Construccion civil de Willy Gomez Migliaro. Pablo Landeo Muñoz

POETA WILLY GOMEZ OBTUVO EL PREMIO FESTIVAL DE LA LIRA

El «V Certamen de Poesía Hispanoamericana», Cuenca Ecuador 2015, ya tiene un ganador: El libro de poemas Construcción Civil (2013), de Willy Gómez Migliaro. El resultado es significativo y demuestra que un maestro peruano (Willy es docente de Lengua y Literatura y consultor en educación) no solo está comprometido con la educación y los cambios sociales que acontecen en nuestro país, que además de ser una de las víctimas de la crisis económica –como los cientos de miles de maestros peruanos–, su compromiso también esta con el arte, con la poesía y el futuro del Perú. Su poesía se inspira en el devenir cotidiano de nuestro país, en la crisis política y social que experimentamos los peruanos y no teme expresar, desde su poética, su rechazo abierto y contundente contra los años de violencia senderista que nos tocó vivir. La voz del poeta Willy Gómez, no transige con la injustia, busca la paz, cree y apuesta por un Perú de todas las sangres, aspiración suprema de otro gran maestro, José María Arguedas.

Salud poeta. (Pablo Landeo)

Gómez Migliaro, Willy

CONSTLima, Paracaídas editores, 2013.

 Construcción civil significa el retorno de Willy Gómez Migliaro hacia la forma más intensa de hacer poesía, por consiguiente –desde mi lectura particular–, hacia Nada como los campos[1] (libro donde el autor, desde la impronta de los años violentos que nos correspondió vivir, emprende la angustiosa búsqueda de referentes wgom170315de territorio y peruanidad en íconos como Atahualpa, Túpac Amaru, Arguedas,Tello y Javier Pulgar Vidal o espacios como Uchuraqay –esa cordillera que siempre estará en nuestros huesos–, y Barrios Altos, donde la violencia llegó a manifestarse en su forma más cruenta y luego en el Jr. Tarata).Construcción civil es también el retorno hacia Nada como los campos porque en ambos libros hombre y territorio constituyen una unidad congénita como antes lo eran los runakuna y la Pachamama; el ayllu, la memoria y la palabra. Ambigüedad, polisemia, textos anti–argumentativos o ausencia de situaciones narrativas, turbulencia, amor y caos; en ambos libros, una forma distinta de viajar por el Perú y sus hombres.

Pero vayamos por partes, ¿qué tan difícil puede resultar la lectura de un libro de poemas con situaciones narrativas nulas o casi nulas? Precisemos que la mayoría de los lectores buscamos en los libros la experiencia del placer estético; otros, los menos, además de la experiencia anterior –si es que aún son capaces de llegar hacia la belleza– buscan una explicación del texto, la diégesis que lo alienta, la teoría y la razón poética. En tal sentido, aproximarnos a la poesía de Willy Gómez podría resultar frustrante o gratificante porque Construcción civil es un libro que, como La tierra baldía, difícilmente otorga concesiones al lector.

Desde otra perspectiva, el libro que reseñamos, es también la construcción o reconstrucción de la civis, después de los años de barbarie que nos tocó protagonizar. Reconfiguración mítica y visibilización de los Quispe, los Chuquisuta y los Huillca (:11), aunque en Occidente se anuncie el triunfo de la ciencia y la decadencia de los meta-rrelatos, de los héroes y las utopías. Por momentos, se podría pensar que uno está frente a Nada como los campos (los vínculos son intensos) pero Construcción civil es más urbano; en este, es la poética de la urbe la que emerge con fuerza para hablar de la naturaleza humana y metaforiza la migración de los andinos: “ciego cantaba oro bruñido / en su carretilla azul cuando Martínez era un huamani [o Huamaní]” (:53); “…para nosotros Huillca [Pedro] / toda una cicatrización de seguir aprendiendo el Perú ahora” (:71); “hazme saber al cerrar que esto no es sino una construcción civil [alusión a los trabajadores de este sector, básicamente migrantes de provincias o descendientes de ellos]” (:75).

Construcción civil revela asimismo una estética cultista, académica, por ello configura (además del mismo Arguedas y Tello, presentes desde Nada como los campos) una iconografía de héroes culturales como Eguren, [Marco] Martos y Jorge Eduardo [Eielson]de “Habitación en Roma”, Amat [Carlos Oquendo de] (poesía); Herskovitz y [Gerardo] Chávez (fotografía yartes plásticas) o [Augusto Salazar] Bondy (artes escénicas); es decir, nos hallamos ante un libro que, desde la palabra, pretende la integración de las artes. Sin embargo, la poética de Willy Gómez no se detiene en la unidad de las artes, busca un tiempo único, el actual, y lo asocia a la tradición poética de Occidente. Como en el caso de los peruanos, las alusiones directas o indirectas a personajes reales (la voz a ti debida –Pedro Salinas–, Elena Rubenstein y los artículos de la estética femenina, Shakespeare, JFK, Sor Juana Inés, y las urbes europeas primordiales) y mitológicos (Sísifo, Sibila de Cummas, también la de Arguedas, Helena, Minerva, Narciso, el bíblico David, Horacio, entre otros), establecen un discurso único y trascendental.

Entiendo que la poesía de Willy Gómez, también autor de otro libro de reciente publicación[2], debe ser leída y disfrutada verso a verso porque resulta difícil hallar un poema cuya comprensión sea total; si un núcleo (no estrofa) de 4 o 5 versos asume el desarrollo de una idea única o sugiere alguna escena, ya resulta extraño, como en el siguiente caso que, al parecer, sugiere una naturaleza muerta:

 

CONMUEVEN LAS IMÁGENES de barro

huacos con un lenguaje que se extiende en una consecución

de símbolos

conmueve el panorama de fondas adentro con chivo destripado

carne con retrospectiva con moscas & claveles después

del entendimiento del instante de imágenes de cama

casi volteada

ruedas y procesiones

……………………………………………………. (:29).

 

Desde la norma, la escritura de Willy Gómez tampoco es sencilla. Apreciamos la ausencia de signos de puntuación, alteraciones o distorsiones sintácticas, omisión de conectores o verbos en la estructura de algunos versos, particularmente en los que fungen de título, que además parecen remitirnos a Trilce de Vallejo, como en: “OBJETOS ALZAN TEMPESTAD frente al progreso”(:36), “CRIOLLA EL CUERPO con ojos de hormiga” (:47), “DEBERÍA POLÍTICA EL PERÚ en tu cuerpo desnudante” (:54), “BOTONES NO DEJAN al cuerpo solo luz adentro” (:75), “CONTIENE CAMPO y divisiones de trilce con forma / con golpe y comunión sin Lázaro” (:89).

Construcción civil, significa la consolidación de una voz poética que respira sus rebeldías y su generosidad; una voz que no transige en la búsqueda de una sociedad más humana y plural, que apuesta por el Perú de Javier Pulgar Vidal, de Arguedas y Pedro Huillca; asimismo, constituye el diálogo con otras culturas próximas a la nuestra o distantes, en apariencia, porque en las sociedades globalizadas, las distancias han sido superadas, aunque no los tiempos; por consiguiente, es necesario reconocer el esfuerzo de Willy Gómez por propugnar la construcción de una poética peruana en tiempos de globalización y libre comercio, donde todo parece conducirnos a la nada.

 

Pablo Landeo Muñoz

 

 

 

[1]Williy Gómez Migliaro.2003. Nada como los campos. Lima, Hipocampo editores.

[2]Willy Gómez Migliaro. 2013. Nuevas Batallas. Lima, Grupo editorial Arteidea.

LOS NOCTURNOS DE PABLO LANDEO. Willy Gómez Migliaro

El año 2011, Pablo Landeo publicó Los hijos de babel, su primer libro de poemas del cual pude advertir una 0voz poética nacida del silencio donde construía su propia ciudad de lamentos, con un lenguaje, además, hermético que elevaba una épica de los migrantes y dejaba abierto una especie de éxodo para cuando tengamos, de nuevo que partir, confusos en nuestra lengua, a algún otro lugar.

Con Nocturnos, libro de poemas que esta noche nos convoca, la economía del lenguaje son las sensaciones del descubrimiento a través de una luz por donde pende toda intermitencia que esta provoca en su estallido, y en el cual el poeta las ha atrapado para construir líneas, primero imaginarias, luego, un fresco de los sentidos. Cada captura es un silencio velado cuando el poeta elige una fijación que los sentidos desbordan.

wgm090412La desavenencia de las imágenes en cada nocturno clarifica otras instantáneas, no de definición real que percibimos afuera, sino de instantes fugaces en la mirada de quien las lee y alcanza, por último, un olor de cierto jardín, de cierto licor amargo, de cierto espacio que el cuerpo abandona, incluso de un mar nocturno que la ciudad arrima hacia sus costas de nuestro mar pacífico; así mismo, un sonido fuerte de los objetos sociales y su relación metafísica con las relaciones del hombre cuando las nombra solas en su espacio.

Estos bellos nocturnos se abren con unos versos del poeta barranquino Orlando Granda quien nos dice:

¡oh imagíname bajo una puerta / o alrededor de una ventana que no existe!, cierto, porque desde ahí deja correr los sentires del canto hacia la constitución del símbolo que se adentrarán a su propio encendido. Una imagen, de vuelta, ilusoria como el planteamiento de la estética que el propio poeta expone sin definir, sino que deja toda sugerencia como luz que se extiende o se proyecta velozmente buscando los rincones. Todo alumbran los nocturnos del poeta Pablo Landeo y en un instante de poesía endemoniada.

El poeta parte sus misterios de reconocimiento y los envuelve con una voz de inusitada calma cuando la esencialidad de su lenguaje se tiñe de colores para seguir indagando más allá, incluso, de cualquier luz del día, es decir, contrapone desde su propia intimidad llena de nostalgia, una realidad superior que se torna principio, nacimiento o génesis.

Hay en estos Nocturnos, una atmósfera del gran poeta mexicano, que con golpes de surreal simbología contrapone, también, su Nostalgia de la muerte donde cada ser inanimado toma vida propia. Sentires del surrealismo de las vanguardias europeas, definitivamente, pero no exento de esas victorias de la gran revolución cultural que México imponía por aquella época.

Entonces, el aporte de Pablo Landeo con estos Nocturnos, viene a ser la creación de un mundo que devela sus misterios, todos los poemas son las exhumaciones de un cuerpo vuelto de su dolor, porque la luz en estos nocturnos no se resquebraja.

NUEVAS BATALLAS Y LA POÉTICA DE SÍSIFO. Pablo Landeo Muñoz

 

Willy+Gómez+1NUEVAS BATALLAS Y LA POÉTICA DE SÍSIFO

Por: Pablo Landeo Muñoz

Robert Graves, en el tomo 1 de Los mitos griegos (1985), dice de Sísifo: “Ya fuese porque había agraviado a Salmoneo, o traicionado el secreto de Zeus, el caso es que Sísifo recibió un castigo ejemplar. Los jueces de los Muertos les mostraron un enorme bloque de piedra […] y le ordenaron llevarlo rodando cuesta arriba hacia la cima de una montaña y soltarlo cuesta abajo en la otra ladera. Hasta ahora no ha conseguido hacerlo. Cada vez que está a punto de llegar a la cima, el peso de la desvergonzada piedra le obliga a retroceder y la mole vuelve una vez más a la misma base. Allí vuelve a tomar pesadamente y debe empezar de nuevo, a pesar de que el sudor empapa sus miembros y una nube de polvo se alza sobre su cabeza” (:289-290). Entre los trabajos de Sísifo y la poética de Willy Gómez, entiendo que las batallas cotidianas, a las que Gómez Migliaro denomina Nuevas batallas, es una alegoría que nos permitirá comprender una labor poética tenaz y persistente donde piedra y palabra en ascenso catalizan el esfuerzo de un personaje de la mitología griega y el de un poeta –que libro tras libro- debe enfrentarse a sus propias palabras, al silencio y a las miserias de la humanidad en una batalla constante, irrenunciable, en tanto sus ojos sean capaces de percibir el sol y los himnos que nos iluminan.

En este orden de cosas, sostengo que el último libro de Willy Gómez es el resultado de nuevas batallas, cuyos antecedentes, a modo de declaratoria o manifiesto de lucha, se evidencian en Nada como los campos. Tópicos como la violencia subversiva de los años 80 y 90 que desangró a nuestro país, la visibilización de espacios no tradicionales en la poesía canónica, la memoria del padre, la construcción de una elite intelectual peruana y universal, la reconstrucción de un nuevo concepto de patria, etc. se hallan presentes, a modo de rizomas, en tres de sus fundamentales libros: el ya citado Nada como los campos (agosto, 2003), Construcción Civil (agosto, 20013) y Nuevas batallas (octubre, 2013). Sus demás libros (Etérea, 2002; La breve eternidad de Raymundo Nóvak, 2005 y El moridor, 2010), no se encuentran en la línea de lectura de mis comentarios porque carecen de la fuerza confrontacional de aquellos. Y para mí, en el plano ideológico, esta es una de las características fundamentales en la poesía de Willy Gómez: la confrontación, el cuestionamiento de un orden social colonialista y decadente, cuya impronta lo percibimos cotidianamente.

El escritor ancashino Marcos Yauri Montero (2006), comentando la categoría Rizoma que presenta Deleuze y Guatari, manifiesta: “[L]a grama al hacer su recorrido por los espacios libres, no cubiertos por el hombre sedentario, se ramifica, confronta rupturas e interrupciones que se convierten en origen de recomienzos y surgimientos múltiples, sin principio ni fin; forman rizomas que a su vez son causas de nuevas ramificaciones y conexiones, de desterritorialización y reterritorialización. De igual modo, las literaturas nómadas recorren espacios y distancias del afuera, de la periferia; y por tanto, sus textos existen alejados de la historia oficial” (:16). La constancia de la grama para descubrir espacios y emerger en la superficie, bien puede simbolizar el esfuerzo de Willy Gómez por empujar la piedra y la escritura en constante movimiento, en ascenso, que a su vez genera negación y recomienzo permanentes. Además, las ramificaciones del rizoma (como la poesía de Gómez Migliaro) son periféricas, y se hallan distantes de una escritura incapaz de cuestionar un orden social injusto, de silenciar la muerte de 70 mil compatriotas nuestros (informes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación) como consecuencia de la violencia subversiva. El autor de Nuevas batallas canta la memoria y la palabra enmudecidas; asume la deconstrucción de nuestra historia oficial a fin de sustituirla por otra, por aquella que los Quispe, los Chuquisuta y Huillca se echaron al hombro y cual sísifos rodaron pendiente arriba, con sus fatigas y su sangre, para erigirla como nación. Este es el país que canta Willy Gómez, a través de sus tres libros que temáticamente hacen un tinkuy; es decir, una unidad cuya característica revisaré a continuación, de manera sucinta, para el caso de la violencia política y la presencia de rizomas:

   POÉTICA DE SISIFO Y DESTERRITORIALIZACIÓN
Libros violencia política
 

 

Nada como los campos

 

–como en Uchuraqay ejemplo de otras muertes / después de todos los horizontes del Perú (:14).–Pero nada pasó y nada pasa / en el calmado firmamento donde siempre arrojamos estos cuerpos sin identidad (:35).

–Si hallaras la voz del fardo que nos sobrevive / no habría tanto muerto en este cielo deshecho del Perú / que empuja su palabra vertical (40).

–Detrás de las costas y la niebla inmortal, / las arenas contienen sangre. /Debajo del cielo allá en los andes / la cordillera es fresca / y los muertos recientes (:43).

–El canto de tu universo tiene ya un sentido en la descomposición de este campo (:52).

 

Construcción civil

 

–SER ESPEJO FRENTE A LAS RUINAS pedazo a pedazo ser continente / […] tumbas que nos permitan afirmar estacionamientos (:11)–he encontrado desiertos / y con otro cuerpo te busco / y veo trescientas espaldas de relleno de exploración campal / esa legión tiene piel y claro te busco para situar / la primera piedra / pero es otro cementerio y su cristalización sofoca / azufre sí con azufre limpio tus habitaciones para recordarte(:26)

–a dónde se llevaron a Gómez / dime qué fue lo que pasó con la primera avioneta (:28)

–se habla magnolias después del crimen (:29)

Huillca / toda una cicatrización de seguir aprendiendo el Perú ahora (:71)

 

 

 

Nuevas batallas

 

–Ella se aferró a la justicia de su hermano ¿El dolor / es tener un cadáver o no encontrarlo? […] Nunca encontré / ese cuerpo que oscureció mis pensamientos (:14).–De nuevo ruinas. / El tiempo –dirás / Casi veinte años / una maquinaria de guerra desvió su lucha fundamentalista / a un allá que no era suya (:17).

–Tocan, entonces, tu cuerpo y no eres tú. / […] La gente desentierra lo que su país esconde (:34)

–Presiento un país en mi cuerpo / puede decir el que exige / una reparación civil (:69).

 

Si Rosa cuchillo (Óscar Colchado, 1997), Retablo (Julián Pérez, 2004) y La noche y sus aullidos (Sócrates Zuzunaga, 2011) constituyen la base de una novelística de la demencia subversiva en los Andes; en poesía, Nada como los campos, Construcción civil y Nuevas batallas constituyen la visión y síntesis de más de dos décadas de angustia, de muerte y pavor que nos tocó vivir a los peruanos; es más, la poesía de Willy Gómez – a través de los libros citados–, propugna la reconfiguración de nuestro país incluidos los Quispe, Chuquisuta y Huillca.

Nuevas batallas es un libro donde se evidencia la historia de un país todavía con mentalidad colonialista no obstante su posmodernidad, su Larco Mar o Jockey Plaza. Batallas que se pierden y se ganan, que se escriben y reescriben, piedra a piedra, libro a libro. Nuevas batallas evidencia también conflictos por resolverse; Uchuraqay, Jirón Huanta, Conga, heridas que destellan dolor, viejos sinsabores y nuevos espacios de confrontación como la Amazonía, el narcotráfico, y el “Poder –como bien dice el poeta, acto inclusivo que impugnamos (:31). Willy Gómez, en síntesis, cierra el puño, abre la memoria, deconstruye la historia de una nación que no siempre es nuestra, visibiliza el Perú de Tello, de Arguedas y Huillca. Decide, no comprarse a sí mismo su silencio.

Lima, julio, 2014