ANTONIO MELIS IN MEMORIAN. Vicente Otta Rivera

AntonioMelis

ANTONIO MELIS IN MEMORIAN

Vicente Otta R., 13 de agosto, 2016

Antonio nos abandonó en vísperas de la inauguración de la XII jornada de JALLA (Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana) de La Paz, Bolivia, 8-12 de agosto último. Un cruel y fulminante infarto aquietó su apasionado y vigoroso corazón. Solamente de esta manera pudieron ausentarlo de este evento que siguió fielmente desde su fundación en La Paz, el año 1993. Era representante de su capítulo en Italia.

La noche anterior, estando fuera de Lima, recibí su grata y sorpresiva llamada. Estoy de paso por Lima rumbo a La paz, me dijo. A 1500 Km de distancia no pude sino lamentar no poder estrecharnos y tomarnos un vaso de vino. El domingo, al final de la noche un mail me da la infausta noticia de su partida.

Dueño de una inteligencia, intuición y bondad generosas, su vida intelectual y académica se caracteriza por la precocidad. A los 21 años se licencia con un estudio sobre la influencia de Walt Whitman en la poesía de Neruda, y tres años después publica Mariátegui, primer marxista de América, con el cual se inicia la difusión del Amauta en Europa y se proyecta mundialmente. Nunca dejó de seguir a Mariátegui, sería el experto mundial en Mariátegui. Más de 30 trabajos sobre el tema atestiguan este conocimiento. Luego estudiaría a Vallejo y Arguedas con los que completa su visión entrañable sobre el Perú y América Latina. Peruanista y latinoamericanista notable siguió el curso de la literatura y cultura de estas comarcas como pocos. Guamán Poma, Garcilaso, Xavier Abril, con quien mantuvo una larga y estrecha amistad; Eielson, Germán Belli y los poetas recientes merecieron su atención.

Siempre recordaba con afecto especial a la familia Mariátegui, particularmente a Javier, el psiquiatra, con quien desarrollara una cercana amistad y a quien solía visitar cada vez que venía a Lima. En los últimos años, ya jubilado y acompañado de su gran amor, Lucía, nos visitaba anualmente. Aquí cultivó un nutrido grupo de amigos. Su conversación aguda y amena, su fina ironía y gran generosidad hacían muy difícil no quererlo y trabar amistad.

Amaba apasionadamente la música popular. En dos o tres oportunidades disfrutamos entusiastamente de la música peruana con Máximo Damián, Margot Palomino, Lalo Llanos y otros amigos. El Centro Musical Breña era la querencia de estas animadas tertulias.

Queda pendiente nuestro encuentro en Siena y la visita a Manolo Monereo en Madrid para compartir un buen vino español.

Hasta siempre querido Antonio, estarás entre nosotros, en la América morena.

SE FUE MANUEL . Vicente Otta Rivera

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                               SE FUE MANUEL        

Vicente Otta Rivera

Galopeador contra el viento

Atahualpa Yupanqui llamaba así a quienes como Manuel Acosta cinchaban parejo por el rumbo elegido. Alain Touraine los denomina sujetos. Los que son capaces de trascender el sentido de ciudadanía y trasponer los límites de lo políticamente correcto si ello es necesario para perseguir la justicia y el bien.

Las armas elegidas por Manuel fueron la ternura y la creación musical que durante más de 65 años blandiera sin fatiga.

El forma parte del puñado de continuadores de Felipe Pinglo en la música costeña del Perú. Alta calidad estética, impronta ética y compromiso social caracterizan a este Olimpo.

Desde inicios del 60, cuando se forman los núcleos de militantes socialistas que buscan recuperar el sentido agónico de la filiación mariateguista, se adscribe a esta corriente y unce su canto y su vida a este compromiso.

No hay sindicato, comunidad campesina o comité barrial que en las décadas del 60 y 70 no haya escuchado las notas de su canto solidario. Guitarra al hombro y la voz armada de ternura, pasión y rebeldía recorrió los rincones de nuestra patria.

 

El arma del canto y el amor encantado

De este periodo son canciones como Los Pobres son Más, creado con el Chino Luís Abelardo Núñez:

“Porque los pobres son más y

porque han sufrido tanto,

no darán un paso atrás y

harán respetar su canto…”

 

O A los Héroes del Pueblo de Juan Gonzalo Rose que musicaliza:

Los que murieron ayer

entre el monte y la canción

Hoy me caminan aquí

Vivos en el corazón…”

Los valses que le cantan al amor están llenos de especial ternura, de sentimientos excelsos que recrean el romanticismo y lo tornan vigente en un mundo cuya in- sensibilidad ha ido fagocitando la parte delicada y pura del amor.

Con Manuel retorna el amor como encuentro con lo imposible, lo inasible. Como diría Pinglo, Lo bello y tan amado. Manuel dice en el valse Así te quiero: Así como te quiero,

nadie podrá quererte;

ni siquiera tus hijos,

si algún día los tienes.

 

Ni tus padres, ni tú misma.

Nadie más que yo.

 

… Ni a mí mismo me quiero,

como te quiero a ti.

Como toda expresión que orilla el exceso linda con el absurdo, poco creíble en el razonamiento común, pero eso es precisamente el amor. Sentimiento exaltado, pasión que nos arrebata y nos conduce a terrenos extraños. Manuel supo entrever estos imposibles y los hizo bellos y verosímiles. Canción de amor que le dicen.

En la poesía peruana contemporánea la delicadeza de su expresión poética solo es equiparable al de Juan Gonzalo Rose. En La carta secuestrada Juan Gonzalo dice:

Una carta.

Que me escriba una carta la que me hizo

Los ojos negros y la letra gótica,

Que me escriba una carta aquella amiga

Analfabeta de pasión cristiana…

 

Dialéctica de la canción

Pero Manuel fue siempre un transgresor auténtico, un violador de las convenciones y las buenas (malas) costumbres. En una canción muy divulgada, Dulce agonía, elabora todo un tratado de dialéctica de la vida y el amor:

Un latido es un paso hacia la fosa

y en cada beso se nos va la vida.

Buscamos los placeres sin medida

y el cuerpo sufre cuando el alma goza.

El latido, signo vital por excelencia, es en este verso, un paso hacia la fosa porque cada instante que vivimos es también un instante que discurre hacia la muerte, y el beso, expresión del afecto amoroso y, el amor esencia de vida, al ser expresado nos acerca al fin de la existencia. Dialéctica pura.

Lenín y Mao jamás imaginaron que la dialéctica también servía para hacer tan bella poesía.

Pero cualquier aproximación a la semblanza de Manuel sería poco veraz si no incorpora el humor y la ironía que éste cultivó de manera proverbial. Pocos han tenido su agudeza y rapidez mental para encontrar el lado divertido o extraño de una situación o personaje. Era único poniendo chapas e inventando historias divertidas de sus amigos. Toda reunión en que estaba presente sufría diversos espasmos de risas y risotadas. Y tenía que estar presente en una de sus canciones, por supuesto. En la polka Promesa, le dice a su musa:

“…Piénsalo bien vidita

que si aceptas pondré

Mi bohemia amarrada

En la cima de un altar”

 

Un personaje así era intragable para los poderosos que siempre buscan bufones o cortesanos que halaguen su banalidad y mal gusto. Para Manuel hacer de cortesano era comulgar con una rueda de molino demasiado grande. Por eso su distancia de los reflectores y de los grandes centros de difusión discográfica.

Cerca del mundo popular y de los jóvenes que requerían y buscaban su magisterio.

Su presencia crecerá con el transcurrir del tiempo, como la sombra cuando avanza la tarde.

EN LA PARTIDA DE MAXIMO DAMIAN HUAMANI. Vicente Otta Rivera

                 EN LA PARTIDA DE MAXIMO DAMIAN HUAMANI

 

Vicente Otta Rivera, febrero de 2015

 

Con la partida de máximo Damián Huamaní, nacido en San Diego de Ishua, Lucanas, Ayacucho, el 20 de diciembre del año 1936, se cierra el ciclo de la calandria consoladora.

 

Cuánta razón tuvo José María cuando dijo en el condicional “quizá conmigo empieza a cerrarse un ciclo y abrirse otra…” En el temple diablo del violín indio de Máximo sobrevivieron los vientos gélidos de las punas, las correnteras de las aguas paridas por las lluvias de diciembre y enero, los rayos y truenos que relumbran y revientan en las alturas anunciando los días lluviosos y germinadores. La congoja temerosa ante la ira del Dios vengador y la solidaridad inagotable de los runas. Seguía vigente el mundo del gamonalismo de “horca y cuchillo”.

Todo ha sido acallado cuando el cruel estuche de la muerte se ha cerrado sobre la vida del violinista de Ishua. El último gran músico indígena, del temple diablo (característica de la escala pentatónica que rige nuestra música indígena) Los cantantes andinos de huaynos mestizos tenían dificultades para acomodarse a su temple.

 

Nunca lo vi preocuparse por este desacomodo. Finalmente el no tocaba para acompañar a estos cantantes. Tocaba para recordar a su tierra, a su gente y su mundo. Como Derzu Usala, el memorable personaje de la película homónima de Akira Kurosawa, siempre se sintió fuera de lugar en la ciudad. Siguió siendo un indio desaclimatado en Lima. Ladino y agudo como pocos, hacía bromas llenas de ironía que solo percibíamos los que conocíamos de su malicia. Para los más parecía un indiecito medio tonto y desubicado. No sabían que hacía rato que Máximo ya los había tasado, medido y pesado.

 

Con su partida se desvanece una parte sustancial del Perú tradicional, del mundo andino cincelado por los antiguos runas. El mundo ya no será igual sin su música. Rotas las cuerdas de su violín y de su vida, hasta Isabel su musa y compañera que canta en alto y agudo tono campesino, ha callado su voz. Pero Máximo, como su música, es inmortal y vivirá por siempre no solo en nuestros corazones y memoria sino como parte sustantiva de nuestra cultura, de nuestra historia. Hasta siempre hermano Máximo.

 

El siguiente artículo publicado en la revista Nosotros el año 2003, le rinde homenaje en su viaje final.

 

 

 

 

 

 

                               MÁXIMO DAMIÁN HUAMANÍ*

 

El último tusuq layka

 

Muerto Atahualpa, ausente Manco Inca, oculto el dios Inti por días y semanas enteras, todo estuvo perdido para los runas. Deambularon extraviados, sumidos en la oscuridad y desolación. Cuando la oscuridad era más profunda que la noche y el dolor insufrible, desde el corazón de las montañas y el fondo de las paqarinas emergieron los dioses tutelares. Retornaron desde más allá de los tiempos, desde la distancia infinita.

 

Eran los dioses primigenios, los que nacieron antes de Pachacamac y Wiracocha, antes de la agricultura y la ganadería, antes de la arquitectura y la hidráulica, regresaron porque no podían tolerar que sus hijos sean aplastados yexterminados por hombres y dioses extranjeros. Entonces encarnándose en curanderos y sacerdotes arremetieron contra los profanadores, los falsos portadores de verdad y progreso.

 

Los runas de los cuatro suyos alzáronse llenos de furor y odio puro y desencadenaron el Taki Onqoy. Miles de hombres y mujeres electrizaron y tiñeron de rojo los Cuatro suyos. Con sus cantos y danzas, recuperaron sus tierras, sus ganados, sus dioses y sus sueños. Fueron ellos mismos. Sus cantos y danzas recuperaron la alegría y la risa, llenándose de vida.

 

Tusuq Layka llamaban al danzaq mayor, al más importante, que era el que marcaba el compás y el ritmo del Taqi Onqoy. La danza de las tijeras es la expresión actual de este viejo y poderoso rito. Mezcla de baile, magia y trance hipnótico, sobrevive en los pueblos de la sierra sur-central del país, lo que fuera el espacio de la confederación Chanca: Ayacucho, Apurímac, Huancavelica.

 

Desde lo saños cincuenta, en que Máximo Damián se afincara por estos rumbos, la danza de las tijeras se empezó a desparramar por todo el Perú. Conforme se liberaron las ataduras de los runas que durante cuatro siglos permanecieron como siervos atados a los latifundios y minas, la música, la danza y el espíritu de los runas recuperó su espacio y su lugar. A esta reconquista se le ha dado por llamar andinización, (como si alguna vez el Perú hubiese dejado de ser andino)

 

De este nuevo despertar de la cultura andina, de esta versión moderna del Inkarri, Máximo Damián es el Tusuq Layka, el grande y sumo sacerdote, el que marca el ritmo y el compás de la danza de las tijeras. Antaño lo hacía el danzaq mayor, pero este rol ha sido modificado (el rol principal del conjunto de danzantes de tijeras lo desempeña actualmente el violinista) y si este violinista es Máximo Damián con mayor razón.

 

Este “carguyoc” le ha sido conferido por sus hermanos de San Diego de Ishua, Lucanas. En las notas agudas y broncas de su violín hablan los nevados, los vientos y la lluvia, trinan los pájaros, y las aguas nos llegan rumorosas. Música llena de magia, de amor y pulsación cósmica que se escucha mejor, divinamente, cuando se ejecuta en temple “diablo”.

 

A don Máximo Damián Huamaní, de la estirpe de los Tusuq Layka del Taki Onqoy, ratificado maestro de la danza de tijeras por José María Arguedas, la revista Nosotr@s-Ñuq’anchik le rinde este fervoroso y sincero homenaje.

 

Publicado en el número 2 de la revista Nosotr@s/Ñuq’anchik,

 

 

 

Agosto de 2003

ARGUEDAS, IDENTIDAD Y NACION. Vicente Otta Rivera

 


                          ARGUEDAS, IDENTIDAD Y NACION. Vicente Otta Rivera

                                                                                

                                                         “Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que

                                                           orgullosamente, como un demonio feliz habla en  

                                                           cristiano y en indio, en español y en quechua”

                                                                                            J.M Arguedas

                      

EL HORIZONTE CREATIVO DE ARGUEDAS

 

Entre el año 1933 que publica su primer cuento, Warma Kuyay (Amor de niño) y 1969, en que escribe El zorro de arriba y el zorro de abajo, novela póstuma que publica la editorial Losada en 1971, Arguedas desarrolla 36 años de una actividad creativa múltiple. No solo literaria. Promotor y difusor cultural, articulista, estudios antropológicos, recopilador de canciones y cuentos; en fin, variado e intenso trajín estrechamente vinculado a la defensa y la promoción de los pueblos y culturas del ande. Esta rica y compleja actividad mantiene aun muchos temas por estudiar y valorar. El Arguedas literato terminó subsumiendo a los otros Arguedas.

Conspira contra la revaloración de su obra los prejuicios de los intelectuales y académicos peruanos y latinoamericanos, que formados en los parámetros del racionalismo euro céntrico, se resisten a ver una poética que rompió con los convencionalismos del academicismo occidental; que por imperio de su necesidad creativa instituyó una obra con epistemología autónoma recogiendo los saberes de racionalidades y cosmovisiones diferentes a lo reconocido oficialmente. La aceptación de la multiversidad y diferentes epistemologías, cada vez más amplios en el mundo intelectual actual, hace creciente la valoración y estudio de otros aspectos y temas de la creación arguediana.

 

Es un lugar común advertir que el itinerario creativo de Arguedas se asemeja a los círculos concéntricos que hace una piedra al sumergirse en un estanque de agua. De historias tejidas sobre la vida de pequeños pueblos y comunidades andinos (Warma Kuyay, Los escoleros) se va ampliando a historias y espacios mayores: provincial, regional y finalmente nacional y su imbricación con los fenómenos internacionales. Yawar fiesta, ambientada en Puquio, capital de la provincia de Lucanas, departamento de Ayacucho; Los ríos profundos en Abancay, capital de la actual región Apurìmac, y Todas las sangres en el ámbito de toda la región Apurimac y sus vínculos económicos, financieros y políticos con Lima y los intereses transnacionales, y finalmente El Zorro de arriba y el zorro de abajo, ambientado en Chimbote, ciudad-puerto costero, surgida vertiginosamente con una actividad económica estrechamente conectada al flujo económico-financiero mundial, como es la explotación de la harina de pescado.

 

Este proceso puede ser visto como un aprendizaje. De historias y escenarios reducidos y sencillos a escenarios amplios y complejos, que implican un mejor dominio de instrumentos, técnicas y métodos de trabajo. Mayor oficio literario, en suma.

 

Seguir esta ruta, no solo le permitió optimizar su desempeño como narrador, le llevó a un conocimiento rico y profundo del Perú. Ver y sentir todas sus sangres, climas, animales, vegetales, geografía. En fin, podríamos decir con justicia que nada del Perú le fue ajeno.

 

Podemos atribuirle el método de conocimiento que el consideraba como mas valioso y que está presente en la referencia, que hace del mismo en la siguiente cita: “¡…Es bien distinto a nosotros! Su inteligencia (se refiere a Alejandro Carpentier) penetra las cosas de afuera adentro, como un rayo; es un cerebro que recibe lúcido y regocijado, la materia de las cosas, y él las domina. Tú también Juan (Rulfo), pero tú de adentro, muy de adentro, desde el germen mismo; la inteligencia está; trabajó antes y después”. Primer diario, 11 de mayo, El zorro de arriba y zorro de abajo.

 

Este profundo conocimiento de nuestro país, al producirse en una persona dotada de excepcional sensibilidad y curiosidad gnoseológica, permitió una aproximación de mucha cercanía y enfoque múltiple, y lo que es más importante, vivo y dinámico. De ahí que Arguedas se convirtiese en una especie de cordón umbilical entre las sociedades andinas y criollas, y entre la sociedad humana y la naturaleza. Logró mantener, “a pesar” de su aprendizaje de las técnicas occidentales,                  ( “Aprendo ya la lengua de Castilla, entiendo la rueda y la máquina, poema-canción a T. Amaru) el substrato andino logrado en su primera infancia amamantada por el ocllo indígena, de los que bebió su ternura y sus conocimientos. Su visión y sentimiento cósmico de la vida se mantuvieron incólumes.

 

EL PULSO VITAL DE LA MODERNIZACION

 

No son pocos los que han querido fijar a Arguedas como indigenista. Sin duda el más ilustre y laureado escritor que ha pretendido endosar esta definición al escritor andahuaylino ha sido Mario Vargas Llosa, quien para dar visos de rigor a este despropósito escribió un libro de ensayo bastante extenso, La utopía arcaica, en el año 1996.

 

De acuerdo a lo mencionado anteriormente, el itinerario de la creación arguediana, que transcurre del interior del país a la capital, del mundo rural- indígena al mundo urbano-criollo, marca el flujo de una dinámica que implica tránsito y tensión entre la tradición y la modernidad. Esta tensión atravesada por las contradicciones entre los cambios y permanencias en lo económico, social y sobre todo cultural, es lo que caracteriza toda la obra que sustenta el horizonte creativo de Arguedas.

 

Arguedas no solo era consciente del proceso modernizador en curso, sino que seguía su evolución de manera atenta. Sus trabajos sobre el mestizaje (fenómeno que caracteriza como hecho cultural, esencialmente), sobre las comunidades en el valle del Mantaro (donde observa las transformaciones que producía la penetración de las relaciones mercantiles), y de modo especial los cambios en las letras, melodías e instrumentos en la música indígena y el huayno en particular, no son otra cosa que un minucioso seguimiento de las transformaciones que el mercado y las relaciones salariales venían produciendo en el conjunto de la sociedad peruana. Registraba la forma peculiar con que se abría paso el proceso de modernización del país.

 

Lo que estaba en discusión para Arguedas, era la aculturación que este proceso podría implicar, hecho al que se oponía decidida y abiertamente. Toda su vida y su obra estuvieron al servicio de la construcción de una patria de todas las patrias (todas las sangres, le llamó él), en que convivieran y se integraran los mundos indígena y occidental, con lo mejor que cada uno podía y tenía que aportar. Desde su punto de vista, la modernización no tenía que significar la renuncia del mundo indígena al valioso patrimonio cultural y social que había acumulado en milenos de existencia.

 

“El otro principio fue el de considerar al Perú como una fuente infinita para la creación… En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta que tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros”, Palabras de Arguedas en el acto de entrega del premio “Inca Gracilazo de la Vega”, (el actual boom gastronómico, el auge de la cumbia andina, entre otros fenómenos culturales, son expresiones directas de esta afirmación). Este era el tema que preocupaba al creador de Todas las sangres. Solamente los euro centristas consumados (extranjeros en su propio país los denominaba el novelista), podían asumir que la modernización significaba, simple y llanamente, la asunción de las técnicas, epistemología, artes y valores de occidente, asumiendo que los saberes y creaciones de los pueblos indígenas tenían que ser desechados, en tanto eran cosas anacrónicas, inútiles y de mal gusto.

 

PREFIGURANDO EL NUEVO PERU

 

La migración interna es el fenómeno social trascendental del siglo XX peruano, la fuerza que determina los rasgos sustantivos de la modernización del Perú actual. A despecho de las arbitrarias afirmaciones de Vargas Llosa y los acólitos que le quedan, Arguedas percibió el sentido y las implicancias de la migración andina y las nuevas formas urbanas que ésta inducía (formación de las barriadas). En un artículo publicado el año 1961, dice: “…En la peor barriada de Lima hay algo que no existe en la mayor parte de los pueblos y aldeas desde los cuales ha emigrado a Lima especialmente el campesino andino: la posibilidad de la emergencia, del ascenso, de la promoción. La organización que se mantiene congelada en las provincias andinas, no solo han sumido en una miseria espantosa al campesino…”

 

“Para el indio, el llaccta runa, y aun para el mestizo pobre, el porvenir está cerrado en esos pueblos con una cortina de acero e infierno. Esa imposibilidad de ascenso compromete aun a las clases mas altas que el mestizo pobre”. El Perú y las barriadas, artículo publicado en el diario expreso, Lima 24 de octubre de 1961. La interpretación de las causas y motivaciones de la migración están completamente clarificados.

 

En el haylli taki (himno canción) a Tupac Amaru, excepcional documento literario, sociológico y político, escrito originalmente en quechua, Arguedas expresa de modo resumido su visión y aspiración frente a la migración y sus potencialidades.

 

 

 

 

 

“¡SOMOS AÚN, VIVIMOS! (KACHKANIRAQMI)

“Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su gran cruz de madera, las yerbas y arbustos que florecen, rodeándolo, están, están palpitando dentro de esa casa; un picaflor dorado juega en el aire, sobre el techo…

Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar algo las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiraqochas, con lágrimas, amor o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares, aquí, ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo…”, Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-canción. (Poesía, Ediciones Salqantay), Lima, 1962.

 

No se ha cumplido acaso gran parte de estos sueños predictivos?. Comas, los conos y toda la ciudad de Lima, se han convertido en un espacio tomado y reconquistado por los migrantes de los cuatro suyos.

 

Dificultades de espacio nos obligan a citar de modo breve la novela El zorro de arriba y el zorro de abajo. Como es conocido, esta obra se inspira en hechos y personajes escenificados en Chimbote. Ciudad bizarra, excepcional por su nacimiento y desarrollo. La palabra híbrido lo inventaron los griegos pensando en esta inmensa ciudad-barriada, que pasó de 10 mil habitantes a mediados del cincuenta, a 100 mil a mediados del sesenta. Con una migración aluvional de gentes de todas partes del país, con presencia mayoritaria de los andinos.

 

Esta mescolanza magmática y caótica, fue el laboratorio en que se prefiguró el nuevo Perú. Arguedas que empezó realizando un estudio antropológico por encargo del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Agraria, se percató del excepcional material que presentaba la eclosión social y cultural de la ciudad-barriada y decidió escribir una novela. Inicialmente la iba llamar “Harina mundo”, pero finalmente optó por El zorro de arriba …, precisamente por las implicancias de mestizaje y abigarradas tensiones culturales, que dado su carácter caótico y compulsivo él lo denominó “mamarracho”.

 

Es a partir de esta extraordinaria experiencia que Arguedas precisa su percepción sobre el futuro de las migraciones, el mestizaje y el rostro que asumirá el Perú nuevo que se abrirá con el ciclo de la “calandria de fuego…”, que presume no alcanzará a ver.

 

Cuarenta años después de creada esta novela y de su desaparición física, el Perú se ha convertido en un gigantesco Chimbote, se ha andinizado (cholificado en la expresión acuñada por Quijano) y el predominio del mestizaje cultural es evidente.

Las tendencias y signos que había expresado en su haylli taki a Tupac Amaru, van a verse realizados en sus aspectos sustanciales.

 

La evolución y los cambios de la música indígena-campesina, la histórica presencia de Flor Pucarina y El Jilguero del huascaràn, pasando por Chacalón y la nueva crema, los Shapis, de Chapulín el dulce, el tekno-huayno de Sonia Morales y Dina Paucar, la poderosa resonancia de la cumbia andina de los hermanos Yaipén y del Grupo 5; la avasalladora impronta de los olores y sabores de la gastronomía provinciana y andina, jalonan el recorrido y los frutos de la migración, de la fusión de pueblos y costumbres, en resumen del proceso de la modernización en curso.

 

Esta modernización se encuentra en pleno proceso de cristalización en una identidad nacional en que lo provinciano y andino han impuesto un sello indeleble e inconfundible sobre el conjunto de la sociedad peruana, de la nueva nación peruana que se gesta en los últimos 50 años. Arguedas entrevió y acompañó este devenir como pocos. Por eso no es arbitrario considerar a Arguedas el cantor de la gesta nacional, de la modernidad peruana.

 

Vicente Otta R.

 

Noviembre de 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPETO A LOS DERECHOS INDIGENAS Y CULTURALES. Vicente Otta Rivera

            RESPETO A LOS DERECHOS INDIGENAS Y CULTURALES

 

Vicente Otta R.

Crecimiento económico respetando a nuestros pueblos y patrimonio cultural

Pareciera que las más altas autoridades del país no han aprendido nada  de la dolorosa experiencia de los hechos sangrientos de Bagua, 2009. Como todos los peruanos recordamos, entonces la política del ex. Presidente Alan García, de calificar de “perros del hortelano” a los pueblos indígenas, negándoles derechos que legalmente les correspondía, propició un violento enfrentamiento que terminó con la muerte de 34 peruanos entre policías e indígenas. Entonces mediante la aprobación del Decreto Legislativo 1090 trató de imponer la privatización de tierras en la Amazonía para proyectos de “interés nacional”, eufemística manera de referirse a los proyectos extractivos mineros, petroleros y gasíferos. Esta política se hace extensiva ahora al ámbito del patrimonio cultural.

El viernes 24 de mayo último por la noche, el Presidente Ollanta Humala anunció un paquete de medidas para promover la inversión privada y buscar mantener el crecimiento de la economía. Más allá de lo discutible de estas medidas para los fines que persigue, lo cierto es que dos de las siete medidas anunciadas tienen severas consecuencias negativas para los pueblos indígenas y el patrimonio cultural material. Se ha promulgado el D.S. 060-2013-PCM, que establece plazos de 100 días para acelerar los procedimientos de los estudios de impacto ambiental (EIA), y el D. S. Nº 054-2013-PCM para “agilizar” la certificación de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA), generalizando la aplicación de la Ley de silencio administrativo, 20 días después de solicitada la certificación.

Conociendo el poco valor que se otorga al patrimonio cultural, tanto de parte de las autoridades como de los inversionistas privados, no albergamos muchas dudas de que asistiremos a un tratamiento predatorio de los mismos. No hay que ser vidente para ver un escenario futuro de varios baguazos. Esta medida es peligrosa y negativa para los pueblos indígenas, la cultura y para el propio gobierno que se coloca en una situación sumamente riesgosa.

La Ley se respeta solo cuando nos conviene

Este pareciera ser el concepto que tienen de la legalidad, lamentablemente, no solo el ciudadano común y corriente sino las propias autoridades encargadas de ser ejemplo de cumplimiento de las leyes y, aún mas, encargadas de hacerlas cumplir.

La Ley de Consulta Previa-CP- ha sido calificada, desde que se tuvo noticias de su existencia en el país, como una ley “problema”, obstáculo para las inversiones extractivas, consideradas éstas de importancia decisiva para propiciar el crecimiento económico y la bonanza del país en los últimos 20 años. El país se ha convertido en un adicto al extractivismo, lamentablemente.

Respetar esta ley (u otras normas legales, ej. CIRA) trae ciertas demoras y ralentiza los procesos de inversión, arguyen los empresarios. Pero esto no es consecuencia de la ley, es fruto de la lentitud e ineptitud del Estado, de la débil capacidad técnico-operativa que tiene; de su anacronismo sustantivo y funcional. Todo proceso legal requiere aceptar y someterse a los mecanismos y procedimientos jurídicos existentes. De lo que se trata es de hacer que el Estado se modernice, gane en eficiencia y rapidez, no que se deje de de observar la ley.

Detrás de esta exigencia de rapidez, de aprobar los proyectos “al caballazo”, se esconde la visión colonial de que los indígenas no son realmente sujetos de derechos, son ciudadanos de segunda categoría como expresara con brutal sinceridad el ex. Presidente García, “perros del hortelano”. Y por cierto, de la escasa valoración de la cultura.

Frente a este grave atropello de los derechos de los pueblos indígenas y culturales expresamos lo siguiente:

–        Todos los peruanos estamos interesados en el desarrollo y progreso del país, para lo cual el crecimiento económico es muy importante.

–        Los esfuerzos para este crecimiento no debe implicar el desconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, constitucional y legalmente reconocidos.

–        Tampoco debe significar la depredación de nuestro patrimonio cultural material, componente esencial de nuestra identidad histórica como nación.

–        Así como se propone formar un equipo de funcionarios de alto nivel en el Ministerio de Economía y Finanzas, para facilitar las inversiones, deben formarse equipos similares con los mismos objetivos, en los vice ministerios de Patrimonio Cultural y de Interculturalidad del ministerio de Cultura, para facilitar el tratamiento de la Consulta Previa y la Certificación de Inexistencia de Restos Arqueológicos.

–        La Consulta Previa debe aplicarse sin menoscabo de la legalidad y respeto de los pueblos indígenas, lo que implica publicar el padrón nacional de registro de pueblos indígenas y, el reconocimiento de las comunidades campesinas como integrante del universo de pueblos indígenas; por consiguiente, con derecho a ser consultados.

–        Priorizar, con carácter de urgencia, la implementación del Ordenamiento Territorial en las regiones donde habitan los pueblos indígenas y donde existe densidad patrimonial cultural; de modo tal,  que los ámbitos territoriales y geográficos donde se realice la consulta y certificación patrimonial estén claramente delimitados y, definidos el derecho de propiedad, posesión y vocación de los mismos.

–        Se requiere el urgente pronunciamiento y toma de posición de las fuerzas políticas y movimientos sociales indígenas, culturales y ambientalistas, ante estas graves violaciones de la Ley de Consulta Previa y el patrimonio cultural material.

–        Poner en la agenda política nacional el tema del Estado Pluricultural, como alternativa de solución a la demanda de una institucionalidad indígena y nacional, pertinente a nuestra realidad social pluricultural y multilingüe.