Odi Gonzales: Poesia de lo multiple. Entrevista. Santiago Barcaza S.

Tomado de la Revista Temporales del  MFA de Escritura Creativa NYU

ODI GONZALES: POESÍA DE LO MÚLTIPLE

Santiago Barcaza S.

 

 

Van a ser las tres de la tarde en un café del Village. John Coltrane de fondo, mientras repaso unos poemas de Odi Gonzales (Cuzco, 1962). Transito por su obra y es como si me entrometiera en el preludio de la literatura. Es exponerse a un mundo donde el lenguaje está en proceso de invención, donde un tumulto de voces se anticipa a la palabra, cuya transcripción recoge esos códigos crudos y a ratos no descifrados por el idioma dominante. No hay aquí idioma dominante. Así, su poesía no responde al acto de disponer, de ordenar el mundo, sino más bien, de descubrirlo. Es un proceso en que uno se sitúa entre las cosas y los nombres de las cosas, y aceptamos detenernos en ese fragmento de silencio y dejamos que las conversaciones se vean, y nos sorprendan como quien se sorprende por algo la primera vez. Desde Cuzco y ahora desde Nueva York, su poesía, como heredera de los constructores de Babel, revela un mundo vago, indefinido, el cual empieza a existir sólo en el acto de aproximarnos a él. Sin pretensiones de subrayar verdades universales, impresionar al lector con trucos estilográficos o invocar las vicisitudes pueriles de la existencia humana, el propósito de esta poesía es otro: concedernos una visión caleidoscópica, la condición de estar en dos o más lugares al mismo tiempo o en ninguno tal vez, donde el poeta aparece como un pasajero más en el tren suburbano, o como ahora, en un café cualquiera, en el corazón de Manhattan, uno más entre la multitud, como un escriba sin rostro.

En tu obra, desarrollas una multiplicidad de voces. ¿De dónde viene ese estilo? ¿Qué lecturas y qué libros moldean tu arte poética?

En mi caso, los libros y la lectura no fueron el influjo gravitante para llegar a ser escritor; no vengo de una tradición familiar literaria, mis padres no son escritores y en casa no tuvimos biblioteca. Entonces, no fueron los libros; fue la tradición oral quechua, escuchada de niño. Aquellos cuentos de condenados y sirenas, de aparecidos y almas en pena que aún me atormentan. En la escuelita no leíamos historias, contábamos historias; antes de saber leer, yo ya sabía urdir historias. Yo llegué a la lectura viejo, a los 7 u 8 años. Después, el acceso a los libros enriqueció mi dicción, me prodigó un subyugante universo literario que entretejí con los códigos de la oralidad. La gran tradición poética peruana me dotó de recursos expresivos, estilos y formas con los que configuré mis primeros libros. Ahora veo que la conjunción oralidad-escritura gravita desde mi primer libro. Desde un inicio, hay ya una poesía coral, donde los sujetos hablantes del poema son muchos, y la del poeta es una voz más; el “yo” poético se funde en un “nosotros” comunal.

¿Quiénes cuentan o narran esas historias?

Por cierto, el seno familiar y la escuela son importantes, pero en una lengua oral todos cuentan historias; niños y ancianos fraguan en la garganta, un sinfín de narraciones oídas, mejoradas y vueltas a contar. Narrar una historia oral es transmitir con precisión y contundencia un mensaje; el ripio y la retórica vienen con la escritura. En el evento de la narración oral, no cunde la jerarquía literaria entre narrador y lector. El oyente puede devenir en narrador y viceversa. Como nativo hablante del quechua, soy oyente y narrador. Pero también es cierto que mi lengua materna fue el tumulto aglutinante quechua–español; desde niño habito en esos dos mundos, dos culturas, y esa conjunción, oralidad-escritura, no ha dejado de ser el eje de mi poesía.

Hablamos de los años de formación, los años en Perú, pero tú hace tiempo decidiste iniciar un viaje con retorno incierto, por decirlo de algún modo. ¿Qué circunstancias gatillaron ese primer viaje, que te aleja de Sudamérica, pero te acerca a otra cultura? ¿Cómo ese eje poético del que hablas resiste o se fortalece?

Hay un hecho importante para llegar a Estados Unidos: cuando tenía 25 o 26 años, gané los premios de poesía César Vallejo y el de la Universidad de San Marcos de Lima, con un solo libro, Valle Sagrado. Estos premios le dieron pulsión a mi vida. Mis padres habían destinado para mí la prometedora carrera de Ingeniería Industrial, la que estudié hasta terminar. Cuando hacía mis prácticas pre profesionales en una fábrica de cemento, ocurrió lo de los premios; hasta entonces yo tenía conflictos con mis padres por pretender ser escritor. Con el dinero de los premios -que fue bastante- decidí, entre otras cosas, vivir solo, estudiar literatura y procurar que la poesía fuese el centro de mi vida. Andando el tiempo, mis entrañables compañeros de ruta, poetas y escritores de mi generación en Arequipa, empezaron a salir a Europa, y yo, sumido en un limbo, sin distinguir si había tocado fondo o techo, apliqué a una universidad norteamericana y vine a Estados Unidos, a la Universidad de Maryland, College Park. En Maryland hice la maestría y el doctorado. Tuve la suerte de tener como profesores a Sergio Ramírez, a José Emilio Pacheco, tan resueltamente generoso y paciente; cuando yo coordinaba su ansiado viaje a Machu Picchu, falleció. Por lo demás, entre la biblioteca McKeldin, los museos de Washington DC y la biblioteca del Congreso, plasmé al menos un par de libros de poesía e investigación.

Tenías menos de treinta años y llegaste a los Estados Unidos, un país con una tradición literaria importante. ¿De qué manera impacta o influencia tu poesía?

No creo que el llegar a Estados Unidos me abriera nuevas fuentes, porque estando en Perú, leía a los poetas norteamericanos. Sabía de Pound o Eliot gracias a Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza. En mi libro, Valle Sagrado, los críticos advirtieron conexiones y huellas con la Antología de Spoon River de Edgar Lee Masters. Los poemas de mi libro, ciertamente, tenían estructura de epitafios, testimonios de almas en pena, voces que cundían de un pueblito andino, a la manera de confesiones ante un sacerdote o increpaciones a Dios. Esta procesión de ánimas se encamina directamente de los relatos orales quechuas, pero también de las recurrentes lecturas de Rulfo. Cuando laAntología de Spoon River llegó a mis manos, celebré hasta que una de mis hermanas mayores –Biblia en mano- me conminó a volver al buen camino y la calma. No pocas ínfulas, un delgado heroísmo cundía en mí: había ideado un libro de hálito pueblerino en el Valle Sagrado de los Incas, como lo había configurado, mucho antes, un clásico de la poesía norteamericana. La poesía de Lee Masters fue una revelación y un don: el lenguaje coloquial, los giros regionales, los fraseos populares, no retórica, cero colesterol. Como Rulfo, Lee Masters hace creíble en sus poemas lo que de por sí, es increíble en la realidad, pero que ocurre cotidianamente; hace verosímil lo inverosímil sólo con el lenguaje.

¿Y qué pasó en Nueva York?

Nueva York es una ciudad estimulante para cualquier individuo. Podrías no leer ningún libro en Nueva York, pero esta ciudad te provee, te concede, te desahueva. Nueva York tiene una pulsión que te arrastra como un río amazónico de ocho corrientes internas. Solo tienes que abrir bien la mente, los ojos y los oídos. Eso es todo. En cualquier calle, en cualquier rincón, en cualquier esquina, encuentras situaciones donde podrías comenzar un poema. Claro, podrías hacer lo mismo en cualquier parte del mundo, solo que aquí pareciera ser más fácil empezar: …freedom y fuck you son las palabras que más oí / en este reino que confina con Wall Street

En tu último libro, Ciudad [c]oral, tus poemas incorporan voces de la ciudad, en inglés, que se mezclan con voces en quechua y en español. A propósito de la tradición oral que heredaste, ¿cómo se fue dando esta mezcla? ¿Cómo el inglés se incorpora en tu poesía, ocupando un rol protagónico?

La incorporación del inglés en mi discurso poético no es gratuita. Habito esta cultura. Oigo, leo y hablo un inglés andino. Ciudad [c]oral es esa suma de culturas y lenguas, un libro hecho de interferencias idiomáticas, de tránsitos y desplazamientos, no sólo a nivel de lenguaje. Del inglés incorporé fraseos coloquiales, interjecciones, idioms eficaces que funcionan en el entramado; el quechua está, de manera imperceptible, en la estructura de los poemas épicos, narrativos, corales. Con estos elementos armo un zurcido invisible, de modo que armonice, trabaje, y no se transforme en una enumeración de versos de diversas lenguas.

Es interesante el contrapunto que generas entre Condori y Kundera. Gregorio Condori, el fabulador iletrado que nunca escribió una sola línea y cuyas transcripciones probablemente se han transformado en uno de los libros peruanos más traducidos en el mundo; y Milan Kundera, el archiconocido escritor y ensayista checo. ¿Cómo manejas la voz dominante dentro del poema, cuando tenemos dos personajes muy disímiles?

En ese poema, como en el libro, no hay una voz dominante, hay una pugna. Autobiografía de Gregorio Condori es el libro peruano más traducido en el mundo y el menos leído en el Perú; no forma parte del canon literario peruano. Gregorio Condori es, en efecto, un iletrado, un cargador de bultos que fue narrando su vida a unos antropólogos. Alta poesía, sabiduría popular, humor, laboriosa delineación espacio/tiempo, emergen en su discurso. Kundera es el escritor-paradigma, pero ambos son grandes narradores, uno oral y el otro escritural, ambos vierten su bocado shakespereano, la cuota justa de poesía, y despliegan sus estrategias narrativas. En el poema se enfatizan esas diferencias culturales que, al fin y al cabo, son irrelevantes; no creo que un PhD en textiles sea más docto que una tejedora de Chincheros. En el poema Kundera o Condori, entreví desde el título, esas desemejanzas, aunque a nivel auditivo suenen casi igual.

Hablemos sobre la influencia del cine en tu poesía. Hay un poema con referencia a Wild At Heart de David Lynch, donde vuelves a ocupar el recurso de la comparación, a propósito del apellido de uno de los personajes de la película, que coincide con el nombre de tu país, Bobby Peru.

Efectivamente, en Wild At Heart aparece un rufián desquiciado, violador, veterano de Vietnam, llamado Bobby Peru.Fue impactante que un sujeto así llevara el nombre de mi país; no es un albur. La banda indie-rock Mary and the Boy hizo un álbum basado en el lenguaje vulgar y obsceno del tipo. El cine, como la música o la fotografía son referentes centrales en mi vida; su influjo lo plasmo a nivel de formas y contenidos. Después de la primera vez, uno debe prestar atención a los planos, a la transición de una imagen en otra, a la precisión de los diálogos, el feedback y otros recursos; el cine acata todos los recursos comunicativos. Maestros como Kurosawa o Lynch no hacen retórica en sus imágenes, van directamente al asunto. Kurosawa me parece un genio indigenista; no encuentro mucha diferencia entre sus películas y los cuentos de Arguedas. Las películas de Chen Kaige, Zhang Yimou, Kiarostami o Tarkovsky son subyugantes poemas; son contundentes como ese verso de Bukowski: mi alma empapada de cerveza / está más triste que todos los árboles / talados en navidad. Ni la traducción mermó su bizarría. Yo tomo muy en cuenta esos dones de los maestros. Mi poesía es visual y concreta, es performativa por el influjo de la lengua quechua, que es de acciones concretas, y, desde luego, por el buen cine.

Para terminar, en un mundo globalizado como el nuestro, donde las culturas indígenas son incluidas de manera relativa a la sociedad dominante, existiendo en varias partes de América conflictos vivos, reivindicaciones de tierras, entre otro tipo de situaciones, ¿cómo ves la preservación de la lengua quechua?

En una lengua en peligro de extinción, el paso del tiempo generará siempre ganancias y pérdidas. Por ejemplo, el advenimiento de artefactos tecnológicos y el internet permiten comunicarte con niños monolingües de una escuela rural de los Andes y grabar la conversación; o hacer documentales, cine, fotografía, etcétera. Estos registros son documentos que no se borrarán, sobrevivirán a los propios hablantes. Esa es una ganancia. Pero al mismo tiempo, estos medios, con hegemonía en castellano o inglés, van minando el habla de los monolingües o bilingües, quienes tienden a usar más la lengua adquirida, a incorporar neologismos a su léxico. Mi poema Elogio de una lengua nativa en la lengua dominante, dedicada al Inca Garcilaso, conlleva algo de eso. En mi caso, la labor de enseñanza la complemento con la investigación, la traducción y la creación literaria. Hace 25 años que hago investigación sobre las categorías culturales andinas y los aspectos gramaticales, semánticos y lexicográficos relacionados con el quechua. Recientemente he publicado un libro-CD de testimonios Walaycho Qorilazo. Memoria oral quechua en los Andes, proyecto que me llevó alrededor de siete años. En el estudio introductorio y las notas lexicográficas, abordé temas relacionados con el sitial del narrador oral. Por ejemplo, en los relatos orales quechuas, no hay un narrador omnisciente, ya que eso haría inverosímil la historia: el narrador no puede estar en dos lugares a la vez, o saber lo que piensan sus personajes. En cambio, en la escritura, el narrador omnisciente es crucial, imprescindible. Asimismo, creíamos que Joyce había inventado el monólogo interior en Ulises, ese paradigma de la novela moderna. Pero la verdad, es que elmonólogo interior es práctica común de las lenguas orales. En el quechua, se configura de manera exclusiva con el pronombre nosotros (ñoqayku), que involucra al narrador y su entorno más próximo. El poeta habla para sí y para los suyos, no para otros. La gran diferencia entre el monólogo interior de un cuento de zorros y la del Ulises, es la extensión. Por su naturaleza, el monólogo interior de un relato oral es breve, preciso y concreto, lo componen apenas una oración o dos. En cambio, el monólogo interior de Bloom es un torrente de 42 páginas.

 

ELOGIO DE UNA LENGUA NATIVA

EN LA LENGUA DOMINANTE

(GARCILASO INCA REVISITED)

 

No con los ojos, con los labios en el pezón henchido

te fui prefijando, lengua madre

en la leche, en la boca, en el oído

 

No en los libros, en el seno materno te hallé

No en la rígida letra, en los sonidos, lengua oral

toda oídos

 

Ahora riges mi voz, mi oído

río Ene

 

mi honda caja de resonancia

acata

la leve penumbra cuando comparece

 

(lactancia materna)

 

tañido cósmico con el que llega la luz del alba

 

¡wak!

 

la exhalación de los bosques neblinosos

 

todo vibra en el universo

 

Un ciervo marca su territorio en las nacientes de un río

su pisada en el barro

salto de agua

 

se cumple en la boca de un niño andino

 

la intensidad del sol de mediodía, su ardor que refulge ¡k´an!

 

Indios, mestizos, criollos

 

es como tener

una oreja más

 

No en los diccionarios, en el firmamento sereno

resplandece ¡ch´ak!

el lucero del amanecer

 

la tranquilidad discurre thak

 

(estado del Buda)

 

Lengua de músicas aglutinantes

jilguero consorte / canario flauta

 

consonante vibrante bilabial continuativa

fricativa alveolar aspirada

oclusiva palatal sonora

 

concha acústica

fuelle

de las sibilantes ensordecidas

alineamiento de sonidos en mi garganta

 

yo escribo lo que mame en la leche

              y vi y oí

a mis mayores

 

Lengua madre / lengua útero

sufijos que se enciman

 

vástagos y rebrotes

en lo alto del paladar

 

hijuelos clan

(3er Ayllu, Hanan Cusco)

 

una palabra traba Tiempo y Espacio

otra, sujeta el sol

 

ensenar, aprender tienen la misma raíz

yacha

nacer, amanecer es lo mismo

 

*Este poema pertenece al libro Ciudad [c]oral (Paracaídas Editores, Lima, 2017).

APURÍMAC RADIO PODER: PODEROSA ONDA POÉTICA INTERCULTURAL. Niel Palomino Gonzales

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APURÍMAC RADIO PODER: PODEROSA ONDA POÉTICA INTERCULTURAL

Por Niel Palomino Gonzales

Bradley, filósofo inglés, con bastante acierto nos dejó dicho: “Uno de los efectos de la poesía debe ser el de darnos la sensación de no encontrar algo nuevo sino de recordar algo olvidado”. Esta es la clave secreta de la poesía o de toda la literatura: la sensación de recordarnos algo vivido, visto, soñado o imaginado, ya sea para el poeta como para su lector. Las canciones que nos gustan, y que las escucharíamos cuantas veces queramos hasta el llanto, son exactamente aquellos que nos llevan a un instante de nuestro pasado o que aún se aferran a nuestro presente. En el receptor, la sensación es intensa, porque acaba de hallar algo que él sintió y que no pudo decirlo tal como dicen las letras de la canción, por más que intentó mucho. Es el instante en que nos gusta la canción y nos provoca volver a escucharla. Lo mismo ocurre entre el escritor y el poeta. Les confieso pues, esta tarde, que cuando leí por primera vez los poemas sueltos de Álvaro Cortés experimenté en mi alma esa mágica sensación de que algo mío había en los versos: un recuerdo, seguramente. Para que esa sensación les embargue a vuestras almas, después de adquirir el libro, les digo también que el economista Álvaro Cortés Montufar, nos alcanza en esta oportunidad y, a manos llenas, su prístino canto, su ópera prima titulada Apurímac radio poder. Con ello nos entrega también su ser, sus sueños y anhelos; pero, principalmente sus recuerdos para que no queden en el olvido.

Apurímac radio poder es la voz poética de un dios que habla y que a través de las ondas poéticas nos dice: Muy buenas tardes amables oyentes, ajusten bien el dial de vuestros latidos, agudicen bien vuestras almas que voy a cantar en quechua, en castellano e inglés desde Apurímac para el mundo y con el mundo estos carnavalitos, estos huaynitos y estas chichitas al son del metal. Y con este poemario, se suma a la buena poesía iniciada en los 70 por el abanquino Feliciano Mejía y continuada en los 90 por el vate grauino Hernán Hurtado; pero, a diferencia de ellos, la poesía de Cortés es más intercultural, más experimental, más vanguardista en cuanto a la distribución de sus versos en la hoja, en su ruptura temporal y lógica, en la inclusión de guarismos y esquemas estadísticos y en la fusión de lexemas y semantemas de por los menos tres lenguas: castellano, inglés y quechua.  Está próximo a Guaman Poma, y, más cercano aún al poemario Escritos mitimaes del chalhuanquino Freddy Roncalla. Y eso es búsqueda y feliz encuentro de nuevas posibilidades expresivas para la nueva poesía de Apurímac. Veamos:

Como la inocencia no reprimida en la niñez/

la t’anta wawa reuniendo a la Antropología/

en el Sumaq Kawsay/

el sol atado a una Intiwatana por Pachacutec,/

Llega un sonido exagerado como tú llegando a la/

Av. Nuñez cuadra uno/

Al compás de un rock song de Pink Floyd/

learning to fly

Apurímac radio poder, es un poemario potente en extensión metafórica, en la experimentación, en el viaje de vuelta a la semilla para desde allí proyectar un futuro simétricamente integrado con el orbe. Como en toda radio poderosa hay música, hay cantos corales y está también, la finura del violín de Máximo Damián armonizada con la estridencia de Chacalón y el son monótono del metal. Y, donde como en toda obra poética, el vocablo apurímac ya no una simple alusión al río o al departamento, sino, a la misma creación poética. La poesía es una deidad que habla con su propio lenguaje; es un río bullente de palabras, un pueblo de imágenes, un ayllu o barriada de takis y harawis, como esta de Cortés Montúfar.

Externamente, Apurímac radio poder se organiza en cuatro secciones. Cada sección a su vez está constituida por cinco poemas. A nivel de la macroestructura, el texto gira entorno a tres temas: 1) las emociones amoroso – eróticas del yo poeta a un receptor que sería ella, 2) la continuidad del “mundo al revés” y la resistencia de este mundo andino nuestro a la extinción, y, 3) finalmente, la posibilidad de insertarnos en esta aldea global sin perder nuestras raíces identitaria. El mito del ayer milenario y del hoy se baten parejos como los causes del mismo río o las ondas de una radio hablante y poderosa. Así, la denuncia del bien perdido se equilibra con aquello que nos queda, el mundo al revés con el inakari, la muerte con la resurrección, el ayer con el mañana. Es también una poesía de resistencia, un pachakutiy de estos tiempos. Esta ciclicidad espacio temporal es, en concreto, el mismo libro desde el vocablo radio que hace alusión a lo circular de la onda sonora. Como todo texto, la poesía de Álvaro Cortez es un tejido no solo de palabras, sino, de lenguas y culturas. Es una poesía apurimeña que, como dije, intenta entremezclarse o tejerse con los otros, en un diálogo intercultural, para ser verdaderamente universal. Pero, esta inserción o transculturación, no es pasiva, tampoco violenta; sino, cuestionadora del sistema neoliberal que los de arriba imponen a los de abajo. Es, el poemario, un rechazo, una rebelión contra la actitud homogenizadora y hegemonizante que proponía Fukuyama. Migración o tránsito, invasión de los Andino a la Costa, intertextualidad (se inserta letras de waynos, de chicha o se parafrasea versos de poemas conocidos) y hasta denuncia de la discriminación y del neoliberalismo hay en los versos de Álvaro Cortés Montúfar.

Álvaro, es también dueño de talento innato para crear imágenes poéticas, pues, a través de la técnica de la escritura automática y la enumeración caótica, Álvaro Cortez crea bellísimas imágenes como:

“De pronto desperté regado en la banca de un parque/

abrazado a tu sombra…”.

“En la punta de mi lengua termina de florecer tu nombre”.

“Hemos recorrido el Pachachaca en el frondoso bosque

de los sueños y el néctar dulcísimo del cañaveral”

“Yo adoré tu forma de amar, fresca como un eucalipto en

lluvia de marzo”.

“Le abro los ojos al cielo y le saco un par de monedas a tu bolsillo”.

“Renacer cada día al canto de un cuculí es un arte”.

“Poesía y amor son actos semejantes. La experiencia poética y la amorosa nos abren las puertas de un instante eléctrico” nos dice el gran Octavio Paz. Conforme a dicho apotegma, en el poemario de Álvaro, lo erótico, como metáfora del fuego amatorio, está siempre presente en los poemas ya sea latente o manifiesto. Y, como no podría ser de otra manera, cada poema, cada verso es una elegantísima oda a la mujer amada. Es este libro, un canto al amor también. Comprobémoslo.

“Tú floreces viva y contorneada como una flor de maíz entre

mis brazos

y tus muslos de seda hermosos como un manojo de yerba

tendido sobre la mesa”.

“Y tus pasos como notas musicales guiaban a mis dedos tocando

tus senos como una serenata para celebrar la vida…”.

“Porque el sexo fresco y dulce y salvaje como una fruta andina

es también como un manojo de estrellas iluminando el Quisapata

Que es también algo parecido a ti cuando:

1.- Echada en mi cama bocabajo dibujas los andes con tus formas.

2.- Te estrellas en mi pecho como kamikaze enamorado”.

“así como a todos                  

los planetas alineados a tu sexo

la extensión de un poema en todo tu cuerpo…”.

“El florecer de los Amancaes meciéndose

al ritmo del pop de tus caderas Sofía Valdiglesias”.

Álvaro Cortés junto a Paul Valenzuela y a David Vicente Quispe Altamirano son las tres voces talentosas de la poesía apurimeña de inicios del siglo XXI, voces llamadas a la consagración de la poesía apurimeña. Y esta génesis hay que celebrarla. Pues, en la medida que ellos tres y, Álvaro Cortés en particular, se entreguen más a la poesía su palabra crecerá frondosamente rojiverde como el pisonay abanquino, límpida como la nieve del Ampay y vocinglero como el río Apurímac hasta extender verso sobre verso, un pachachaka de poemas sobre el mundo y para el mundo. Mientras esperamos la gloriosa venida de esas hojas y esa flor escarlata, mientras edifiquemos ese puente verbal, saludemos y brindemos con harto cañazo de Pachachaka por esta buena ópera prima de Álvaro Cortés Montufar.

4ta Fil – Cusco, 2017

Harawi: Jazz y variaciones paisanas. Nelly Yupanqui Najarro

Hay fuertes germenes literarios en los programas de EIB de donde salen muestras de poesia y de critica literaria en lenguas indigenas. Agradezco a Nelly Yupanqui Najarro comentar un poema que tiene variaciones insospechadas en su exelente traduccion al quechua. Agradezco tambien a Gonzalo Espino por impulsar el paso de la escritura tradicional al tecnotexto, y al profesor Oscar Chaves Gonzales. Al pie del post incluimos  una muestra de los musicos de Jazz Sun Ra y Juseff Latiff. Aqui palabras de Nelly:

Bueno, yo estudio en la UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA PROFESOR: ESPINO RELUCE, RUFINO GONZALO, CURSO: LITERATURA Y ARTE INDÍGENA PERUANO El motivo fue que el profesor nos ha pedido comentar y leer el poema grabando un video y publicar en youtube a la ves en su cuenta de facebook del profesor y lo hicimos todos, claro mis compañeros hicieron al igual que yo pero cada uno de diferentes autores. la diferencia del poema que me tocó fue que de casi todos de mis compañeros el poema era en quechua de diferentes variedades mientras el poema que me tocó era en trilingue; por ello; lo comenté al profesor y me dice que tradujera al quechua y hacer el trabajo. Es asi que tuve que tratar de traducir el poema.

 

 

jazz 1

jazz 2

jazz 3

Comentario versión quechua

Kay harawi poema jazz y variaciones paisanas nispa sutichasqa ancha sumaqmi, ari kaytam qillqaykusqa turinchik Fredy A. Roncalla, ari pay riki kasqa kay Perú – Apurimac suyumanta, Aymaraes- Chalhuanca nisqa llaqtamanta. Niriyan riki kay harawi jazz y variaciones paisanas nisqam kachkan kimsa simipi qillqasqa: castilla simipi, inglés nisga simipi, chaynallataq quechua siminchikpi. Ñuqnchikpaqqa ancha kusikuymi kay harawi qillqaykusqan, chaypim riki turinchik qillqaq quechua siminchikta qawarichin wakin suyukunapi imaymanata ruraspa.

Hinallataqmi, página Hawansuyu nisqapa nisqanman hinam qillqaqninchikqa ima rurayninkunapipas quechua simita churaykuchkampuni, chaninchachkampuni, ancha allinya chay llamkaynin. Chaypim tarikun llaqtapaq imapas ruraykunapipas, investigaciones nisqakunapi, yachachiykunapi, chaynallataq ima simikuna tikraykunapipas, hinallataq harawi kimsa simipi qaillqasqapi. Allinmpinu kay llamkaynin riki, ari ñuqaatpas kusirichiwanmi kay miski siminchik kallpanchaykusqanmanta.

Chaynallaq niyman, kay hariwiqa ancha sasanpaniqmi ichaqa qawarinim ari niwanchik riki imaynatas ñuqanchik kawsanchik, imaynatas apanakunchik wakin runakunawan, wakin llaqtamasinchikkunawan, chayamantataq niwanchik ima ruraykunapaqpas kuyakuyllas llapan kallpanchaq, mana chaywanqa manaya ima munasqanchiktapas qispichichwanchu, nitaq rurachuwanchu. Hinallataq, nin riki naturaleza nisqanchiktas allinta, sumaqta qawarinanchik, ari paykunapas ñuqanchik hina kawsayniyuqmi kanku, chaymi sumaqta yupaychana, huklaw llaqtakunan sumqta qawarichina, ima rurayninchikkunatapas, yachayninchikkunatapas riqsirichina wakin llaqtakunaman.

Chayllatam ñuqa rimariykuni kay pachapi, turinchik Fredy A. Rocallapa sumaq harawi qillqaykusqanmanta, sumaqpuni. Hinataq niyman ancha sumaqmi kanman aswan llapallanchik likaykuy, chaynapi aswanta riqsirinapaq ima qillqakunapipas kay sumaq miski rimayninchikta. Añanchanitaq yachachiq Oscar Chaves Gonzalesta kay harawi tikraypy yanapariykuwasanmanta.

 

Añay – gracias – thanks

 

Poema jazz y variaciones paisanas

(Comentario versión castellano)

 

El poema jazz y variaciones paisanas es un poema escrito por el poeta Fredy A. Roncalla. Lo cual, está compuesto por tres lenguas (castellano, inglés y quechua) para nosotros es muy importante y a la ves un honor que el quechua este incluido en diferentes tipos de textos y escrituras. Y no solo en las escrituras sino también en nuestras comunicaciones mediante el habla en diferentes partes del mundo.

Como se menciona en la página Hawansuyo, el poeta siempre lo tiene presente el quechua en todo sus actividades culturales; ya sean tanto en las investigaciones, enseñanzas, en las traducciones que con el cual el poeta ha empezado a escribir el poema, a través de las traducciones de las canciones del huayno andino y así llegar su escrito a un poema trilingüe.

Por otro lado, para mi este poema es un tipo de texto muy complejo pero trate de entenderlo algunas partes del poema, cómo y de qué manera vivimos con nosotros mismos y con los demás. Asimismo, trato de intervenir que en el poema nos dice que el “el amor es el centro de todo” con esto trato decir que en realidad sin el amor no se puede hacer nada; tampoco, no podemos lograr lo que nosotros queremos o anhelamos tener; ya que, como dice en el poema solo el amor es el factor principal para todo.

De la misma forma, este poema trata sobre el cuidado de nuestra naturaleza que la naturaleza también es un ser vivo aparte de nosotros es por ello que debemos de cuidarlo, debemos de fomentar, valorar y   también no olvidar nuestras cosmovisiones andinas, porque de una manera u otra son muy importantes en nuestras vidas, pues en este mundo todo tiene vida.

Termino con esto felicitando al autor por haber escrito este poema, lo cual es muy importante que leamos muchos de nosotros y conozcamos aún más nuestra riqueza en la lengua. Aprovecho también este momento para agradecer al profesor Oscar Chaves Gonzales por ayudarme con algunas partes de la traducción del poema.

Sayonara al cuadrado (Adelaida y dona Felipa). Fredy Roncalla

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Manto Paracas, detalle (FR)

Huq

Good by Twiter

sayonara

 

prefiero el canto de los pajaros

 

concierto de chiwakos

y guardacaballos

 

Iskay

Harto de espejismos

camino a Wanupata

chayllam Huambar rimaykusqa:

 

sayonara beatnicks and stuff

won’t even badmouth them dudes

 

solo hay poetas y poesia

y Adelaidas cuesta arriba

 

solischallay soles