrario, son oportunidades que permiten transgredir la norma, cuestionar el canon literario peruano. En “Lasta” la voz poética manifiesta respeto por la Madre Nieve; sin embargo, el asombro, la emoción ante ella, son mesurados. Observa, describe, interroga y construye un discurso poético distinto de lo convencional. Así, el esfuerzo por reflexionar, por construir imágenes abstractas desde lo quechua, tiene su recompensa: “Lasta, Mama Lasta, / llapa yuyayniy / qampi chinkasqa kaspaqa / ichayá chulluspa / Mama Pachanchikwan tinkunman”. El poema “Qichqa” anuncia, desde una cita de Borges (traducida del español al quechua por la misma poeta), la inscripción del runasimi en el desarrollo de una labor poética donde la reflexión /hamutay/ se realiza sobre situaciones puramente imaginarias; por ello, en el contexto de las literaturas andinas, “Qiqcha” es apertura y diálogo con otras culturas y, al mismo tiempo, desafío para quienes desconocen esta lengua. Las ideas abstractas, en apariencia, difíciles de expresarse en ruansimi -porque esta lengua no estaba sometida a exigencias de esta índole-, se materializa en un poema bien logrado: “Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik / ima musiasqanchikpas. / Sutinmi qichqa” (4to, 5to, 6to, versos; 1era estrofa). Reitero, la poesía de Olivia Reginaldo puede significar la apertura del quechua para dialogar con otros espacios y culturas, reales o imaginarias, que redundarán en el desarrollo del runasimi como lengua poética de prestigio más allá de los espacios consabidos.

Tukunapaq: dos comentarios adicionales

Huk: me parece pertinente una alusión al género para indicar que: en la actual producción lírica de Huancavelica (con la inclusión de Dida Aguirre, poeta bilingüe), son las poetas las que están ideológica, política y culturalmente mejor posesionadas. Esto se evidencia porque Nola Romero y Olivia Reginaldo, utilizan la lengua materna -runasimi- como elemento de enunciación. En tal sentido, ellas asumen desde la poesía, una actitud que cuestiona las políticas educativas y culturales inoperantes respecto a la preservación y difusión de las lenguas originarias (la actitud de Reginaldo es aún más radical: no traduce sus textos). La limitación de los poetas, para utilizar el quechua como lengua de enunciación, puede estar asociada a las viejas estructuras de poder y la ocupación de espacios ecológicos en Huancavelica, desde la colonia; pero, quizás, también a cierto desdén que se tiene por las manifestaciones propiamente indígenas, en ciertos pueblos de Huancavelica.

Iskay: después de los intentos iniciales de Arguedas en Tupac Amaru kamaq taytanchisman  (“Lima hatuchachaq llaqta, kita weraqochakunapa uma llaptapin  [llaqtapim] kasiani; Comas aqo pampani [pampapi] weqeywan, kallpaywan, yawarniywan, takispa, wasicha ruwakusqaypi”)[3], la poesía quechua no se ha instalado plenamente en urbes como Lima. Las duras jornadas de trabajo durante las primeras migraciones por conquistar Lima, y otros espacios similares, no es todavía temática de la poesía quechua; limitación que permite registrar el desfase entre este fenómeno social y la poesía. Los andes, con algunas comunidades cada vez más despobladas y en constante proceso de modernización, continúa siendo todavía el espacio habitual de enunciación para la poesía quechua. Otro aspecto a señalar, es la visión adversa que se tiene de Lima en esta poesía (mejor dicho, en las pocas veces que ella es aludida); con todo, Lima es cada vez más andina, provinciana y multicultural, con el runasimi como lengua subalterna más visible. En este orden de cosas, es necesario construir una poética andina de la urbe,  empezar la aventura de buscar nuevos lectores y, exigir a la crítica literaria abandone su actitud pasiva, que deje de pensar que las literaturas escritas en quechua, aymara, ashaninka, etc., pueden ser de interés únicamente para quienes conocemos las lenguas originarias.

 

CARLOS ZÚÑIGA SEGURA

 

Sombras cortantes

 

Tienes que saberlo tú.

Han  abdicado los pájaros del almendro

devastada por tantas despedidas

la estación está pintada en abandono.

 

Te digo que no es posible seguir,

no partirán los trenes.

Ebrios y delirantes los maquinistas

persiguen al aire por el aire

y en el vientre de la noche

se derrumban.

 

Árboles    piedras     ríos

viven un dolor tan grande como el nuestro,

y en la vastedad de la espera

nuestros nombres nada significan.

 

Sólo es ausencia inaugurada

o áspera soledad de jilgueros ciegos.

 

Nostalgia del viejo aliso

 

Afiebrados  fantasmas

clavan  espadas  en el santuario. El aire

encoleriza a los Apus.

El puquial ilumina

jardines de barro y  piedra.

La cabellera de ñustas mojadas en la lluvia

parecen mi otro corazón.

 

Nítido el Ser, he sentido hoy. Enigmas y miedos

no saber  si alguien llora mientras cristalizan

alas de mariposa.

Ya nada pertenece

al argumento de la vida presente.

 

Esta verdad es página iluminada

en el mar de arriba.

 

No  puede detenerse

la fuga de  la resaca que retorna a la tierra.

 

Es hora de  inventar otra ventana

donde se perfilen sueños,

el Sol nos brindará su espíritu visible.

 

Caminemos hablando

de la constelación a la celosía

si a todo pavor orgiástico sucede

la nostalgia del sueño y la vida.

 

LEOPOLDO PACHECO

 

Amanecer Andino

 

El fogón canta albas

en himnos de fuego azul

ponle una leñita más

hace mucho frío en el alma

que caliente la alegría

en esa sopita de cariños

en olla de barro tiznado

con ramitas de huacatay

y pedacitos de caricias.

 

Mamá abrigada en años

dulce palabra de batán

aroma de rocoto verde

consuelo de queso ahumado

maicito tostado en sueños

regazo de pullo caliente

sollozo de choclo ancestral

espérame en el zaguán

en el umbral de esta vida.

 

La tranquera suspira rebaños

los gallos descubren auroras

está viniendo el sol a beberse

toda la sombra del alisal

esparciendo el aroma del cedrón

incendiando colores en flores

recogiendo canastas de niebla

segando ternuras de trigo.

 

¡El huerto está de fiesta! qué gran fiesta

pajarillos embriagados de luz

en caudalosos gorjeos de trinos

arrastran ramas de eucaliptos

hasta el lienzo vacío del cielo.

 

Un  corazón grita desde el maizal

las alegrías saltan las paredes

para encaramarse en los guindos

y el río escondido en el matorral

arrastra recuerdos que no volverán

 

Aroma de eucalipto

 

El viento grita tu nombre

en las ramas altas de los eucaliptos

los recuerdos gimen dolorosos

cuando los troncos se estremecen.

 

Así te veo en la memoria de los caminos

así se viste de ti este campo silente

aquí donde te amaba caminando

bajo la sombra fría de mi silencio.

 

Aquí sentado en esta misma orilla

tomado de tu mano como ahora

del aroma de esta flor silvestre

palpaba tus cristalinos labios.

 

Aquí donde se mezclan los trinos

con el rocío que adornan las corolas

con el amor que florece los campos

en el cauce de la melancolía del río.

 

aquí con mi alma mojada de recuerdos

de lluvias y distancias sangrantes

te busco en el fulgor del horizonte

y los eucaliptos siguen gritando tu nombre.

 

NOLA ROMERO

 

Hatarimuy runasimi

 

Sumaq runasimilláy.

¿Maypitaq kunan kawsachkanki?

Chukllawasi pirqankunapi uyarayastin

yana tullpapa uchpanwan pukllakustin,

allpa mankapi pusa-pusa lawata qaychirispa

kullu wisllawan qarakuykustin.

 

kuyasqay runasimilláy

¿Maypitaq kunan yachachkanki?

Purunkunapa wayrampi

urqukunapa qapariyninpi

mayukunawan rimapakustin

kuka kintuchata  akuykustin

 

wayllukusqay runasimichalláy

¿May ñannintataq kunan puririnki?

¿Maytaq ñawpa runa qispichimusqayki?

¿Maytaq ñawpa llaqta paqarichisqayki?

¿Maypitaq kachkan

tinkiq sunqukuna

kunanyá qawariykuwayku  runasimichalláy

kaynata kunan ñakarichkaptiyku llakipayakuq quri sunquyki

musuqmanta  kamachikamuchun

Ama qilla,

ama llulla,

ama suwa

kanaykupaq!

Hatarimuy runasimi!

 

Levántate runasimi  

 

Mi lindo Quechua

¿Dónde vives ahora?

escuchando atento, en las paredes  de cada choza

jugando con la ceniza  del fogón negro,

removiendo en la olla de barro tu pobre sopa de cebada,

y  sirviéndote con cucharón de palo.

 

Mi querido Quechua

¿Por  dónde te encuentras?

En el aire de las punas

en el grito de los cerros

conversando con el agua de los ríos

chakchando coquita-quinto

 

Adorado Quechuita mío

¿Por cuál camino empiezas ahora?

¿Dónde está la gente antigua que hiciste crecer?

¿Dónde están los pueblos que erigiste?

¿Dónde están los corazones solidarios?

 

Míranos pues ahora Quechua amado

como estamos sufriendo

y despierte tu compasivo corazón de oro

para ordenar de nuevo

que no seamos

¡ociosos,

mentirosos,

ni ladrones!

¡Levántate runasimi!

 

Chirapa

 

Yana puyu llakirikuptin

qullqi wiqin wichiykamun

pacha mama rupaq sunqunkama

sumaq puñuysiki chirapata

rikcharichinampaq

 

Hanaqpacha tayta inti qayllanpi

hakapakuspa  tapsirikuspa

chirapa rikcharimun

sumaq llimpi samayninta panchirichistin

kusisqallaña llipipistin

 

Tayta intiñataq

quri sapranwan

wayllukuspa qaquykun

qanchis llimpi

chirapapa uyachanta.

 

Arco iris

 

Cuando la nube negra entristece

desliza su llanto de plata

hasta el corazón ardiente de la tierra madre

para despertar al hermoso

durmiente, arco iris

 

Ante la presencia del poderoso

padre sol

bostezando y sacudiéndose

se despabila el Arco Iris

expandiendo su hermoso aliento de colores

brillando muy intensamente, muy contento

 

En tanto  el padre sol,

con su barba de oro

acaricia cariñoso

los siete colores

de la carita del Arco Iris

 

OLIVIA REGINALDO

 

Lasta

 

Ñawsayachiq yuraq lasta,

maypim kadinachayta

pakaykurunki.

Maskasqay lastrullaypas

chinkarqunñam kawsayniykipi.

 

Imatapas

panpaytam yachanki.

Yuraq tutatam

kamachikunki.

 

Ñutu ñutu kaspaykipas

hatun urqukunatam

pachachinki,

chulluspa upyachinki.

 

Imaynanpitaq quñi kanki

chiri yakumanta hamuchkaspa.

Upallallam allimanta

nuyuchiwaq imatapas.

 

Lasta, Mama Lasta,

ama ñawiyta nanachiychu.

 

Tiyarinim, hatarispam puririni,

miskiykachispaykim mikukuyki.

 

Lasta, Mama Lasta,

llapa yuyayniy

qampi chinkasqa kaspaqa

ichayá chulluspa

Mama Pachanchikwan tinkunman.

 

Qichqa

 

Upallallam uraykurqani,

harkasqa pata-patapi urmaykurqani, wichiykurqani.

Ñawiyta kicharitpiy, Aliphta qawarqani.

(Jorge Luis Borges)[4]

 

 

Kanmi huk pata

chaymantam kawsay qawachikun.

Manam chayqa kuchupichu, altupim.

Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik

ima musiasqanchikpas.

Sutinmi qichqa.

 

Chaypim yachaqkuna

yuyay maskaqkunapas

sayanku.

Chaypim chiqaq tarikun.

 

Chaymantam quchapas qucha

chaymantam urqupas urqu

chaypipunim pachapas pacha.

 

[1] La presente recopilación se publicó en Ínsula Barataria, Revista de Literatura y cultura. Lima, Año 14, N° 18. Junio de 2016, pp. 171- 190. (Aquí restituyo el título original de la recopilación, “Huancavelica: 4 poetas de altura”).

[2]En el contexto de las literaturas andinas, un reducido número de poetas experimenta un proceso de rescate y canonización como son los casos de Efraín Miranda y  Dida Aguirre.

 

[3] http://fiorellaterrazasespinoza.blogspot.fr/2013/09/poema-de-jose-maria-arguedas-tupac.html

Miércoles,  17 de febrero, 2016. 00 hs 43

[4]Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.

(Jorge Luis Borges, en « El Aleph »)

Aqupampa, de Pablo Landeo Muñoz, la primera novela escrita en quechua. César Itier

Paqarin Limapi Atuqpa Chupan 4 reqsichinan kachkaptin Aqupampamanta Cesar Itier qellqasqanta Hawansuyupi churachkayku. Cesarpa qamutayninqa puntan Insula Baratirapi qespimurqa. Paykuna miki chayraq Huacavelicapi reqsichikunku. Allinmi.

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Aqupampa, de Pablo Landeo Muñoz, la primera novela escrita en quechua

César Itier

Institut National des Langues et Civilisations Orientales (INALCO – París)

Primera verdadera novela escrita en quechua, Aqupampa (Arenal), de Pablo Landeo Muñoz, constituye un doble acontecimiento literario. Por una parte augura una diversificación lingüística de la literatura peruana, hasta ahora de expresión esencialmente castellana. Marca, por otra parte, el acceso de la literatura quechua al género mayor de la literatura contemporánea, la novela. Las décadas de 1950 y 1960 vieron la aparición de los primeros textos de literatura escrita en quechua, por entonces casi todos consistentes en ediciones bilingües de poesía. La prosa, que requiere de mayores habilidades de escritura y de lectura, recién inició su desarrollo en la década de 1990, con la aparición, en el Perú, de los primeros cuentos literarios en quechua, los de José Oregón, Porfirio Meneses, Sócrates Zuzunaga, Macedonio Villafán y José Tapia. La década del 2010 ha sido la del ensayo, particularmente a través de la revista monolingüe Atuqpa Chupan, editada por el mismo Pablo Landeo y un grupo de jóvenes hablantes del quechua ayacuchano. En los últimos 30 años, esta variedad –que cubre los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y el oeste de Apurímac– ha sido la más fértil en producción escrita de todo el mundo quechuahablante. José Oregón, Porfirio Meneses, Sócrates Zuzunaga y Pablo Landeo proceden de esa región. El interés de los “ayacuchanos” por elaborar literatura y ensayos en quechua se debe probablemente en parte a su masiva migración a Lima, donde el estímulo intelectual y las posibilidades de publicar son mayores que en las ciudades de provincias. Acentuada por el conflicto de los ochenta, la migración a la costa ha generado al mismo tiempo una aceleración del cambio socio-cultural que a su vez parece haber incitado a algunos migrantes a buscar en la escritura en quechua una manera de remediar la pérdida cultural que pudiera causar su dispersión en nuevos espacios.

Era de esperar, por lo tanto, que el quechua llegara a adueñarse también del género novelístico. Dos publicaciones recientes, esta vez bolivianas, pueden considerarse como una transición del cuento literario a la novela: Sumaq Urqu (‘El Cerro Hermoso’), de Zulema Pary Montesinos (2012), y Saqapa (‘El cascabel’), de Jinés Cornejo Endara (2013). Por su extensión (43 y 40 pp. respectivamente), estas narraciones se diferencian de los cuentos literarios de las dos décadas anteriores. Por sus características fundamentales sin embargo, no constituyen novelas sino cuentos largos: Zulema Pary imaginó un relato mitológico sobre los orígenes de los cerros tutelares de Bolivia, en particular el de Potosí; la cautivante narración de Jinés Cornejo, por su parte, sigue las pautas enunciativas del relato oral y se sitúa, como los cuentos, en un mundo atemporal. Es la historia del viaje de un hombre en busca de la semilla del maíz que un hongo hizo desaparecer completamente de su pueblo. Dentro de este panorama Aqupampa constituye una total novedad. Aunque con sus 100 páginas supera ampliamente todas las obras anteriores, lo que hace de ella una novela no es la extensión ni tampoco la sola complejidad sicológica de sus protagonistas, sino el hecho de que estos se inscriben en un medio social, un momento histórico, un conjunto de creencias e incluso un paisaje definidos. Por primera vez, una narración quechua explora la manera cómo unos personajes reaccionan y evolucionan ante los múltiples aspectos de un mundo históricamente situado.

Aqupampa transcurre entre los migrantes de Lima. El relato no es lineal sino que alternan en él cuatro momentos históricos que el lector puede situar alrededor de los años

1940, 1970, 1990 y 2000. La narración está a cargo de distintos personajes así como de un narrador omnisciente, que ofrecen otros tantos puntos de vista sobre los acontecimientos. Los espacios de la novela son asimismo plurales: si bien lo esencial de ella tiene lugar en Lima –en particular Surquillo y Villa El Salvador–, algunos episodios transcurren en un pueblo de la sierra. El personaje central de Aqupampa es Margarita, hija de una familia originaria de Huayllapata, imaginariamente ubicada en la provincia de Acobamba, del departamento de Huancavelica; desde la década del 70, ella y sus padres se establecen en Lima. La novela se construye principalmente alrededor de tres etapas de la vida de Margarita: (1) su salida de Huayllapata y su infancia en un barrio popular de Lima – Surquillo–, (2) su juventud y (3) su madurez en Villa El Salvador. La creación, por los migrantes, de esta ciudad satélite de la capital y la posterior llegada a ella de Sendero Luminoso constituyen el marco histórico de los episodios centrales de la novela. El progreso y las esperanzas de la familia se truncan con el asesinato del padre de Margarita, Saturnino, en un arenal de Pachacámac. La indagación de las causas y circunstancias de esta muerte forma el núcleo de la trama de Aqupampa, cuya hilación no revelaré aquí. Basta decir que la joven descubrirá que Carlos, el muchacho del que se ha enamorado y del que está encinta, es un militante senderista y ha sido el causante indirecto de la muerte de su padre. En la tercera etapa de su vida, la protagonista, ya profesora, se dedica a recoger y escribir los testimonios de las mujeres que la violencia expulsó de sus pueblos. En las sesiones de narración y escritura que tienen lugar en su casa, las mujeres también recuerdan relatos que encierran “saberes antiguos” (ñawpa yachaykuna) y antiguos cantos. Refiere Margarita: Hinaspam takiniku sunquykumanta nanaykunata wischunaykupaq, sasachakuy pachakunata llallipanaykupaq “Cantábamos entonces para expulsar de nosotras el sufrimiento y superar los tiempos de dolor”. Se puede ver en estos cantos una metáfora de esta novela, cuyo tema principal es la superación de los “tiempos de dolor”, es decir de la época de Sendero.

A las tres etapas de la vida de Margarita corresponde una organización ternaria, por la novela, del curso histórico contemporáneo:

(1) el muchuy pacha ‘tiempo de hambruna’ –título del primer capítulo– en el que algunos personajes ven un castigo de Dios y un anuncio del próximo fin del mundo; otros, como Saturnino, no se resignan a la miseria y a la muerte y migran a la costa;

(2) los sasachakuy pachakuna ‘tiempos de dolor’, marcados por la violencia senderista en una sociedad migrante aún no reconstituida;

(3) la etapa representada por la formación, por Margarita y las mujeres de Villa El Salvador, de un nuevo vínculo social entre los migrantes, tejido por la literatura oral y la escritura….

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