Camina el autor: poesia fundante de Waman Poma

Camina el autor: Felipe Guaman Poma de Ayala / Wilton Martinez, Fredy Roncalla

Cuando el pasado noviembre fui invitado a leer poesía en memoria de Elayne Zorn en la Segunda Conferencia Bienal de la Sociedad de Estudios Amazónicos y Andinos salio la idea de leer fragmentos de la Nueva Coronica y buen gobierno de Felipe Guamán Poma de Ayala como poesía, dando énfasis a dos aspectos poco estudiados del cronista: la voz del poeta y la humanidad que ella nos trasmite. Esa primera lectura -combinando texto y voz del primer genio de la literatura peruana- ha dado resultado a este video dirigido y realizado de modo brillante por el cineasta Wilton Martinez con música Daniel Kirwayo y lectura de mi parte. Los presentes días son importantes en la literatura peruana: se trata del centenario del nacimiento del mas grande, genial y querido novelista peruano: José Maria Arguedas. Nos sumarnos a los múltiples homenajes a su obra, vida y humanidad dedicándole estos fragmentos de camina el autor al novelista apurimeño cuyo derrotero en los andes –al igual que Guamán Poma- ha dejado huellas y rios profundos en todos nosotros.
(Nota del 2011, publicada en blogspot FR)


En busca del orden perdido. Juan M. Ossio

 

La idea de la Historia en Waman Poma

 

Fondo Editorial PUCP 2008

Libro en buen estado

 

” En busca del orden perdido concentra su analisis en el personaje de Guaman Poma y su profundo vinculo con la region de Huamanga”

 

En busca del orden perdido. Juan Ossio

precio en USA, incluye el envio

$20.00

En Busca del orden perdido envio internacional

incluye correo aeroe

$40.00

Sueño de Wamán Poma. Fredy Roncalla

 

 

Este es un fragmento de un guion que trabajé a partir de 1983 y en el cual colaboraron varios queridos amigos. Cuenta la historia de Wamán Poma, su retorno a Sondondo, y su caminata a Lima llevando la Nueva Coronica, acompañado por cuatro figuras tutelares que representan los cuatro suyos. Pero acaso el tramo mas importante es cuando en medio de la puna, se encuentra con unas ancianas que vienen huyendo del cura Ávila, y al quedarse dormido hay un ritual en que las ancianas y un pago lo conducen dentro de la montaña. Ahí vuelve a encontrarse con Juan Choqne y con el Inca sin que al salir se resuelvan las contradicciones que hasta ahora nos permiten decir “Y no hay remedio”. Este sueño es anterior y tiene que ver con su medio hermano: Martin Ayala. Reproduzco la versión original de este borrador, y lo seguire haciendo  con algunos segmentos que se niegan al olvido (FR)

 

 

Sueño de Wamán Poma

 

 

 

Una música coral resulta del aullido del perro. A medida que aumenta el volumen, la cámara pasea por las paredes de una iglesia. Hay una cierta niebla que se va despejando a pocos. La cámara se detiene frente al altar mayor de un iglesia ayacuchana en donde se ve al medio hermano de Wamán Poma, Martin de Ayala, orando profundamente con el cuerpo suspendido en el aire. En un momento Martin voltea y su mirada observa una gran pampa en donde una manada de vicuñas corre libremente en cámara lenta. Luego el ambiente se reduce. Estamos en un claustro bien pequeño en el que Martin de Ayala enseña a escribir a Wamán Poma. Martin toma la mano del joven Wamán Poma y la lleva por el papel mientras repite en voz alta “en el principio era el verbo y el verbo se hizo carne”. Wamán Poma tiene dificultad en escribir y se pone tenso. De momento las paredes del claustro se hacen mas opresivas y están a punto de atrapar al joven mientras que el hermano levita. Entonces Wamán Poma coge el papel y sale corriendo. Cae en un abismo. Tirado en el suelo puede escuchar el sonido de unas esquelas que preceden una recua de llamas. Tras la recua se ve la figura de uno de los ancianos que siempre siguen a Wamán Poma. Este lo reconoce y trata de llamarlo, pero el anciano y las llamas empiezan a correr hasta alcanzar una pampa. Wamán Poma logra alcanzar al anciano y trata de mirarle el rostro. Cuando lo hace se queda paralizado al descubrir que se trata de Juan Choqne. El sueno termina con el tropel de llamas que aun corre mientras las vicuñas pastan tranquilamente al lado de un manantial. CORTE.

 

 

 

 

Guamán Poma: entre el mito y el concepto Libros Peruanos, entrevista a Mauro Mamani Macedo. Gustavo Flores Quelopana

Entrevista a Mauro Mamani Macedo por Gustavo Flores Quelopana
(Ver más: http://www.librosperuanos.com/autores…) en torno al libro Guaman Poma de Ayala: Las travesias culturales. Una fascinante conversacion acerca de Waman Poma/ Waman Poema a partir de una vision asentada en la “razon” del entrevistador, y las brillantes respuestas de Mauro evitando caer en la dicotomia entre el “mito” y la “razon”. Habiendo leido el libro de Mauro y la Nueva Coronica, pienso que  el analisis  logo o palabrocentrico es  muy limitado, ya que  la “palabra” en  quechua tiene sintaxis interna y es cierto que la comprension de Waman Poema debe pasar- como sostiene Blas Puente- por el analisis discursivo. Pero mejor escuchar esta fascinate entrevista/

Persistente la soledad de las medias / Calle Grande Grand Street 7. Fredy Roncalla

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Por Fredy Roncalla

Persistente la soledad de las medias. Tarde o temprano una emprende camino dejando a la otra sin par, con el boquete abierto, llamándola para siempre. No responden y se meten en rincones de donde salen cuando les da su puta gana mientras uno las compra por docenas para salir del apuro. Alguna vez habría pensado aquel viejo cartero francés resolver este misterio con un libro titulado “Poética de las medias perdidas”? Porque también a ciertos libros se les ocurre la misma finta. Se esconden y nos miran de medio lado matándose de risa, ayudando en la tarea de no leerlos. Y dónde estará la novela de la Wendy, que contaba los traqueteos de la secretaria de una poeta famosa en su afán de mejorar estilo y fama mediante banquetes y recursos prosaicos? Humor cáustico y refinado del Lower East Side, mismo Village Voice y vitrina on the edge del Saint Marks Boookstore. Raros marcianos, abriendo horizontes con una frialdad del carajo. Y con sex appeal. Pero la W. llegó tarde al proyecto de la Gran Antología de Escritores del Flea Market, porque cuando la calle 11 y la avenida B, ya del Grand Street sólo quedaban recuerdos. La idea vino de un boletín de poesía de una ayudante de Steve, cuyo padre le curó una pena de amor you can always find another woman. Ahí el S. habló su antigua vida de Wall Stretero, lugar de nueve a cinco al que uno podría volver en momentos de extrema confusión. Había también una historia de un joven ruski, en donde el color amarillo viaja en tren, tiene unas peleas con otros colores más fuertes en pos de una novia celeste, y se va esfumando. Al que le gustó más el asunto fue a Dino, un griego super cool candidato a monje budista, que mientras durara el largo estribo era borracho, warminero y fumón de tabacos habidos y por haber. Se apareció de New Hampshire en un honda civic tan bien empacado que sólo le faltaba encajar el viejo submarino de Porthsmouth. Aun tengo su buda de plástico en un altar, junto a unos apus de madera tallada de la paqarina de Polvos Azules. Habría escrito algo en su larga carrera de hippie, guardián de un chongo en New Mexico, policía militar, florero y activista antinuclear? No importa, la poesía es una calidad de vida, y hay poetas que nunca han escrito una línea. Lo saben los cantantes y los pájaros, y el Julius, de Saint Marks y los videos bootleg en vivo, que hablaba como poeta de la calle del centro. Los setenta en el Wony y el Palermo. En todo caso Dino podía usar una de los cientos de manos de maniquí que vendía tras comprarla de una hondureña de Brooklyn. Handman. Poemas en el aire. Versos budistas con manos de maniquí, fermentando como chicha de Yucay en el silencio. Historias de libros nunca escritos, obras geniales pululando mayupa pusuqullachu en la mente de jóvenes poetas y viejos intentando responder Venancio como pasa el tiempo. Pero también de libros encontrados no bajo rumas de periódicos amarillentos en cuartos al borde del empacho, pero junto a un cojonal de fierros viejos, en la Parada. La había despedido en un paradero a Huancayo luego de comer ambos un picante de trigo, cochayuyo, y piedritas del campo. Ya habría tiempo de esperar cuenta gotas el retorno de un amor harto chicoteante. Ahora era cuestión de bajar la comida y darse unas vueltas por calles aledañas a la Avenida Aviación. Fui en busca de Valle, mi compañero del Bentín, al cual le dictaba sus cartas amorosas a bellas colegialas para luego explorar, como los brillantes chancones del purito Rimac, todas las posibles sumas de fracciones que den diez y medio. Cinco más cinco y medio igual once para una libreta de notas con aires de trigal, siempre con temor que el profesor de matemáticas te clavara cero con compás. Para entonces si no era rey de la papa, iba en camino en ser príncipe del olluco, duque del perejil o algo por el estilo. No estaba. A la vuelta, una serie de carretilleros había llegado al final de su periplo por los barrios pobres y vendía botellas y fierros inservibles. Un libro de tapa dura esperaba en medio del óxido. Citas y recortes por montones. Antipasto Gagá. Asaltos. Mámises cuidadosamente recortadas. Monto de la fortuna de los mas ricos del mundo. Tayta cura adorna iglesia con flores amapola mais pichicateros afanan semillas y lo arruinan. Ciento sesenta millones de litros de cerveza tomados por los peruanos el 63. Año del huaylas rompecatre. Biólogo peruano descubre método de curar cáncer. Y en el borde citas literarias de Blake, Scorza, Palma, Gandhi, Adán, Huidobro, Picasso, Pedro Beltrán, Carlyle, Alberto Hidalgo, Sofocleto. Un hombre culto. Ramón Rivero Falconí hablando de educación aquí y allá. Su tarjetita con unos datos no revelables en el reverso. Vecino de Ingeniería, barrio de jardines a donde iba a pasear desde Zarumilla pasando por la tienda de Yolanda, que nunca estaba. Partida de nacimiento informática en Google con un par de artículos sobre César Vallejo y Alberto Hidalgo. Tal vez un poeta. Y ensayista. Alega ante la Liga de Naciones defendiendo la posición peruana ante Chile. Estudiante de Columbia. “Sounds like the book was a flea market of words”, dice Dino, “right, “then again, any book is”. Specialmente en estos tiempos postmodernos. Vamos por unos platos vietnamitas en Baxter Street. Mientras mother flaca compra unos dulces de melaza en Mulberry nos alcanzan Mike y Ellen. El comité de slackers en pleno. Ya recuperado en un último viaje el bitácora, descansa tranquilo junto a las Nuevas Corónicas: las del siglo XXI y el fascimil francés, que leí de cabo a rabo y recordé de inmediato cuándo abrí las páginas vetustas esa tarde gris de La Parada. Entra Guamán Poma. Heavy staff. Cómo explicarles a estos space cadets la genialidad del Sondondino, su partida de Huamanga a las altas punas buscando orden, justicia, piedad para los indios, dibujando en tinta y a colores, pura poesía concreta, que Munch ni ochos cuartos, profundo humano del margen cuya humanidad desaparece en la fábrica de conceptos de la universidad, la historia, los estudios culturales y tanta vaina. Su figura en los andes he imaginado desde que un águila wamancha cruzó, chawpi tuta ya, frente a la rápida station wagon de 75 dólares, pagada en tres cómodas cuotas semanales, hasta mucho después, cuando en algún otoño lluvioso de Harlem se metió en una cueva con Juan Choqne, a pelearse sobre cosas que nunca entendí del todo. Uno la resistencia a través de la escritura, el otro la sanación del cuerpo a partir de la música y el baile. Pares complementarios de la imaginación profunda, cagándose y meándose a su regalado gusto en las primeras piedras coloniales. Poetas a los que la cancha de la vanguardia les queda chica. Paqarinenses. Pero desde el mesero sur vietnamita que niega servirte lo que pides si no le da la gana, hasta el último de los slackers, todos dejamos a un lado los silencios del ser, los creativos y los abismales, cuando lo absurdo manda y nos pasamos la hora hablando huevadas. Palabra en libertad. Laberintitis expansiva y mutilineal. Vasos comunicantes entre Camina el autor, Rivero falconí, algún discurso rayado de Miller en Trópico de Capricornio, y la Hellen que no para de contar del tal Jimmy que conoció en un oscuro topless de Newark. Hay amores que nunca pueden olvidarse, como dice Pedrito Otiniano, o tal vez el Lucho Barrios, o será el Segundo Rosero que yasta cantando huaylas sólo por andar atrás de una conocida y sabrosa tampa umacha.