Construccion civil de Willy Gomez Migliaro. Pablo Landeo Muñoz

POETA WILLY GOMEZ OBTUVO EL PREMIO FESTIVAL DE LA LIRA

El «V Certamen de Poesía Hispanoamericana», Cuenca Ecuador 2015, ya tiene un ganador: El libro de poemas Construcción Civil (2013), de Willy Gómez Migliaro. El resultado es significativo y demuestra que un maestro peruano (Willy es docente de Lengua y Literatura y consultor en educación) no solo está comprometido con la educación y los cambios sociales que acontecen en nuestro país, que además de ser una de las víctimas de la crisis económica –como los cientos de miles de maestros peruanos–, su compromiso también esta con el arte, con la poesía y el futuro del Perú. Su poesía se inspira en el devenir cotidiano de nuestro país, en la crisis política y social que experimentamos los peruanos y no teme expresar, desde su poética, su rechazo abierto y contundente contra los años de violencia senderista que nos tocó vivir. La voz del poeta Willy Gómez, no transige con la injustia, busca la paz, cree y apuesta por un Perú de todas las sangres, aspiración suprema de otro gran maestro, José María Arguedas.

Salud poeta. (Pablo Landeo)

Gómez Migliaro, Willy

CONSTLima, Paracaídas editores, 2013.

 Construcción civil significa el retorno de Willy Gómez Migliaro hacia la forma más intensa de hacer poesía, por consiguiente –desde mi lectura particular–, hacia Nada como los campos[1] (libro donde el autor, desde la impronta de los años violentos que nos correspondió vivir, emprende la angustiosa búsqueda de referentes wgom170315de territorio y peruanidad en íconos como Atahualpa, Túpac Amaru, Arguedas,Tello y Javier Pulgar Vidal o espacios como Uchuraqay –esa cordillera que siempre estará en nuestros huesos–, y Barrios Altos, donde la violencia llegó a manifestarse en su forma más cruenta y luego en el Jr. Tarata).Construcción civil es también el retorno hacia Nada como los campos porque en ambos libros hombre y territorio constituyen una unidad congénita como antes lo eran los runakuna y la Pachamama; el ayllu, la memoria y la palabra. Ambigüedad, polisemia, textos anti–argumentativos o ausencia de situaciones narrativas, turbulencia, amor y caos; en ambos libros, una forma distinta de viajar por el Perú y sus hombres.

Pero vayamos por partes, ¿qué tan difícil puede resultar la lectura de un libro de poemas con situaciones narrativas nulas o casi nulas? Precisemos que la mayoría de los lectores buscamos en los libros la experiencia del placer estético; otros, los menos, además de la experiencia anterior –si es que aún son capaces de llegar hacia la belleza– buscan una explicación del texto, la diégesis que lo alienta, la teoría y la razón poética. En tal sentido, aproximarnos a la poesía de Willy Gómez podría resultar frustrante o gratificante porque Construcción civil es un libro que, como La tierra baldía, difícilmente otorga concesiones al lector.

Desde otra perspectiva, el libro que reseñamos, es también la construcción o reconstrucción de la civis, después de los años de barbarie que nos tocó protagonizar. Reconfiguración mítica y visibilización de los Quispe, los Chuquisuta y los Huillca (:11), aunque en Occidente se anuncie el triunfo de la ciencia y la decadencia de los meta-rrelatos, de los héroes y las utopías. Por momentos, se podría pensar que uno está frente a Nada como los campos (los vínculos son intensos) pero Construcción civil es más urbano; en este, es la poética de la urbe la que emerge con fuerza para hablar de la naturaleza humana y metaforiza la migración de los andinos: “ciego cantaba oro bruñido / en su carretilla azul cuando Martínez era un huamani [o Huamaní]” (:53); “…para nosotros Huillca [Pedro] / toda una cicatrización de seguir aprendiendo el Perú ahora” (:71); “hazme saber al cerrar que esto no es sino una construcción civil [alusión a los trabajadores de este sector, básicamente migrantes de provincias o descendientes de ellos]” (:75).

Construcción civil revela asimismo una estética cultista, académica, por ello configura (además del mismo Arguedas y Tello, presentes desde Nada como los campos) una iconografía de héroes culturales como Eguren, [Marco] Martos y Jorge Eduardo [Eielson]de “Habitación en Roma”, Amat [Carlos Oquendo de] (poesía); Herskovitz y [Gerardo] Chávez (fotografía yartes plásticas) o [Augusto Salazar] Bondy (artes escénicas); es decir, nos hallamos ante un libro que, desde la palabra, pretende la integración de las artes. Sin embargo, la poética de Willy Gómez no se detiene en la unidad de las artes, busca un tiempo único, el actual, y lo asocia a la tradición poética de Occidente. Como en el caso de los peruanos, las alusiones directas o indirectas a personajes reales (la voz a ti debida –Pedro Salinas–, Elena Rubenstein y los artículos de la estética femenina, Shakespeare, JFK, Sor Juana Inés, y las urbes europeas primordiales) y mitológicos (Sísifo, Sibila de Cummas, también la de Arguedas, Helena, Minerva, Narciso, el bíblico David, Horacio, entre otros), establecen un discurso único y trascendental.

Entiendo que la poesía de Willy Gómez, también autor de otro libro de reciente publicación[2], debe ser leída y disfrutada verso a verso porque resulta difícil hallar un poema cuya comprensión sea total; si un núcleo (no estrofa) de 4 o 5 versos asume el desarrollo de una idea única o sugiere alguna escena, ya resulta extraño, como en el siguiente caso que, al parecer, sugiere una naturaleza muerta:

 

CONMUEVEN LAS IMÁGENES de barro

huacos con un lenguaje que se extiende en una consecución

de símbolos

conmueve el panorama de fondas adentro con chivo destripado

carne con retrospectiva con moscas & claveles después

del entendimiento del instante de imágenes de cama

casi volteada

ruedas y procesiones

……………………………………………………. (:29).

 

Desde la norma, la escritura de Willy Gómez tampoco es sencilla. Apreciamos la ausencia de signos de puntuación, alteraciones o distorsiones sintácticas, omisión de conectores o verbos en la estructura de algunos versos, particularmente en los que fungen de título, que además parecen remitirnos a Trilce de Vallejo, como en: “OBJETOS ALZAN TEMPESTAD frente al progreso”(:36), “CRIOLLA EL CUERPO con ojos de hormiga” (:47), “DEBERÍA POLÍTICA EL PERÚ en tu cuerpo desnudante” (:54), “BOTONES NO DEJAN al cuerpo solo luz adentro” (:75), “CONTIENE CAMPO y divisiones de trilce con forma / con golpe y comunión sin Lázaro” (:89).

Construcción civil, significa la consolidación de una voz poética que respira sus rebeldías y su generosidad; una voz que no transige en la búsqueda de una sociedad más humana y plural, que apuesta por el Perú de Javier Pulgar Vidal, de Arguedas y Pedro Huillca; asimismo, constituye el diálogo con otras culturas próximas a la nuestra o distantes, en apariencia, porque en las sociedades globalizadas, las distancias han sido superadas, aunque no los tiempos; por consiguiente, es necesario reconocer el esfuerzo de Willy Gómez por propugnar la construcción de una poética peruana en tiempos de globalización y libre comercio, donde todo parece conducirnos a la nada.

 

Pablo Landeo Muñoz

 

 

 

[1]Williy Gómez Migliaro.2003. Nada como los campos. Lima, Hipocampo editores.

[2]Willy Gómez Migliaro. 2013. Nuevas Batallas. Lima, Grupo editorial Arteidea.

LOS NOCTURNOS DE PABLO LANDEO. Willy Gómez Migliaro

El año 2011, Pablo Landeo publicó Los hijos de babel, su primer libro de poemas del cual pude advertir una 0voz poética nacida del silencio donde construía su propia ciudad de lamentos, con un lenguaje, además, hermético que elevaba una épica de los migrantes y dejaba abierto una especie de éxodo para cuando tengamos, de nuevo que partir, confusos en nuestra lengua, a algún otro lugar.

Con Nocturnos, libro de poemas que esta noche nos convoca, la economía del lenguaje son las sensaciones del descubrimiento a través de una luz por donde pende toda intermitencia que esta provoca en su estallido, y en el cual el poeta las ha atrapado para construir líneas, primero imaginarias, luego, un fresco de los sentidos. Cada captura es un silencio velado cuando el poeta elige una fijación que los sentidos desbordan.

wgm090412La desavenencia de las imágenes en cada nocturno clarifica otras instantáneas, no de definición real que percibimos afuera, sino de instantes fugaces en la mirada de quien las lee y alcanza, por último, un olor de cierto jardín, de cierto licor amargo, de cierto espacio que el cuerpo abandona, incluso de un mar nocturno que la ciudad arrima hacia sus costas de nuestro mar pacífico; así mismo, un sonido fuerte de los objetos sociales y su relación metafísica con las relaciones del hombre cuando las nombra solas en su espacio.

Estos bellos nocturnos se abren con unos versos del poeta barranquino Orlando Granda quien nos dice:

¡oh imagíname bajo una puerta / o alrededor de una ventana que no existe!, cierto, porque desde ahí deja correr los sentires del canto hacia la constitución del símbolo que se adentrarán a su propio encendido. Una imagen, de vuelta, ilusoria como el planteamiento de la estética que el propio poeta expone sin definir, sino que deja toda sugerencia como luz que se extiende o se proyecta velozmente buscando los rincones. Todo alumbran los nocturnos del poeta Pablo Landeo y en un instante de poesía endemoniada.

El poeta parte sus misterios de reconocimiento y los envuelve con una voz de inusitada calma cuando la esencialidad de su lenguaje se tiñe de colores para seguir indagando más allá, incluso, de cualquier luz del día, es decir, contrapone desde su propia intimidad llena de nostalgia, una realidad superior que se torna principio, nacimiento o génesis.

Hay en estos Nocturnos, una atmósfera del gran poeta mexicano, que con golpes de surreal simbología contrapone, también, su Nostalgia de la muerte donde cada ser inanimado toma vida propia. Sentires del surrealismo de las vanguardias europeas, definitivamente, pero no exento de esas victorias de la gran revolución cultural que México imponía por aquella época.

Entonces, el aporte de Pablo Landeo con estos Nocturnos, viene a ser la creación de un mundo que devela sus misterios, todos los poemas son las exhumaciones de un cuerpo vuelto de su dolor, porque la luz en estos nocturnos no se resquebraja.

NUEVAS BATALLAS Y LA POÉTICA DE SÍSIFO. Pablo Landeo Muñoz

 

Willy+Gómez+1NUEVAS BATALLAS Y LA POÉTICA DE SÍSIFO

Por: Pablo Landeo Muñoz

Robert Graves, en el tomo 1 de Los mitos griegos (1985), dice de Sísifo: “Ya fuese porque había agraviado a Salmoneo, o traicionado el secreto de Zeus, el caso es que Sísifo recibió un castigo ejemplar. Los jueces de los Muertos les mostraron un enorme bloque de piedra […] y le ordenaron llevarlo rodando cuesta arriba hacia la cima de una montaña y soltarlo cuesta abajo en la otra ladera. Hasta ahora no ha conseguido hacerlo. Cada vez que está a punto de llegar a la cima, el peso de la desvergonzada piedra le obliga a retroceder y la mole vuelve una vez más a la misma base. Allí vuelve a tomar pesadamente y debe empezar de nuevo, a pesar de que el sudor empapa sus miembros y una nube de polvo se alza sobre su cabeza” (:289-290). Entre los trabajos de Sísifo y la poética de Willy Gómez, entiendo que las batallas cotidianas, a las que Gómez Migliaro denomina Nuevas batallas, es una alegoría que nos permitirá comprender una labor poética tenaz y persistente donde piedra y palabra en ascenso catalizan el esfuerzo de un personaje de la mitología griega y el de un poeta –que libro tras libro- debe enfrentarse a sus propias palabras, al silencio y a las miserias de la humanidad en una batalla constante, irrenunciable, en tanto sus ojos sean capaces de percibir el sol y los himnos que nos iluminan.

En este orden de cosas, sostengo que el último libro de Willy Gómez es el resultado de nuevas batallas, cuyos antecedentes, a modo de declaratoria o manifiesto de lucha, se evidencian en Nada como los campos. Tópicos como la violencia subversiva de los años 80 y 90 que desangró a nuestro país, la visibilización de espacios no tradicionales en la poesía canónica, la memoria del padre, la construcción de una elite intelectual peruana y universal, la reconstrucción de un nuevo concepto de patria, etc. se hallan presentes, a modo de rizomas, en tres de sus fundamentales libros: el ya citado Nada como los campos (agosto, 2003), Construcción Civil (agosto, 20013) y Nuevas batallas (octubre, 2013). Sus demás libros (Etérea, 2002; La breve eternidad de Raymundo Nóvak, 2005 y El moridor, 2010), no se encuentran en la línea de lectura de mis comentarios porque carecen de la fuerza confrontacional de aquellos. Y para mí, en el plano ideológico, esta es una de las características fundamentales en la poesía de Willy Gómez: la confrontación, el cuestionamiento de un orden social colonialista y decadente, cuya impronta lo percibimos cotidianamente.

El escritor ancashino Marcos Yauri Montero (2006), comentando la categoría Rizoma que presenta Deleuze y Guatari, manifiesta: “[L]a grama al hacer su recorrido por los espacios libres, no cubiertos por el hombre sedentario, se ramifica, confronta rupturas e interrupciones que se convierten en origen de recomienzos y surgimientos múltiples, sin principio ni fin; forman rizomas que a su vez son causas de nuevas ramificaciones y conexiones, de desterritorialización y reterritorialización. De igual modo, las literaturas nómadas recorren espacios y distancias del afuera, de la periferia; y por tanto, sus textos existen alejados de la historia oficial” (:16). La constancia de la grama para descubrir espacios y emerger en la superficie, bien puede simbolizar el esfuerzo de Willy Gómez por empujar la piedra y la escritura en constante movimiento, en ascenso, que a su vez genera negación y recomienzo permanentes. Además, las ramificaciones del rizoma (como la poesía de Gómez Migliaro) son periféricas, y se hallan distantes de una escritura incapaz de cuestionar un orden social injusto, de silenciar la muerte de 70 mil compatriotas nuestros (informes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación) como consecuencia de la violencia subversiva. El autor de Nuevas batallas canta la memoria y la palabra enmudecidas; asume la deconstrucción de nuestra historia oficial a fin de sustituirla por otra, por aquella que los Quispe, los Chuquisuta y Huillca se echaron al hombro y cual sísifos rodaron pendiente arriba, con sus fatigas y su sangre, para erigirla como nación. Este es el país que canta Willy Gómez, a través de sus tres libros que temáticamente hacen un tinkuy; es decir, una unidad cuya característica revisaré a continuación, de manera sucinta, para el caso de la violencia política y la presencia de rizomas:

   POÉTICA DE SISIFO Y DESTERRITORIALIZACIÓN
Libros violencia política
 

 

Nada como los campos

 

–como en Uchuraqay ejemplo de otras muertes / después de todos los horizontes del Perú (:14).–Pero nada pasó y nada pasa / en el calmado firmamento donde siempre arrojamos estos cuerpos sin identidad (:35).

–Si hallaras la voz del fardo que nos sobrevive / no habría tanto muerto en este cielo deshecho del Perú / que empuja su palabra vertical (40).

–Detrás de las costas y la niebla inmortal, / las arenas contienen sangre. /Debajo del cielo allá en los andes / la cordillera es fresca / y los muertos recientes (:43).

–El canto de tu universo tiene ya un sentido en la descomposición de este campo (:52).

 

Construcción civil

 

–SER ESPEJO FRENTE A LAS RUINAS pedazo a pedazo ser continente / […] tumbas que nos permitan afirmar estacionamientos (:11)–he encontrado desiertos / y con otro cuerpo te busco / y veo trescientas espaldas de relleno de exploración campal / esa legión tiene piel y claro te busco para situar / la primera piedra / pero es otro cementerio y su cristalización sofoca / azufre sí con azufre limpio tus habitaciones para recordarte(:26)

–a dónde se llevaron a Gómez / dime qué fue lo que pasó con la primera avioneta (:28)

–se habla magnolias después del crimen (:29)

Huillca / toda una cicatrización de seguir aprendiendo el Perú ahora (:71)

 

 

 

Nuevas batallas

 

–Ella se aferró a la justicia de su hermano ¿El dolor / es tener un cadáver o no encontrarlo? […] Nunca encontré / ese cuerpo que oscureció mis pensamientos (:14).–De nuevo ruinas. / El tiempo –dirás / Casi veinte años / una maquinaria de guerra desvió su lucha fundamentalista / a un allá que no era suya (:17).

–Tocan, entonces, tu cuerpo y no eres tú. / […] La gente desentierra lo que su país esconde (:34)

–Presiento un país en mi cuerpo / puede decir el que exige / una reparación civil (:69).

 

Si Rosa cuchillo (Óscar Colchado, 1997), Retablo (Julián Pérez, 2004) y La noche y sus aullidos (Sócrates Zuzunaga, 2011) constituyen la base de una novelística de la demencia subversiva en los Andes; en poesía, Nada como los campos, Construcción civil y Nuevas batallas constituyen la visión y síntesis de más de dos décadas de angustia, de muerte y pavor que nos tocó vivir a los peruanos; es más, la poesía de Willy Gómez – a través de los libros citados–, propugna la reconfiguración de nuestro país incluidos los Quispe, Chuquisuta y Huillca.

Nuevas batallas es un libro donde se evidencia la historia de un país todavía con mentalidad colonialista no obstante su posmodernidad, su Larco Mar o Jockey Plaza. Batallas que se pierden y se ganan, que se escriben y reescriben, piedra a piedra, libro a libro. Nuevas batallas evidencia también conflictos por resolverse; Uchuraqay, Jirón Huanta, Conga, heridas que destellan dolor, viejos sinsabores y nuevos espacios de confrontación como la Amazonía, el narcotráfico, y el “Poder –como bien dice el poeta, acto inclusivo que impugnamos (:31). Willy Gómez, en síntesis, cierra el puño, abre la memoria, deconstruye la historia de una nación que no siempre es nuestra, visibiliza el Perú de Tello, de Arguedas y Huillca. Decide, no comprarse a sí mismo su silencio.

Lima, julio, 2014

Nuevos poemas de construccion civil. Willy Gómez Migliaro

Willy+Gómez+Migliaro

Willy  Gomez Migliaro ha tenido la amabilidad de compartir sus bellos, y profundos nuevos poemas de construccion civil, que hacen una multiple reflexion historica frente a la borrachera actual. Hace un tiempo un panpapi hispaq llumpay akatanqa ekonowistu dukturcha habia sostenido que el origen de la pujante alienacion actual de la clase media peruana seria la guerra civil en Ayacucho. Tirar piedras para hacer perder el tiempo a los cientificos sociales que harian  mas construccion civil leyendo  y dialogando con las multiples lineas de reflexion que abren la musica,  el arte y la exelente poesia de Willy Gomez Migliaro. El texto completo se puede hawar golpeando chay qepachapi Nuevos poemas de Construcción civil

 

FLUYEN SEÑALES DE IDEOLOGÍA y comportamiento bufo

al llevar la oración en la boca y la imagen borrosa también

de un crucifico en el pecho donde recordamos ejecuciones

el cuadro de  Herskovitz arriba o el Perú

como un corazón sagrado de Jesús o imagen popular

& se levanta y rueda desde la inmovilidad

el motivo de una religión entre desarmes escritos como esperanza

la imagen objetora del progreso alumbra nuestra vida nueva

jalamos ese acto desconcertante de la fe desde la historia de su libertad

aquí dentro

libertad que paga con dolor si pensamos que la política aguza

todo cuanto se amó después de las transfiguraciones &

la reconstrucción ahora en marcha

 

MASSACRE COMO EN LA ISLA del frontón masacre Bagua la i-

noída de los ríos profundos

masacra peruano con goles y autos robados para verte

pacha hermano masacra la selva

biológica reza masacre aunque digamos tu nombre

aunque no te ame des-

pués de la masacre tengo miedo & escapo

al fondo un pretexto para no volver la sangre al fin confunde mi cuerpo

confunde mi canto confunde mi sexo

seco sobre mí todo vuelve a nosotros sino falta el amor

de primer cielo o campos a la intemperie

arman algo para destruir

el lenguaje con el que vivo

casi fotografías

de cuerpos que cubren el Perú

y parecen borrachos mira tiemblan ante el sur-

gimiento del paisaje           tiemblan

sta. chusma                         vencida

no tengas miedo

 

AMO DEL SER O LANZA MI DESDICHA al desafío de paz

aunque toda oposición a la oscuridad jala lámparas

en cuclillas sientes aire vicioso de capilla

rodean línea de paz como un campo lejos digno del ganado
regocijo pavas esmeraldas carne escabechada delante de la bodega

o mezquita de santos al cumplir la promesa

habrá encuentros para servir mirar considerar el punto de vista

de los que siguen parados en ese campo

sin paz sin distancia de la emancipación de mujeres

en sus tiendas de antiguas peinadoras con ruleros

amor entrando por la puerta naranjos afuera

prende la belleza a tajos surtidores del goce

de arcos para el esqueleto de fachadas republicanas

con arcángeles de San Rafael del porvenir en la maratón

con algunos dones y el triunfo sobre el puente el único peruano

hecho mierda en los aires viciosos remodelando a vista & paciencia

tu belleza en primera fila de ciclistas y patinadores

con esquelas de la celebración de paz

un acto que envuelve al fin

 

 

ESCENAS CON FURIASdesde Benavides & un océano atrás

líneas periferias grises cerrados y

una proporción de país al lado de sus marcas vandálicas

desde el horizonte sin explicación

figuras de alacranes y serpientes después

la puerta principal o la inclemencia de Szyszlo

similares a los negros de Huarcaya

atados a la confección

así mirada rota de aquello que no sabemos

un país vuelto de la otra margen redefinido

una guerra espacial nuestra

al recorrer las calles de los ficus

la media vida también

 

 

SEGUIR LA LÍNEA DE PENSAMIENTO moderno es también

<<muda sabiduría>>

el mundo lo resiste con su escriba al fin barriendo el misterio de la lengua

aquí habrá una distancia una historia de huacas de momias

de algo vivo aunque no lo creas

un agraciado maestro que finalizará con el Perú

certificando la muerte y la resurrección de nuestros héroes

en un comedor donde todos en clorhidrato de cocaína

los recordarán a viva voz

y dirán a cualquier comisión de velas encendidas:

la disposición de esos cuerpos no era de un mando de capataces

se sabe de estos campos muertos como una casa de las ficciones aún

de la cena en el jardín de los sátiros y la diablada puneña

para olvidar nada más somos finalmente un monto de hacienda

una reunión de piedras

y fue borrado el río de una noche con ramitas de algo sucio

y todo fue discreción

un movimiento al fin de ataque hasta Europa

donde las costumbres al acecho desconocían mi piel dicen el ritmo

con algo de parsimonia también para la oración

y más tarde todo lo metimos en un manto blanco o bolsas negras:

manos ojos cuerpos amores despedidas

ahí nuestras manos alcanzaron una alcancía

de soles peruanos para la pachamanca que se sirve después del mediodía

entre ajíes como escribió Mesías Evangelista

y se supo de la papa huayro como un cuerpo celestial de nada al fin

de la papa rosada y los dientes y las llaves hasta el carbono catorce

de las habas negras que fueron las palabras después

lágrimas desde Huachipa por no decir esos huequitos del cuerpo

tienen el tiempo de un lunar de un tatuaje de un beso con balas

y olor a kerosene

aunque más claro ahora son otros campos como plantea Migliaro

al crear un océano de escritura deshecho

soledades del Perú y un sol en las manos mira

al probar otros deseos urbanos

sensaciones en gracia por los dones

olvidamos ese sueño de intranquilidad y danza migratoria

hasta cuando conversamos con alguien que elige sus espacios

hay un doble juramento

& ya no podrá más mi alma si se ocupa de esto si construye si destruye

transformado en su multitud

y hacia allá han construido un boulevard de pisa-seres:

mujeres cada día más bellas más entusiastas

y una carrera de hombres más solemnes más blancos

más cholos más afectados

ah signado por el poder uno se divide y goza su honor

en el fondo la cultura es oscura

viste la vanidad

a este lado hacia arriba

ahora de Abancay de Lima de Huancayo de Tacna

nudos atados por la celebración & extensión del Perú en láminas negras

el espectáculo es otro barrio de palabras a un retorno pasado

y el agraciado maestro cobra y marca la sensación de futuro

la estación de la república de Basadre

 

DESDE LAS EXPOSICIONES de ayar manco a la cumbia tropical

de raudal en raudal la hacemos en escuelas militares

a un paso de los andes al donar los soles

si responde la tolerancia de saber que tienes belleza

no la división al vestir de primavera un país

ya cualquiera intenta saltar no ser una provincia

porque al crear sobrantes vaticinas otra destrucción

de relatar la historia del Perú al fondo de la oscuridad

porque al hablar huacos se forma el tiempo de un cuerpo

fardo moderno al levantar cortinas no más

prohibir cualquier denuncia de coser bolsas hace 20 años &

desaparecer el estado de la representación heterogénea

hace 10 años valía era solo cuidar una forma política

hasta llamar al orden todo tipo de mal gusto y curar valles

primero de los signos pero no de cambiar de negar

toda semejanza con el resto

 

BORRAR TODA ESA CONFUSIÓN de las hormigas faraonas abajo

el cerdo salvaje corre con su propia dentellada

deformación de ríos pestilentes

de nuevo tumba como hace veinte años

olor a kerosene entre los platanales al iniciar la operación

viste la decapitación de un ejército salvándose entre la humedad

de un escondite con afanes para nuestro nuevo terrorismo

la serpiente de oro se tiñe de sangre

nuestros campos de coca forman un octogonal de ruina moderna

y el ofrecimiento es una empresa saneada sobre papel

y para ti la ligadura la tenaza la mordedura de serpiente

o el éxodo en motocross hasta llegar a la otra margen

si el desplazamiento de cierto terrorismo sutil prospera

pero es tarde para dejarlo todo como está

surge el estado y crea sus rehenes a este lado desierto e inoido

 

 

 

PALACIO DE JUSTICIA, UN CANTO VIOLENTO Y POLÍTICO. Willy Gómez Migliaro

PALACIO DE JUSTICIA, UN CANTO VIOLENTO Y POLÍTICO

Por Willy Gómez Migliaro

 He seguido y he estudiado la trayectoria poética de Dalmacia Ruiz-Rosas Samohod desde hace más de veinte años, en ella su escritura sigue siendo un movimiento de composiciones estéticas y políticas que la han ido consolidando como una de las voces más originales de nuestra poesía, digo esto porque la construcción de su obra es el corpus total de un país imaginario (por tomar un  verso de Parra) y explicar mejor los lenguajes de los sujetos hablantes reinventándose desde sus decires y haceres propios, siempre desde la acción política o desde la convivencia de la violencia cuyos sujetos hablantes no hacen sino reafirmar sus procesos de identidad. Y todo ello desde la claridad del lenguaje, asumiendo una coloquial forma moderna y esencial del canto. La obra poética de Dalmacia Ruíz Rosas constituye, entonces, una pugna que violenta toda historia real en la composición de una épica urbana.

Pese a haber sido escrito hacia el año 81, Palacio de justicia de Dalmacia Ruiz-Rosas Samohod tiene la vigencia de un tiempo cíclico que ha ido marcando las convenciones del habla popular en busca de sus propias definiciones y significantes; y son los protagonistas fragmentados del libro: Amalia, Stella Puelles y Ana Laipe quienes emergen desde la intemperie para nombrarse y nombrar un tiempo destructor y un tiempo constructor, digamos, un alcance de liberación “cuya violenta autonomía destruye todo alcance ético”.

Palacio de justicia se enmarca dentro del conflicto de la violencia política que vivió el Perú hacia los años 80, es decir, de la guerra civil entre las fuerzas del poder y los grupos levantados en armas. La carga ideológica entre el pensamiento marxista-leninista y maoísta y la anarquía undergruond o subterránea que recorre el libro, no son sino otras de las “convenciones del lenguaje” que fija el mundo real creado, el tono difuso de un discurso privilegiado.

El discurso fragmentario en Palacio de justicia constituye una épica urbana (como lo he mencionado al comenzar) las protagonistas del libro interactúan entre una radical individualización y la otredad o su construcción a partir de la alteridad y la oposición. O sea, Amalia, Stella Puelles y Ana Laipe tratan de decirnos que el “Otro es aquello que nunca fuimos, o no somos y no seremos”. Incluso, en sus levantamientos y arrebatos de búsquedas de liberarse de toda opresión, parecieran decirnos que el “Otro es lo que no queremos ser”. Y entre estas nociones, los sujetos hablantes femeninos de origen popular en Palacio de Justicia buscan la redención frente a la violencia organizada del sistema, y es ahí que toda la obra se va construyendo a través de múltiples asociaciones que nacen de la imaginación y los sentidos del yo poético.

Estas protagonistas sufren, particularmente, de la opresión de un sistema y tienen a su vez la necesidad de constituirse en una fuerza decisiva para la victoria que es su propia emancipación; a partir de ahí viene primero el reconocimiento de su propia naturaleza y luego el accionar, o sea, la negación para golpear una sobreestructura moral, cultural e ideológica ampliamente ramificada, portadora de principios oscurantistas, reaccionarios y anti-femeniles como son la subordinación al hombre como condición natural, su función maternal y familiar primaria como asignación divina, el matrimonio indisoluble, la familia como centro de sus relaciones humanas, sociales y afectivas.

Todo ello sumado a la existencia de la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre, serán actos de subversión por parte de  los sujetos hablantes femeninos, quienes en busca de la abolición de la esclavitud, no solo de la mujer, re-velarán sus propias individualidades, sus propias formas de organizarse y comprometerse en la construcción de una nueva democracia, pero serán ellas las que re-establecerán ese orden o desorden, mientras les sea restituida su dignidad.

Así, Amalia odia todo lo que oprime, Ana Laipe ama sus convicciones y Stella Puelles se enfrenta a sus insatisfacciones, pero en el palacio de la justicia o en el espacio de su propia liberación, estos sujetos, también, reconocen de que nada tiene sentido o significado; no se inclinan ante ninguna autoridad, no aceptan ningún “principio como artículo de fe”, en otras palabras, un nihilismo agresivo donde el ánimo colectivo o una proyección personal enfermiza, lidia con el significado de la existencia en ese desatarse de las opresiones de un mundo capitalista.

Depara a estos sujetos poéticos y femeninos, finalmente, un mundo productivo reconocible, donde una forma de reinserción autogestionaria las libera en sus procesos de identidad; así vemos y sentimos en ellas actos de organización, formación y fundación de un centro social donde extender esas batallas, pero sin divergencias.

Con Palacio de justicia, Dalmacia Ruiz-Rosas Samohod ha construido una de las obras más sólidas de nuestra poesía, y en este proyecto se inscriben los dilemas de la existencia humana desde el terror de la violencia que se incorpora a nuestro imaginario y nos confronta en la real ficción de lo ajeno para que podamos o no, tomar partido por las cosas o por la vida misma.

 

Bar Queirolo, Centro de Lima, julio 2013.