VOM KONDOR UND VOM FUCHS, Apolinar López-[Max Uhle]. Pablo Landeo / Cesar Itier

[En esta breve nota sobre una versión del Cóndor y el Zorro escrita por el joven cuzqueño Apolinar López, Pablo Landeo traza su conexión con Tomas el redactor del Manuscrito de Huarochirí.  Da cuenta también de como Mah Uhle y los editores  posteriores del relato  obvian  en nombre del autor, considerando erróneamente – y aquí parafraseo a Cesar Itier – que toda tradición oral es anónima, cuando sabemos bien que  al actualizarse cada motivo del acervo tiene mucho para las miskipas del que lo cuenta o redacta. Esto se ve claro en la reciente narrativa quechua, que empieza a trasladar los motivos de la tradición oral al contexto urbano y bilingüe. Esta nota también es umbral para la embrionaria pero no menos importante discusión sobre la tradición oral como zona densa, putka mayu, y no entelequia pura y cristalina: la influencia del romanticismo en el caso de Vienrich / Apolinar López, y las recientes  declaraciones de Feliciano Padilla acerca de la naturaleza reaccionaria de cierta tradición oral, por lo menos en lo que se refiere a pintar a los héroes populares como bandidos. Last but not least, es correcta la ubicación de Max Ulhe como autor secundario,  mas allá de la apropiación cultural que se solía hacer y tal vez continua. A la nota de Pablo le sigue un comentario valiosísimo de Cesar Itier, con una qatipa que será publicada mañana Dicho esto  Hawansuyo expresa su solidaridad con los afectados por el dengue, los niños con metales pesados en el cuerpo, los niños que están desapareciendo a ritmo alarmante y una larga lista de carencias sistémicas, por decir lo menos.]

Pablo Landeo

VOM KONDOR UND VOM FUCHS, [Apolinar López]-Max Uhle.
Estando en Cusco en 1905, el arqueólogo alemán Max Uhle encomienda a Apolinar López escribir relatos de tradición oral quechua. El resultado es un corpus compuesto por 8 cuentos y 3 poemas escritos en quechua, con su traducción al español; sin embargo, tuvieron que transcurrir 63 años para que estos textos fueran publicados por vez primera, en edición quechua–alemán, bajo el título Vom kondor und vom fuchs / Hirtenmärchen aus den bergen Perus mit schallplatte [‘Del cóndor y del zorro – Narraciones de pastores de la Sierra peruana’], por cierto sin la traducción al español. (Max Uhle, 1968).
Entre los aspectos más saltantes de la edición indicamos que en la portada se aprecia el título del libro en alemán, mayúsculas, letra grande y resaltada, VOM KONDOR UND VOM FUCHS, sin aludir que la edición es bilingüe; una siguiente línea, también en mayúsculas pero en letras más pequeñas indica la procedencia de los relatos HIRTENMÄRCHEN AUS DEN BERGEN PERUS MIT SCHALLPLATTE. En la parte superior de la portada interior se repite el título manteniendo casi las características similares de la portada principal pero, esta vez se indica que la edición es bilingüe: Ketschua und Deutsch. Casi al centro de la página se aprecian datos relativos a la edición: Gesammelt [coleccionado por]: Max Uhle; Übertragen und herausgegeben [traducción y edición por]: Antje Kelm; Mit einem Vorwort [prólogo de]: Hermann Trimborn. Y en la parte inferior la casa editora: Verlag Gerbr. Mann. Berlín. Indicamos estos datos con el deseo de llamar la atención de actos arbitrarios que a veces ocurren al momento de la edición de libros pues, ni en la portada principal ni en la portada interior hallamos el nombre de Apolinar López, autor del manuscrito; es decir, en esta primera edición de Vom kondor und vom fuchs (1968), Apolinar López quien en realidad es el autor del manuscrito ha sido prácticamente ignorado.
La edición de Vom kondor und vom fuchs es un claro ejemplo de cómo se perpetran errores inexplicables al momento de la publicación de libros; en nuestro caso minimizando el aporte intelectual de Apolinar López, responsable de transcribir los cuentos de su propio repertorio o quizás de la voz de otros narradores, responsable también de las traducciones del quechua al español (casos similares exiten). Solamente la nota N° 2, Einleitung [Introducción] de la página 12, escrita por Antje Kelm, salva a Apolinar López, del anonimato. La nota se ubica al final del libro Anmerkungen zur einleitung: “2. Die Anmerkungen “Apolinar Lopezpa llankacusccan” bzw. “Trabajado por el joven Apolinar López” befinden sich am Schluβ der Ketschua-Fassung bzw. Der spanischen Fassun auf S. 50 bsw. S. 100 des Ms. (óp. cit.: 111). La cita indica a Apolinar López como responsable de haber escrito los cuentos y también de haber realizado la traducción del quechua al español

Vom kondor und vom fuchs no obstante su edición tardía y el cuestionamiento que hacemos a aspectos relacionados con la edición alemana (que debe ser tomado en cuenta para casos posteriores), se constituye en un libro icónico igual que Fábulas Quechuas de Adolfo Vienrich. Ambos se conciben todavía bajo el influjo del romanticismo y la identificación con lo indiano aunque desde perspectivas diferentes: tradición oral como repositorio de la sabiduría de un pueblo (Vienrich) y tradición oral como huella de la historia cultural (Uhle). La edición alemana es también significativa porque después de la publicación del Manuscrito de Huarochirí, en alemán (Trimborn, 1967), es la segunda vez que se publica un corpus de la tradición oral quechua, conjunto breve pero atractivo, donde queda establecido la importancia del cóndor y del zorro como personajes representativos de la oralidad andina

 

César Itier Apolinar López ha sido olvidado por los editores porque, desde por lo menos el siglo XIX, existe la falsa creencia según la cual los cuentos orales son anónimos. El narrador sería el simple transmisor de una tradición atemporal. No solemos ver que es también, y sobre todo, un adaptador de la tradición, alguien que con su talento le imprime a un tema narrativo un sesgo particular, que le da nueva vida al relato tradicional, en un contexto siempre inédito. El narrador es un creador, un artista y debemos verlo por eso como un autor. Además, Apolinar López ESCRIBIÓ los relatos (sin duda a pedido de Uhle), es decir realizó una verdadera tarea de escritor. Desgraciadamente,además de no prestarle ninguna atencion a López, las dos ediciones existentes, la alemana y la peruana, no ofrecen una versión paleográfica del original (¡lo primero que se debe hacer siempre en cuanto a edición de textos!), sino solo una transliteración al sistema gráfico moderno, transliteración que en ambos casos, debido a un conocimiento deficiente del quechua cuzqueño de parte de los editores, malinterpreta muchas veces el original. Aún falta hacer una verdadera edición de este texto inaugural de la narrativa escrita quechua del siglo XX, devolviéndole a Apolinar Lopez su estatus de autor quechua. En cuanto a narrativa, es el segundo, cronológicamente, después de Tomás, probable autor del Manuscrito de Huarochirí. Con la mención “Apolinar Lópezpa llamkacusccan” parece que él mismo firmó su obra. Uhle agregó la traducción: “trabajado por el joven Apolinar López”. No sabemos nada más de él, pero un análisis del manuscrito, que se encuentra en el Instituto Iberoamericano de Berlin, muestra que López pertenecía a la clase popular cuzqueña (su quechua es totalmente diferente al de los autores de “dramas incaicos” que eran sus contemporáneos) y que fue entrenado en la escritura de esta lengua por los franciscanos (utiliza el mismo sistema gráfico que ellos y que su contemporáneo Nemesio Zúñiga Cazorla, también formado por ellos). Los franciscanos y el entonces obispo del Cuzco José Gregorio Castro (también franciscano) trataban de captar y formar a jóvenes de la clase popular, que hablaran especialmente bien el quechua, para mejorar la predicación en esa lengua. Debieron encontrar en Apolinar López a una persona especialmente talentosa y de hecho estos textos son una maravilla en cuanto a estilo narrativo. No se sabe nada más del autor, pero un estudio de los textos permitiría sin duda deducir muchas cosas en cuanto a su personalidad y su perspectiva sobre la sociedad. Es probable que el obispo Castro, obispo ilustrado y quechuista renombrado en su época, fue quien presentó Apolinar López a Uhle cuando este estuvo en Cuzco en 1904.

Escritores quechuas en el Kelly Writers House in U. Penn. Irma Alvarez Ccoscco, Pablo Landeo Munoz, Americo Mendoza.

Presentacion en el Indigenous Language Week de U Penn organizado por Americo Mendoza. Luego de la presentacion Irma nos dice:

“Y las voces y las letras en quechua danzando por este lado. Mi profunda admiración por el trabajo de Pablo Landeo, el sensualismo y el erotismo desde la voz quechua se manifestó en su lectura…me quedo con ese instante.
Seguiremos escribiendo y seguiremos aprendiendo a leernos.

Uyarichqarqani Aqupampamanta, hinaspataq, qunqayllamanta ñuqallapaq nirini “allintachu uyarichkani icha ñuqallachu musphachkani”, manamá! alli allintam uyarichkarqani!

Qhawarikuychik uyarikuychik”

Acertadas las palabras . Me quedo tambien con el canto, presencia escenica, economia de imagen y poesia de Irma, cuyo trabajo une varios espacios textuales, como se nota en el poema dedicado a los llameros y su trabajo como activista digital.

I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA.

Celebramos la emergencia editorial de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga, que se va estableciendo en un foco de enunciacion creativa que aumenta la lieratura quechua, en espanol y chapu chapu al caudal artistico -lease musical y pictorico- de Huamanga y Ayacucho, ahora en la pluma de los participantes del concurso y de Junior Núñez Lefoncio, como comenta Pablo Landeo en el analisis estilistico de Upa Tankayllu.

I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA


(Premio Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga [Karina Prado Huyhua, Junior Núñez Lefoncio, César Romero Yanqui, Matías Ananías Curitomay, Juan Oriel Taipe Palomino]. Editorial Amarti, Huamanga, 2018; 76pp.)


Celebro la aparición de la primera muestra de la narrativa quechua de Ayacucho, fruto de un concurso organizado por la UNSCH. Esta muestra de 5 narradores quechuas justifica la condición bilingüe de Ayacucho, de un profundo espíritu andino y quechua, características insoslayables de este territorio que nos quiebra el alma. Los ganadores de este concurso Karina Prado Huyhua (Primer puesto, con el cuento “Quri kiruyuq runamanta”), Junior Núñez Lefoncio (Segundo puesto, con “Upa Tankayllu”) y los demás finalistas son, pues, las voces emergentes de la narrativa ayacuchana; es cierto, voces de aprendizaje, voces jóvenes, pero voces de esperanza para restituir a Ayacucho aquella ausencia tan sentida de su literatura en runasimi. Cabe destacar que Junior Núñez Lefoncio participó luego, con el mismo cuento en el Primer Concurso de Narrativa Quechua Willakuy, organizada por la facultad de letras de San Marcos, certamen donde obtuvo el Primer puesto.
En líneas generales los cuentos publicados en este libro se sustentan en la riqueza de oralidad quechua. Poseen la misma sencillez de los “cuentos” o kuwintus, su agilidad y riqueza verbal, por momentos nos ubican en el contexto mismo de la performance y con los mismos objetivos: prevenir al lector-oyente para que este aprenda la cultura y preserve la armonía entre los runakuna, sus divinidades y su entorno natural.
Karina Prado Huyhua (“Quri kiruyuq runamanta”) es la única voz femenina de la muestra pero imaginamos como la representación de las otras voces femeninas que han de surgir posteriormente. Karina demuestra cualidades narrativas apreciables y un buen manejo del quechua particularmente en el contexto confrontacional entre el “apuruna”, hacendado de los valles interandinos y el “sallqaruna”. El lenguaje del hacendado, del que menosprecia y descalifica al hombre de la puna, se halla sólidamente construido y nos permite recordar categorías quechuas como sallqa, apu, misti, etc.; pero también el lenguaje de la ostentación como marca personal, individual, que sirve para menospreciar al otro. En el argumento, lamentamos nada más que no hayan sido precisamente las dentaduras de oro, objetos de la ostentación, las que hayan ocasionado la muerte, en la primera oportunidad, del apu runa. 
Junior Núñez Lefoncio (ganador del Concurso Narrativa Quechua –Willakuy 2018, con el cuento “Upa Tankayllu”) . Se revela como un narrador capaz de reivindicar desde la literatura su condición quechua-hablante ayacuchano. “Upa Tankayllu”, relato de estructura y trama sencillas, narra la fiesta de wayliya o “navidad” en Chakabamba, un pueblo en las proximidades del río Pampas; tiene como figura principal a un arpista célebre conocido como “Upa tankayllu”. Músico de aspecto y carácter silencioso, el narrador personaje lo describe apelando a sus recuerdos:
¿Upa Tankayllu? Yuyachkanim Upa tankayllutaqa, punchun hina uqiniraq arpachanta qipikuykuspan yaykuykamusqanta, rawkankunaman quri qullqimanta sillunta watakuykuspan tukaykusqanta.
La descripción fotográfica es trazada con brevedad. La memoria nos presenta asociado al poncho que viste, este a su vez al arpa: ambos de color ceniciento, plomizo; por extensión, toda la imagen adquiere un color sombrío que sin embargo se revertirá con la alegría de la música ejecutada por unas manos vivaces que posee uñas de oro y plata.
Upa Tankaylluqa wak Cocas llaqtamantam karqa. Hatun karay runa, rampu maki, chaprasapa, uqi luquchayuq, yana bayita warayuq. Chayaykamurqa uqi lliklla wachakayuq, kuka kintu piskachayuq kusi kusiyllaña.
El arpista ha sido descrito en toda su humanidad (estatura grande, manos gruesas, barbudo, lleva una gorra ploma y un pantalón de bayeta negra, también una manta color plomo; la preponderancia del color gris, que puede transmitir cierta tristeza, se revierte con la alegría del músico.
Upa Tankayllum wiksasapa arpachanta tiqupachaykuspam qayakuyta tukaykamurqa
Una descripción final alude con humor al vientre amplio del arpa, ventruda, barriguda. Esperamos de Junior Núñez Lefoncio mayores trabajos en cuanto a la construcción de argumentos, al aprendizaje y manejo de las técnicas narrativas, su capacidad descriptiva es admirable.
Sabemos que el cuento, por su brevedad, descuida aspectos relacionados con la descripción de personajes, de situaciones y espacios donde transcurre la historia. Para el caso de la narrativa quechua, Núñez Lefoncio inaugura con mucho acierto la caracterización de personajes (el caso de Upa Tankayllu es solo uno, de los varios que hallamos). Ante los personajes de Núñez reaccionamos con amor, con asombro, con admiración, etc.; lector y personaje logran fundirse; mejor, el lector termina identificándose con alguno de ellos. 
César Romero Yanqui (“Sumaq Nina”), Matías Ananías Curitomay (“Tiyupampa llaqtapa kawsaynin”), Juan Oriel Taipe Palomino (Sumaq sunquyuq viuda warmi), como los anteriores, son cuentos que se inspiran en los relatos orales conocidos, sin embargo los textos orales han sido enriquecidos por cada uno de los narradores tanto en la estructura como en los argumentos, cada narrador aporta de su propia cosecha, recrea, reinterpreta y moderniza los textos.
La aparición de I Concurso Narrativa en Quechua, es un primer hito en el contexto literario quechua de Ayacucho; es un acontecimiento feliz, un desafío editorial al mismo tiempo porque tanto la UNSCH, como los narradores y la Editorial Amarti han comprendido que una de las formas más acertadas de contribuir a la autonomía de una lengua menospreciada durante siglos es la publicación sin traducción. Reitero mi alegría por esta gesta narrativa, osada y descolonizante.
Pablo Landeo Muñoz