TAKIYNINCHIK DE UGO CARRILLO, UN MONUMENTO COLOSAL AL CANTO PERUANO. Niel Agripino Palomino

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TAKIYNINCHIK DE UGO CARRILLO, UN MONUMENTO COLOSAL AL CANTO PERUANO

Canciones que son el pan del alma y son el alma de los pueblos, algunos de autores conocidos y muchos de autores anónimos que se han convertido en nuestro patrimonio. Canciones que nos acompañaron en nuestra gestación, en el matrimonio de nuestros padres, en el corte de pelo o en nuestro bautizo, en nuestros cumpleaños, en nuestra soledad y aflicción, en nuestros wasichakuy, y seguro en nuestra misma muerte.

Canciones de amor, de desamor, de soledad, de protesta sociales. Canciones tiernas que acarician nuestras fibras más íntimas hasta arrancarnos lágrimas o nos crispan los ánimos. Canciones del ayer que perviven como flama sempiterna en el tiempo. Canciones que entraron a nuestros corazones para nunca salir.

En más de 1 000 páginas, este libro de Ugo Carrillo reúne las canciones más gloriosas del Perú, en castellano y quechua las letras de las canciones constituyen un mapa musical de los más descollantes cantantes o conjuntos musicales, provincia por provincia, departamento por departamento. Con este libro y con las canciones Carrillo nos quiere decir “aquí no falta nadie? Tal vez sí, tal vez no. Pero, como el autor del libro dice: “están los que deben estar”. Aquellos que el oyente lo tiene en su ser. Este libro es pues una antología del canto peruano.

Ugo Carrillo, cantante y antropólogo, con este libro que como preámbulo trae un sesudo estudio de la canción peruana, demuestra su conocimiento del canto peruano. El libro se suma al Canto de amor quechua de Jorge Lira y al Urqukunaq takiynin de los hermanos Montoya. Y eso hay que celebrarlo!

Para beneplácito de los grauinos, y como no podría ser de otra forma, el canto grauino, sus huaynos, toriles y carnavales están bien representados por la emblemática e insuperable institución musical de Apurímac: Los Chankas de Apurímac, el único de Grau considerado en el libro mencionado.

para mayor informe

waywaka@hotmail.com

cell 972 807 465

Conversation acerca de la música andina y el jazz

Esta conversación en torno a la innovación y tradición en la música andina se ha hecho en FB. La preproducimos luego de torear algunos delates desmido amicales, como una contribución a la fértil conversación sobre las estéticas tradicionales. Terminamos la conversa con una muestra de Cesar Urbina El pelicano, guitarrista ayacuchano, en quien la improvisación lírica y musical va dentro del sistema musical andino. Notese que esa grabación fue hecha junto a una presentación del guitarrista en California, con amigos bluseos y rockeros.

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Alicia Maguiña declara que no es partidaria que la música andina se lleve al jazz

Completamente de acuerdo

Cansa el efectismo y la no comprensión de la estética del wayno

Tal vez el jazz zone deba llamarse

Wayno zone

Comments
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  • Pablo Andrés Landeo Muñoz Es como llevar la danza de las tijeras al ballet europeo, como se está haciendo, deslumbrante pero vacía de simbologías míticas.
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  • Omar Aramayo Pende, depende de quien lo haga. Del talento. Alicia tiene una frase mejor para lo mismo: algunos quieren que la música andina suene como si fuese música suiza. Y ahí si que esta la canela fina. Los arribistas que no faltan por ningún lado.
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  • Bernardo Rafael Álvarez Alicia Maguiña afirma que la música andina no debe llevarse al Jazz. Yo creo que sí. Las “fusiones” y las estilizaciones son, creo legítimas. Salvo que algún autor rechace la posibilidad de que algún tema suyo sea alterado (convertido en jazz o en lo que sea), por el asunto de los derechos morales, pienso que sí es posible hacerlo. Sería algo así como un nuevo “género”. Recuérdese, por ejemplo, un tema que cantó (y creo que también lo compuso) el Trovador de los Andes: “Rockanrolay” creo que llamaba. Otro: Fredy Ortiz y el grupo Uchpa toca y canta en forma de rock temas andinos como, por ejemplo, “Corazón contento”. No hay ningún problema. ¿Nuestro folclor se daña? No.

    https://youtu.be/W1M1XMq5l0g

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    • Clara Maria Cavagnaro Fredy Roncalla justamente, el jazz no trata de “hacer wayno” ni de “jazzear” el wayno o ningún otro género, sino de hacer lo que le es propio con la libertad de incorporar elementos rítmicos, melódicos, etc. de diversos géneros en libertad. No nos atrincheremos.
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    • Fredy Roncalla Clara Maria Cavagnaro navego en varios ríos y conozco bien el jazz y he usado waynot en mi trabajo, sobretodo artesanal, pero aquí si estoy de acuerdo con Alicia Maguiña. Sobretodo cuando hay efectismo y una extraña pulsión que hace que muchos artistas jóvenes al experimentar dejen la frescura de las primeras entregas. Algo rarísimo
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    • Andres Alencastre Calderon Todo fluye y vive su vida. El huayno cusqueño, Ayacuchano, apurineño etc. es resultado de muchas vertientes que se han ido encontrando en los caminos dentro de estos lugares y sembrando sus sentimientos. Luego ha salido a otros lugares o han venido de otros sitios y se han llevado esos huaynos a seguir sus caminos. Esos nuevos caminos de esa música nueva va cultivando sentimientos propios
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    • Fredy Roncalla no me opongo a la experimentación ni los flujos, pero estoy de acuerdo con Alicia Maguina
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    • Andres Alencastre Calderon Fredy, y cómo evitarlo?. Los sentimientos y las identidades son tan propios de cada grupo…Los tuyos son tan válidos como como los de los otros…
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    • Fredy Roncalla completamente de acuerdo, ya dije antes que no se trata de prohibir nada. Y por lo mismo tampoco se puede dejar de lado a quienes prefieren formatos alejados del jazz. Cuestión de gustos, tal vez
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    • Fredy Roncalla Pero la cuestión de fondo es lo trabajoso que le resulta a la innovación abordar el dualismo frase a y frase b de mucho de la música andina, concentrándose entonces en las introducciones, lis tránsitos y los adornos, que han dado resultados de toda índole, y ayudan a explicar el dinamismo de la música andina. Saludos Andres, Mario Cerrón Fetta Sylvia Falcón Hubert MendozaJulia Illanes Zein Zorrilla Clara Maria Cavagnaro
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    • Hubert Mendoza Fredy Roncalla Hola Fredy, no deseaba intervenir, por razones personales. Sin embargo, quiero confesarte que, cuando lo ancestral y no solo lo tradicional, es observado con ojos occidentales ( antropologos, sociologos, y todos los logos, salvo algunas excepciones) van creando fracturas para ingresar y, luego, adentro, piesan y hacen lo que infieran de lo ancestral y tradicional. Aplicar el razonamiento occidental, a lo ancedtra y tradicional, con las fracturas y/o brechas expuestas, para ellos, es sencillo y natural. No esta mal, es su naturaleza y tambien su necesidad para obtener validez. Lo que no comparto es que lo oculten y delicadamente nos digan que es mejor lo que hacen. No es mi mejor ni peor, es el ser de este tiempo, que tampoco es mejor ni peor. En lo personal, vivo feliz, llorando y riendo al mismo tiempo. Como mi querido huayno. Un fuerte abrazo hermano.
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    • Fredy Roncalla Clara Maria Cavagnaro el jazz es un río grande del que han bebido muchas tradiciones musicales. En este caso de trata del efectismo con el que aborda al jazz desde la música andina, que da para varios gustos
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    Fredy Roncalla No se trata de prohibir nada. Toda exploración es buena. Pero mucho del wayno jazzeado es efectista, sin misky ni sonqo, eso lo hace poco digerible para mi gusto
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  • Clara Maria Cavagnaro Había un grupo de jazz que se llamaba Waynot (why not) o algo así
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  • Clara Maria Cavagnaro Y había también otro grupo de jazz que se llamaba Criollaz o Criojazz…
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  • Clara Maria Cavagnaro Fredy Roncalla Si uno se afinca en una sola ribera del río se convierte en un observador defensor más que en un participante activo. A me encanta la fusión cuando es buena. Evito usar anteojeras culturales aunque ya sabemos que todos las llevamos puestas
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  • Fredy Roncalla Pero hay un asunto de fondo: no importa las vueltas que des se impone el dualismo de la música andina y lo que observo es un intento de salir de ello, sin lograrlo del todo y con expectro muy amplio. Si uno compara los primeros álbumes de gaitan castro con los últimos la diferencia es notable. Curiosamente me parecen notables lis experimentos de ruby Palomino y el diálogo sutil Sotil entre la qachwa de provincias altas y la cumbia serrana. Uchpa es interesante y ha tenido éxito. Pero sin la dualidad básica del huayno no hay uchpa, o se queda en rock de los 70, muy bueno, por cierto
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  • Mario Cerrón Fetta No olvidemos la dialéctica, todo cambia, nada es eterno. El huayno tradicional es lo que es. Lo que hacen los jóvenes (fusión , que a veces acaba en confusión), también es válido. He escuchado muy buenas grabaciones. Existe fusión de huayno con otros géneros, lo podemos ver en el rock de los hermanos Pereyra de los años 60 hasta la actualidad , pasando por la cumbia tropical andina de los 70-80. Dejemos el huayno tradicional donde está y dejemos que los jóvenes hagan lo suyo, que como ya escribí, existen muy buenos trabajos…
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    • Bernardo Rafael Álvarez Claro, de eso debería tratarse: de gustos o disgustos. Lo demás (si se hace o no fusiones) es cuestión que tiene que ver con la libertad de hacer, de crear: el arte no puede estar sometido a administradores o a guachimanes con autoridad de autorizar o prohibir.
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    • Fredy Roncalla Yo no creo que la aseveración de Alicia Maguina haya sido una prohibición. En todo subscribo la de ella y la Hubert, más arriba. Sostengo también que si uno subraya el tema lo acusan de ser cerrado, o prohibír, como si estuviera yendo contra un tabú. O el tabú de la modernidad entre comillas, dadas así las cosa muy difícil plantearse el problema de fondo: la dialéctica, los aciertos y desaciertos entre la innovación y la tradición, de lo cual solo se ha tocado tangencialmente. En fin…
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    • Luis Deza Lucho Quequezana hace mixturas interesantes con la música andina. Pasa con mi gusto. Porque aqui se trata de gustos, ?Verdad?.
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  • Fredy Roncalla Curioso, hemos mencionado varios grupos de fusión y ningúno tradicional. En fin
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    • Bernardo Rafael Álvarez Es que lo que en este muro lo que está sometido a debate es precisamente el tema de la fusión. No significa que estemos obviando o desdeñando el folclor o a los grupos tradicionales. Ancash: el Conjunto Ancashino Atusparia. Arequipa: Los errantes de Chuquibamba. Puno: el conjunto Teodoro Valcarcel, y las bandas de sucuris, tarkadas y pinkulladas. Cajamarca: el cilulo de Celendín. Junin: la tunantada de Jauja, la danza de los Shapish. Etc
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    • Fredy Roncalla Ayer estuvimos con Manuelcha prado en casa de Zein zorrilla. Tocó “flor de lis glaciales” la suya es una innovación que ahonda la tradición, por lo menos en su primer momento. Ya a partir de síndrome colonial el espectro es más amplio. Problemático y creativo
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  • Fredy Roncalla Aquí el tabú intocable, excluyente, y silenciador, es la “modernidad e innovación “ y todo el que lo critique acusado de wachiman o pasatista.
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  • Fredy Roncalla Esta es una conversación interesante, como tal pido permiso para reproducirla en Hawansuyo Clara Maria Cavagnaro Omar Aramayo Pablo Andrés Landeo Muñoz Bernardo Rafael Álvarez Hubert Mendoza Mario Cerrón Fetta
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  • Luis Deza El tema del arte y el folklore es un asunto muy discutido. Para mi, como pintor dibujante, me lo aclaró el ballet moderno de Cuba en una presentación que vi en Lima en los años 80 en el teatro Municipal. Les cuento…
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  • Luis Deza El tema era. ” La evolución del baile en la historia cubana”.
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  • Luis Deza Sigo..
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  • Luis Deza En escena aparecieron dos grupos de hombres y mujeres mezclados, cada grupo tendría unos 15 participantes. En el lado izquierdo estaba un grupo que tenían ropas normales, ni antiguas ni modernas. En el grupo de la derecha estaban todos los participantes vestidos con mallas ajustadas al cuerpo como las que usan en el ballet moderno. Empezó la música y el grupo tradicional empezó a bailar de forma tradicional. Después de unas pocas notas, ese grupo paraba mientras la mísma música seguía, entonces el grupo con mallas ajustadas lo bailaban con una coreografía totalmente moderna e interpretativa de lo que el otro grupo habia bailado. Después el grupo tradicional bailaba y simultaneamente el grupo moderno copiaba e interpretaba el baile y la música con movimientos de danza moderna. Asi fueron contando todas las variedades de música y danzas de Cuba desde la época de los españoles hasta nuestros dias. Conclusión El folklore es la madre de todas las artes. Personalmente, yo uso las tradiciones andinas y las adapto con presentacion de historietas modernas. El folklore si no evoluciona corre el riesgo de estancarse. Pero es importante que hayan grupos que mantengan esas raíces lo más genuinamente posible.
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  • Fredy Roncalla Gracias Luis, coincidimos que el “ folklore” no es estático. Y tal vez hay quejar este concepto que tiende a ser percibido como tal. En una conversación anterior con Sylvia Falcón hemos propuesto la desfolklorizacion del folklore, te puedo mandar enlace aparte.
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  • Luis Deza Envíame ese enlace. Un abrazo Fredy.
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  • Fredy Roncalla Siguiendo con la cuestión de fondo , es decir de sistema musical, sería interesante conversar sobre la innovación el la primera etapa ( guitarra indígena) y la segunda etapa (síndrome colonial) de Manuelcha. De podría usar innovación centripeda y centrífuga? Que piensan Miguel Luis Alberto Salazar Mejía Diego Fernandez-Stoll Ercila Bustillos Camilo Pajuelo Gloria Caceres Rocio Barrientos Gallegos
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  • Miguel Flores Ya que me pasas la voz Fredy Roncalla, debo decir que para mi hay un problema de definiciones. Cada término define algo y creo que William John Thoms acuña el término en 1846 para referirse a la cultura que se transmite oralmente.,
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  • Miguel Flores A mi me parece que las definiciones no se deben estirar, sino que deben ser rígidas. Lo que se debe hacer es acuñar nuevos términos para definir aquello que sucede posteriormente, para identificar los desarrollos posteriores de aquello que ya se definió y que tiene partida de nacimiento y parámetros que lo circunscriben.
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  • Miguel Flores En mi caso, como yo he usado el folklore como insumo y me he permitido todo tipo de licencias, acuñé el término neo.folklore en los años 70 y toda la intelectualidad protestó y se rasgó las vestiduras… creo que el tiempo me permite decir que estuvimos en lo correcto con el término.
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  • Miguel Flores No se debe modificar el folklore, lo que hay que hacer es ser buenos músicos e interpretarlo (siguiendo una tradición) o re interpretarlo (explorando sus límites sociales y técnicos).
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  • Miguel Flores O sino, ser performers libres que afectamos trastocamos según las necesidades creativas de cada quien.
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  • Miguel Flores Al final prima el gusto del oyente / espectador o el del entendido. Cada quien tendrá su propio sesgo y capacidad intelectual.
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  • Miguel Flores Epa, wayki, solo es mi parecer.
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  • Fredy Roncalla Creo que para seguir con la nota de la innovación e improvisación dentro de la tradición podríamos terminar la conversa con una entrega del maestro César Urbina el Pelícano, a quien considero uno de los
    Mejores guitarristas y cantantes del wayno. Que sus sonidos digan lo que tienen que decir https://www.youtube.com/watch?v=uh4YH017YJE&feature=share
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  • Luis Deza Ese sonido del huayno me hace sentir el barro entre los dedos de pies descalzos subiendo la ladera y con sabor a chicha de jora de la abuela. Y conste que soy costeno con mis dos apellidos espanoles.
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El wayno quechua en el Internet / Fredy Roncalla

Artículo de 2010, publicado inicialmente en Blogspot, y luego en #HawansuyoUkunWords. Se republica en función a una conversación abierta con Consuelo Jeri, cuya valiosa renovación del wayno tradicional en los circuitos de culto del wayno, merecen atención del creciente campo de estudios del fenómeno estético mas dinámico, global y local del momento, que navega challwaschalla, mas allá de los circuitos de producción y validación hegemónicos.

El wayno quechua en el Internet
Estas ideas fueron expuestas en el Amazonian Andean Conference en Gainesville Florida, y en Quechua Week de NYU. Agradezco a Julio Noriega, Wilton Martinez, Blas Puente Baldoceda, Ruben Davila Olano, el wayki Florentino, y el wayki Carlitos Olazabal por el dialogo que llevo a este breve ensayo con el cual espero abrir la conversacion sobre varios de los temas sugeridos. Desde ya, Silvia Falcon publicara en unos dias una respuesta o comentario sobre todo esto. Estan todos invitados a contribuir. Kuska purisunchik.YouTube kanchapi wayllallay ichullay: el huayno quechua en el Internet

Fredy Roncalla

Para Elayne Zorn y Julio Noriega

Pese a su breve historia YouTube es el más importante portal de difusión de sonidos e imágenes, avanzando a una velocidad exponencial y cubriendo un sinnúmero de posibilidades audiovisuales. Frente a ello, los flujos migratorios andinos dentro y fuera de los espacios nacionales, en constante negociación con los exponentes digitales de la goblalización, han logrado colocar un enclave de entregas dedicadas al huayno. Tras un largo camino de silenciamiento y exclusión, la visibilización masiva del huayno en el YouTube, permite pensar que este portal cuestiona y desestabiliza la circulación vertical y hegemónica de ideas, sonidos, imágenes y prácticas estéticas en el espacio nacional y la diáspora.

Por ser fenómeno reciente, complejo, de más preguntas que respuestas, el huayno en el YouTube ha sido poco estudiado. Pero hay mucho interés. Así, esta exploración recoge varias conversaciones sobre el tema tanto afuera como en el Perú. En principio, voy a resaltar tres de ellas.

En enero de 2009 el centro de culturas indígenas Chirapaq organizó un conversatorio sobre la música andina en el YouTube. Ahí la dinámica se centró en visualizar y comentar algunas muestras representativas de varios estilos musicales. Para ello sirvió contar con el amawta Leo Casas, quien enfatizó la presencia de los huaynos jocosos en quechua. Por su parte, el responsable del canal YouTube Pepecharango habló sobre su pasión por el charango. Y el joven director del blog Música Andina Peruana mostró su ventana dedicada a la difusión de la corriente urbana y joven del huayno. También Walter Ventosilla habló sobre lo fácil que es grabar un clip y subirlo al You tube, y Róger Rumrrill preguntó sobre el significado de este fenómeno en horizonte global postmoderno. Por mi parte, hablé sobre los estilos regionales alejados de la moda, especialmente de las zonas quechuas de altura.

Con mi compadre, el antropólogo visual Wilton Martínez, quien está interesado en los procesos de recepción e intercambio de percepciones de los huaynos del YouTube en el extranjero, hablamos–entre otras cosas—sobre el impacto que esta toma de espacios virtuales tiene en la desterritorialización y desesencialización de la identidad andina como algo estático y fijado a un espacio geográfico cerrado; el rol del Internet en la continuidad de la identidad andina trasnacional; los estilos estéticos emergentes en la visualización del huayno; el rol de los comentarios en el proceso; y también sobre quiénes y para quiénes se cuelgan los clips y si estos se ven principalmente en el extranjero o en el Perú.

En el Perú, con el estudioso Carlos Olazábal intercambiamos links e emails sobre Sonia Yasmina, el grupo Sicuani, la Salsa en quechua y conversando en Lima llegamos a la conclusión que el huayno es un vehículo de preservación del quechua. Por e-mail, comentando un borrador de este trabajo, Carlos Olazábal sostiene que el YouTube “es un medio que permitirá la permanencia del quechua, porque escuchas y no lees, que es más difícil”. Sospecha, además, que el huayno en el YouTube se visita más en el extranjero; que gran cantidad de los videos son producidos de forma casera, improvisada, no profesional y efectista; que los comentarios suelen discutir sobre el origen de las canciones hablando de una nación quechua, de la herencia incaica y de que somos cholos y en contados casos indígenas.

De hecho, estos tres rimanakuys abren campo para varios volúmenes, pero continúo de forma exploratoria, con la convicción que escribo como andino migrante en el extranjero. Es decir: afuera, pero adentro. Preguntándome: (A) Qué nos dice el YouTube sobre el huayno y el quechua; y (B) Si a partir de ello es posible articular una teoría estética del género.

Si Raúl R. Romero sostiene que el huayno es una forma musical desligada de los ciclos rituales y por ende de una gran flexibilidad, la cual le ha permitido adaptarse a diversas duraciones culturales y espacios acústicos, pienso que por ello debe ser concebido como un género que abarca desde las expresiones más “tradicionales” hasta las que acompañan a las masiva migración del ande a las grandes ciudades del país y, últimamente, a los espacios diaspóricos transnacionales. Así, su campo semántico enmarcaría el huayno en sí, formas cercanas tradicionales como el toril, el qachwa y el huaylas, y también búsquedas urbanas y trasnacionales. A ello se podría añadir que el género responde a una tensión estética entre la tradición como continuidad y fuente de inspiración, y la constante búsqueda de lo nuevo, ya sea con añadidos donde el sistema musical lo permite, o con exploraciones que van más allá.

Planteadas así las cosas, la popularidad actual de los sonidos del arpa y las cantantes del norte chico y los requintos de Osito Pardo y Juan Pipa, serían una partida del huayno tradicional y a la vez un retorno a la fuente luego del auge de la chicha y la tecnocumbia, las cuales marcaron su momento al borde del sistema musical del huayno. Estos estilos son los que en YouTube reciben la mayor cantidad de visitas, muchas de las cuales pasan los cientos de miles. Una popularidad incómoda que ha recibido críticas desde la academia, que la ve ligada a las industrias culturales y el auge del neoliberalismo, hasta sectores “autenticistas” que la ven alejada de la tradición y sin calidad musical.

Otra tensión estética que acompaña al huayno es aquella de la partida y el retorno que va dondequiera los andinos asienten su morada y el soporte mántrico de sus sonidos. Y los ojos y oídos que buscan trascender y curar la distancia en ese hogar que está en todas partes y en ninguna -el Internet- pueden elegir no sólo los sonidos e imágenes de moda, sino también volver a los clásicos y al seguir buscando encontrar artistas ya olvidados o estilos locales que antes no hubieran circulado fluidamente. Por esos caminos uno va encontrando el huayno quechua, que yendo a contracorriente de la diglosia, el dominio lingüístico y estético, la discriminación y el silenciamiento, se expresa como en un impulso rizomático, en una gran variedad de entregas. Estamos frente al fenómeno estético más importante, masivo, contradictorio y creativo del momento.

En lo que sería el tronco central del huayno en el YouTube se encuentra: (1) a clásicos como Los Campesinos, El Trío Ayacucho, Los Errantes, Los Puquiales, Los Bohemios y Condemayta de Acomayo; (2) la corriente derivada del huayno testimonial fluctuando entre la tradición y la búsqueda formal como Manuelcha Prado, Julio Humala, Las Hermanas Illáñez, Miguel Mansilla Guevara; (3) a las corrientes urbanas de segunda generación cultivando el huayno contemporáneo en diálogo con la tradición, como Dúo Ayacucho; (4) a las exploraciones de Damaris, Alborada, y Marú; (5) a entregas que fluctúan en varios estilos como Saywa y Dolly Príncipe; (6) a los músicos indígenas consagrados como Máximo Damián y Leo Casas; y (7) a los olvidados como Sonia Yasmina y Tula Cagigas. Y en esta breve lista, a nuevos centros de irradiación musical en Ocobamba, Páucar del Sara Sara, Tintay y las provincias altas del Cusco, junto a los focos tradicionales de Huancayo, Huamanga, Puquio, el Cusco, Apurímac, Ancash, Huancavelica y Puno.

Pero así como el YouTube es un espacio democratizador entre la variedad de estilos también se encuentran pugnas y dinámicas hegemónicas. Por ende, no debemos olvidar a las corrientes locales, llaqta, que nos muestran el huayno con arpa y violín de Juan Cholucha y Fortunato Condori en el sur de Ayacucho y Apurímac, el chimaycha y el pumpín del valle del Pampas, las bandurrias de Huancavelica y del Cusco, el charango de Lucio Vita en provincias altas, así como expresiones más ligadas al ciclo ritual como las huaylías de Antabamba, mostradas por la auto-representación del viajero que llega a la fiesta o el documentalista que debe bregar duro para no caer en la estetización orientalista del “otro”.

Aquí vale la pena detenerse un poco y constatar que en el huayno quechua están presentes tanto el runa simi como el español. En la lírica tradicional del huayno quechua abundan imágenes y analogías que apelan a la naturaleza en combinaciones binarias que se ordenan en torno a una recurrencia alternante tipo “orqopi / qasapi” o “negra del alma / negra de mi vida”. Esta recurrencia es más visible en la progresión de verso a verso pero también se puede dar al interior de una misma línea. Así se va armando una primera estrofa con una serie de medidas y haz metafórico sobre el cual se elabora el total de la canción, dejando siempre la posibilidad que ésta se amplíe. Se trata entonces de estructuras binarias y abiertas, con resoluciones en los tránsitos y las fugas, de imágenes altamente condensadas, y la vez abiertas al cambio de un idioma al otro. Pero que permiten la presencia del quechua subvirtiendo la diglosia y ayudando a mantener el idioma.

Por factores históricos, la modalidad binaria y dual va dando paso a una versificación lineal en el arpa del norte chico, el nuevo huayno, en las variantes herederas del huayno testimonial, las propuestas fronterizas con el rock, el jazz, la balada y la saya boliviana, e incluso en las formas tradicionales. Es tal vez un exabrupto sostener que el desafío de la linearización para conseguir la profundidad de la alternancia recurrente es arduo, como también señalar que la densidad simbólica de la alternacia, y el uso afectivo de la naturaleza como fuente de símiles y analogías es el medio óptimo de una música espiritual, vital y curativa.

Encontrar esas amadas canciones y descubrir otras nos cura la distancia, ese mal profundo, remontándonos en el tiempo y el espacio. Así negociamos nuestra identidad y nos mantenemos vivos kaypipas maypipas. Como dice Sonia Yasmina “ya no llores, mi canto es el remedio para tus males”. Pero no se cura sólo la distancia. También se curan los heraldos negros de la condición humana y los estragos de la guerra—de forma tendiente a lo lineal en los huaynos testimoniales y de protesta, y de modo más condensado en los versos del Chimaycha de Chuschi cantando al son de chinlilis, “chay balachayli imataq ruwawanqa”. Queda por ver si el lugar óptimo de la memoria y la sanación de las heridas de la guerra está en esas “simples” y profundas canciones más que en el ordenamiento escritural y lineal de la sociedad letrada.

Ya que de memoria se trata, es necesario hablar del Taki Onqoy. El maestro Daniel Kirwayo tiene el mérito de haber corregido un grave error al abrir su album “Taki Onqoy”, con una canción ritual curativa de la amazonía. Ver a la música de este modo—como una creación y expresión sanadora—nos ayuda a reparar que los takis cantados y bailados por el altomisayoq Juan Choqne eran actos curativos del mal colonial que afectaba al cuerpo y el espíritu del ayllu. Era un qampeq taki que a partir de la danza y la música invocaba a Hanaq Pacha a reordenar el mundo de ese entonces, y que ahora invita a replantear la historiografía que lo ha tratado como regresión, utopismo, pulsión primitiva y toda una hanllaka epistemológica que perpetúa la denominación colonial de los tayta curas. Taki onqoy / qampeq taki qonqawasqayki hinalla, donde se mantiene el onqoy sólo por la posibilidad poética de una alteridad radical. Taki onqoy / qampeq taki, porque en los pueblos andinos la música, la danza y la cultura han continuado resistiendo hasta su florecimiento actual.

Pero en caminos más cercanos, el YouTube nos da sonidos e imágenes entrañables. Se trata de una infinidad de video clips colgados en el Internet. Aquí el wayki Carlos Olazábal nos dice,
muchos artistas empiezan su difusión en este medio antes de grabar un cd o un dvd, caso Ugo Carrillo, que fue conocido por los videos de Presencia Cultural y pasado de boca en boca mejor dicho de e mail en e mail. Así hay muchos casos en que artistas aficionados locales graban y cuelgan en la red. Será en el futuro el medio que desplace a los cds y dvds?
Y continúa enseñándonos:
otro tema es de quien cuelga en el Internet. En muchos casos es el propio artista. Pero creo que la mayor parte son terceros, grabaciones caseras de conciertos, algunas realizadas por quienes regresan a su tierra. Los videos, con puesta en escena, en su mayor parte, obviamente, no son de gran calidad. Los cambios de escenario se dan sin transición y tal vez sin un libreto previo, por lo que pienso que la mayor parte son videastas aficionados.
Hay que subrayar que el “Canto de la Alegría” de Ugo Carrillo saca cara por el huayno tradicional pasando ya las cien mil entradas. Y es parte de un nicho de trasmisión que parte del programa televisivo “Presencia Cultural” y los espacios escénicos de la Derrama Magisterial, el Centro Cultural Peruano-japonés y algunos otros teatros. Aquí la puesta en escena remite a los andes con algunas pocas alusiones en el vestuario y la escenografía. En el caso de los megaconciertos de las arperas y el nuevo huayno, el énfasis es en el vestuario, los bailarines y el intercambio con el público, en donde nunca falta la pesada presencia del animador. Pero también hay puestas en escena tanto en Lima como en los lugares de origen. En las pocas áreas verdes alimentadas por las aguas que corren por el Río Rimac se suelen grabar canciones con fondo bucólico, y con vestimenta y teatralización alusiva al lugar de origen para darnos, por ejemplo, caballos y polainas qorilazas en Huachipa. Este diálogo visual con la naturaleza se traslada a los clips kikin llaqtapi donde suelen haber intentos de teatralización, y fragmentos grabados en la campiña, la plaza principal del pueblo, el apu tutelar, o el río. Si muchos de estos videos son efectistas y espontáneos, no hay que olvidar productoras regionales profesionales como Dolly Jr. y Producciones Apurimak, así como a documentalistas como Ángel Romero P. y Wilton Martínez, por ejemplo. No esta demás decir que la presencia del huayno en el you tube se da gracias a varios canales de difusión de los cuales destacan Atoyyanaquino, Presencia cultural, Uripa.tk, Pepecharango, Angelromerop y muchos otros que incluso tienen su propias paginas webs y blogs con enlaces radiales.

Por eso mismo hay ya los siguientes momentos cumbres del huayno en el YouTube que menciono brevemente: (1) la serie de videos de Sonia Yasmina, de Ángel Romero P; (2) la serie de Uguito Carrillo; (3) la banda típica Huayno Marinera donde un conjunto de vientos y bailarinas deconstruye y parodia una serie de canciones; (4) la serie de Flor María de Chuschi; y (5) Chinka Chinka de Tula Cajigas, la primera obra maestra del videoclip en huayno. Queda por verse si asistimos a la formación de una retórica visual que conjuga criterios de autorepresentación, de alusión al origen, de promoción cultural, preservación etnográfica del acervo, e incluso propaganda.

Son diálogos que remiten a los comentarios en respuesta a los clips, los que en muchos casos son hechos por quienes abordan la escritura por primera vez negociando el gusto, el recuerdo, el amor informático con alguna cantante, el origen de una canción, e incluso defendiendo el valor de la música de esporádicos ataques. Hay de todo. Son formaciones escriturales que no pasan por el rígido control de la gramática, las reglas o el estilo de prestigio. Y habitan en una fisura semiótica donde no prima la hegemonía lingüística y cultural que antaño habitaba los atávicos espacios de exclusión de la modernidad periférica y racista del Perú. Y aceptando la invitación rizomática y democratizadora del Internet permiten complementar a las canciones quechuas escribiendo en runa simi. A veces con letras de canciones, otras con saludos o breves intentos poéticos. Como tentando un camino que también se abre en otras partes del Internet en blogs y páginas web dedicadas al quechua, al aymara, shipibo, y otras lenguas indígenas. Un horizonte vital y promisorio que sin embargo se da en el mismo momento que las tierras indígenas de los andes y las amazonía son apropiadas por el estado y las grandes empresas. Una recurrencia alternante perversa aquella de la reterritorialización digital con la desterritorializacion en el llano ancho y ajeno.

La crítica de la articulación de las industrias culturales del huayno con el neoliberalismo y el capitalismo tardío ha sido planteada por los estudios sociales, y también ya hay una creciente etnomusicología sobre variantes locales, regionales y populares del huayno. Estos valiosos estudios complementan la opinión de algunos cantautores sobre su trabajo como Manuelcha Prado respondiendo a la polémica desatada en torno a la apertura experimental del proyecto Kavilando, Julio Humala hablando sobre el huayno en la obra de José Maria Arguedas, Silvia Falcón comentando su producción de Killa Luqsimun, Rosita de espinar explicando la alegría de su música, e incluso a la opinión de observadores poco conocidos como Fermín Rivera -que al hablar de Alborada nos dice que cambia todo menos la melodía- y Hubert Mendoza señalando la desespiritualización de la tradición en el éxito comercial del huayno con arpa. Pero me parece que todo ese bagaje cognitivo debe llevar a una crítica estética sistemática que de cuenta de un fenómeno tan rico y multilocal y dinámico como el huayno, coadyuvando el proceso creativo de los artistas en diálogo directo con ellos, ampliando el vocabulario impresionista de las opiniones de respuesta del Internet, y sobre todo abriendo un área de estudios al mismo nivel que los estudios literarios, siguiendo así la pauta de, Josafat Roel Pineda, de La sangre de los cerros, de los hermanos Montoya y los trabajos de José María Arguedas. Una de las ventajas del huayno en el YouTube ha sido visualizar en un mismo plano la vasta gama de sus posibilidades de tal modo que permite dar miradas individuales, regionales, comparativas, diacrónicas, estilísticas y visuales aparte de las negociaciones contra hegemónicas, multi territoriales e identitarias de un fenómeno de hondas raíces históricas y en plena madurez. Para este horizonte crítico es necesario desfoklorizar al huayno y concebirlo como un género y un sistema estético al que en el YouTube hemos dado una mirada a vuelo de kaspi chakicha pichinkucha.

El Huayno complicaciones y proyecciones. Luis Salazar Mejía, Jorge Nuñez del Prado y Rolando Carrasco Segovia

Continuando con su incansable labor como cultor y estudioso del Huayno, el fenomeno estetico mas difundido e importante del Peru,  Rolando Carrasco ha  convocado  a esta mesa en la Escuela Nacional de Folklore, con la participacion de Luis Salazar,  don Jorge Nunez del Prado y el mismo. Notese la documentada labor historica de Luis Salazar, que lo relaciona  con la qachua, senala a Daniel Alomia Robles como el primero que precisa  el concepto del Huayno (que estaria  subyacente a otras formas) y presenta varias muestras acusticas de su historia. Vale.

ENGAÑOS DEL MUNDO. Andrés “Chimango” Lares, Gregorio (Goyo) Maldonado, Rufino Cule

 

Tomamos prestadas las palabras del maestro  Andres Chimango Lares presentando a Gregorio Maldonado, de Chalhuanca, quien segun Alejandro Medina (Apurunku), canta con los cerros, los valles, el viento, desde lo profundo y lo amplio. Ese encuentro, nos hace recordar que la musica es la materia de la cual estamos hechos.

“En uno de nuestro recientes viajes por el interior del Perú, exactamente en Chalhuanca tuvimos el grato placer de conocer al maestro Gregorio Maldonado, quedamos admirados del maestro pues su voz irradia mucho sentimiento en nuestra Música Andina, tal es así que pronto compartiremos escenario en un bonito Concierto preparado con mucho cariño, ya les estaremos comentando el lugar, un abrazo amigos.”